19/07/2018 12:46 CEST | Actualizado 19/07/2018 12:49 CEST

7 consejos para que tu mascota también disfrute de las vacaciones

Y volver con un montón de buenos recuerdos en la maleta.

PIXABAY

El verano es sinónimo de vacaciones, ese momento de libertad, ocio y viajes que ansiamos todo el año. Es una época llena de planes y, bien sea con la familia o con amigos, nuestras mascotas también pueden disfrutarlos y adaptarse a cualquier destino que elijamos en este periodo estival.

A continuación, una serie de consejos a tener en cuenta para viajar con animales y que también ellos gocen de un merecido descanso en las mejores condiciones.

Antes de partir

Nuestros perros y gatos pueden amoldarse perfectamente a cualquier lugar al que vayamos, por lo que adaptar los planes a nuestros animales no cuesta nada, tan solo hay que tener en cuenta algunas cuestiones. "Para planificar el viaje hay que prestar atención a detalles como la maleta del animal, su alimentación, la ingesta de agua, cómo viajar de forma segura, el cuidado de la piel y la desparasitación", explica a El HuffPost María Angeles Toscano, veterinaria de Royal Canin.

Teniendo en cuenta estos aspectos básicos podremos asegurar que nuestras mascotas estén en óptimas condiciones durante estas vacaciones sea cual sea el lugar al que nos desplacemos.

¿Qué meto en la maleta?

De la misma manera que nosotros preparamos nuestra maleta, debemos hacer lo mismo con la de nuestras mascotas, incluyendo todo aquello que puedan necesitar para el viaje. No debemos olvidar la documentación del animal, así como la cartilla de vacunas bien actualizada. Si tenemos disponible su última analítica o el informe de su veterinario si padece alguna enfermedad crónica, es aconsejable que llevemos estos documentos con nosotros por si en algún momento necesitase asistencia.

¡Y la comida! Nuestra mascota agradecerá que llevemos una provisión de su alimento habitual. También es buena idea meter en la maleta todas las cosas que pueda necesitar en su nueva ubicación, como el comedero, el bebedero, el cepillo, un cortauñas y alguno de sus juguetes favoritos para que no extrañe nada.

Si el trayecto que vamos a recorrer es largo...

"Lo primero que tenemos que tener en cuenta es si la mascota está acostumbrada a viajar en coche", señala Toscano. La veterinaria precisa que, si no lo está, "deberíamos empezar por hacer trayectos cortos antes del día del viaje y acercarla poco a poco al coche, haciendo siempre refuerzo positivo de la actividad". Así, nuestro perro o gato se irá familiarizando con el vehículo y el día D, cuando salgamos de viaje, le resultará menos extraño.

"También tenemos que tener en cuenta cómo debemos llevarlos en el coche, ya que tendrá que ser en una parte del vehículo que cuente con una ventilación adecuada, sin calor excesivo y siempre con un sistema de sujeción apropiado", añade Toscano. Lo ideal es que, si se trata de un perro grande, este espacio cuente con rejilla de seguridad para separarlo de los asientos delanteros o de la zona de pasajeros, así como un arnés con una correa que sirva para engancharlo al broche del cinturón de seguridad.

En el caso de perros pequeños y gatos, un transportín resultará de gran ayuda: debe colocarse en el suelo detrás de uno de los asientos delanteros; y si es para perros grandes, en el maletero cerca del respaldo o en posición transversal. Estos transportines también sirven para utilizar otros medios de transporte que permitan viajar con mascotas, como autobuses o aviones.

Durante el trayecto es conveniente parar cada dos o tres horas para que el animal pueda hidratarse y hacer sus necesidades. "En el caso de que tenga tendencia al mareo, deberá beber poca agua y, en cualquier caso, es conveniente no darles de comer en las horas previas al viaje para evitarlo", aconseja Toscano. "Y muy importante: no dejar nunca al animal en el coche aunque sea durante un periodo de tiempo corto para evitar un golpe de calor", añade la veterinaria.

