INTERNACIONAL
05/06/2018 03:11 CEST | Actualizado 05/06/2018 03:11 CEST

Al menos 10 muertos, 62 heridos y 10 desaparecidos en las últimas protestas de Nicaragua

Ya son 127 los fallecidos desde que comenzaron las movilizaciones contra el presidente en abril.

Un joven levanta la bandera de Nicaragua durante una protesta de apoyo a la ciudad de Masaya.
EFE
Un joven levanta la bandera de Nicaragua durante una protesta de apoyo a la ciudad de Masaya.

Al menos 10 personas han muerto, 62 han resultado heridas y 10 han desaparecido en los enfrentamientos registrados desde el sábado hasta la madrugada de este martes en Masaya (Nicaragua) entre civiles y la Policía, apoyada por grupos afines al Gobierno.

El secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Álvaro Leiva Sánchez, ha revelado en rueda de prensa que desde el sábado pasado hasta este lunes en horas de la madrugada se han registrado además 120 detenidos.

Entre los fallecidos se encuentra Javier Júnior Gaitán Hernández, de 15 años, el profesor Carlos Erick López (23) y el policía José Abraham Martínez (22). También Donald López (27), quien "fue ejecutado" por una oficial que le disparó al pecho cuando estaba detenido e indefenso.

De los 62 heridos, 61 son civiles y un oficial de la Policía Nacional, según el informe del organismo humanitario. De los 120 detenidos, 60 civiles fueron liberados por intervención de la Iglesia y ANPDH, y cuatro efectivos policiales que habían sido retenidos por los manifestantes fueron liberados también.

Los enfrentamientos, según el organismo humanitario, se produjeron cuando simpatizantes del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, apoyados por la Policía Nacional, intentaron desalojar a grupos de manifestantes civiles que mantienen barricada en esa ciudad.

La Policía de Nicaragua, en tanto, atribuye las muertes a "actos terroristas del crimen organizado, que alteraron el orden público, la paz y tranquilidad de las personas, familias y comunidades".

127 muertos desde mediados de abril

Desde el 18 de abril, Nicaragua vive su crisis más sangrienta desde los años 80 con 127 muertos y cerca de un millar de heridos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Las protestas contra Ortega y contra su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron por unas reformas fallidas de la seguridad social y han derivado en un clamor por su renuncia tras 11 años en el poder, con acusaciones por parte de los opositores de abuso de poder y corrupción.

La violencia se ha intensificado en los últimos días; sólo en la "Madre de todas las marchas", celebrada el 30 de mayo, hubo 15 muertos y 199 heridos, de acuerdo a cifras del propio Gobierno.

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