Cuando la temperatura es alta y el sol aprieta...

El verano es la estación más cálida del año y las temperaturas en algunos destinos pueden llegar a ser tórridas. Por eso "es muy importante asegurar que nuestra mascota bebe lo suficiente, siempre deben tener agua fresca a su disposición, incluso durante la noche", comenta Toscano. "Otra buena idea es llevar siempre una botella de agua cuando hagamos alguna actividad en el exterior".

Uno de los riesgos asociados a las altas temperaturas es el de sufrir un golpe de calor que puede afectarnos tanto a nosotros como a nuestras mascotas. Se trata de una subida repentina de la temperatura corporal por encima de los 42 grados que viene provocada por situaciones de calor intensas, como por ejemplo las que se dan en un coche cerrado al sol o después de hacer ejercicio intenso con altas temperaturas. "Algunos síntomas de un golpe de calor serían incremento en la salivación, temblores musculares, pérdida de fuerza y apatía, respiración acelerada o tonos azulados de las encías", enumera Toscano. Si estos síntomas aparecen, hay que acudir al veterinario de forma urgente.

¿Qué pasa si nuestra mascota se siente desubicada y se estresa?

"El miedo de las mascotas viene producido por el estrés ante el cambio, sobre todo en gatos, y se puede manifestar, por ejemplo, en deposiciones y micciones en lugares inapropiados, apetito aumentado o disminuido o rechazo al contacto", explica la veterinaria de Royal Canin.

Ante esta eventualidad, podemos optar por preparar el viaje con una dieta específica que incluya nutrientes que alivien los síntomas de estrés o administrar algún tipo de fármaco para que la mascota esté tranquila durante el trayecto.

Comiendo fuera

La alimentación es vital para nosotros y también para los animales, por lo que lo mejor es "evitar los cambios bruscos que pueden provocar trastornos digestivos e intentar mantener la alimentación habitual de nuestra mascota", señala Toscano.

Además, tendremos que tener en cuenta el tipo de actividad que se va a realizar y que, en vacaciones, nuestros animales pueden llegar a hacer mucho más ejercicio, por lo que tenemos que tener este consumo energético y adaptar la ración al mismo.

¿Y si decidimos no llevarlo con nosotros de vacaciones?

Si por el motivo que sea elegimos no llevar a nuestra mascota de vacaciones, una buena opción es buscar una residencia para ella. Para que el bienestar de nuestros animales esté garantizado deberíamos tener en cuenta algunos aspectos. Lo primero, consultar cuáles son los servicios básicos y opcionales que ofrece. Los básicos deberían ser, obviamente, el alojamiento, darle de comer y beber, mantenerlo limpio y atendido por un veterinario si hiciera falta.

Conviene hacer una visita a las instalaciones para comprobar que lo que ofrecen es fiel a la realidad antes de contratar sus servicios. Debemos fijarnos en que los espacios, tanto individuales como comunes, estén limpios o incluso en si cuentan con aire acondicionado. También hay que asegurarse de si van a tener un colchón o un tejido confortable sobre el que poder descansar.

Que cuente con una buena zona de esparcimiento es otro aspecto a tener en cuenta. "Por ejemplo en el caso de los perros, deben seguir haciendo ejercicio durante su estancia en la residencia, por lo que deben contar con un espacio de recreo donde poder correr", explica la veterinaria.

Por último, pero no menos importante, debemos comprobar que la residencia cuenta con un seguro para imprevistos para proteger los intereses de ambas partes si sobreviene un problema. Los más básicos son los de responsabilidad civil, pero también pueden abarcar indemnizaciones en caso de pérdida o muerte, urgencias veterinarias, daños a terceros, etc. Aunque todas estas eventualidades son muy improbables, nunca está de más prevenir.

¡Listo! Si seguimos todos estos consejos podremos disfrutar junto a nuestras mascotas de unas vacaciones en las mejores condiciones y volveremos con un montón de buenos recuerdos en la maleta.

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