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07/07/2012 10:17 CEST | Actualizado 05/09/2012 11:12 CEST

El fin de la furia

El fútbol es tan poderoso que tiene la capacidad de afectar a la gente hasta puntos insospechados. Ahora nos codeamos en la historia con los creativos, los imaginativos, los que tienen estilo, elegancia. La fuerza bruta se la dejamos a otros.

Canción recomendada: Fury, Prince.

Finalmente era verdad. No fue una casualidad. Como dijo el locutor de la tele cuando la selección levantaba la copa: "Señores, esto no es una repetición, estas imágenes son en directo, en el presente; hemos ganado otra vez".

Y no sé ustedes, pero yo necesitaba este título.

Era como si no hubiese sido suficiente que ganáramos la Eurocopa y el Mundial, para creerme que la selección española era realmente grande. Para constatar que no había sido una casualidad, o un par de momentos de inspiración temporal, si no que era una realidad que estábamos entrando en el Olimpo de la historia del fútbol.

Como decía en el anterior post, tantos años de frustraciones pesaban mucho.

Ahora sí, ahora podemos decir que estos muchachos son uno de los equipos nacionales que mejor fútbol ha practicado en la historia de este deporte, quizás, junto a Brasil del 70 en México.

Una característica sorprendente es que, en general, los equipos suelen tener una estrella o líder que carga con casi todo el peso (y se lleva casi toda la gloria), en las grandes hazañas.

Y este team no tiene ese personaje que "gana solo" los partidos.

Es cierto que Xavi es el "jefe" y el cerebro por donde pivota todo el juego. Pero no se puede negar que Iniesta es un genio del balón, y que la explosión de Jordi Alba fue clave en su gol. Y que Iker es un verdadero "Salvador". Y así podríamos seguir enumerando a casi todos los demás.

La solidaridad es junto a la técnica el principal activo de este conjunto, cosa que no se puede decir de otras selecciones donde por ejemplo sus estrellitas (estrelladas), no festejan los goles de sus compañeros, porque solo quieren la gloria para ellos mismos. Y se quieren guardar para tirar los penaltis últimos (con el sueño de ser el centro de la victoria), finalmente perjudicando a su equipo, por no haber convertido sin ni siquiera patear el tiro.

La suma de esa técnica y solidaridad da mucho placer a los amantes de este juego, entre los que me encuentro.

Ya no es la furia que fue durante varias décadas de sueños incumplidos.

Así que bienvenido sea el fin de la furia. Además el fútbol es tan poderoso que tiene la capacidad de afectar a la gente hasta puntos insospechados.

Ahora nos codeamos en la historia con los creativos, los imaginativos, los que tienen estilo, elegancia. La fuerza bruta se la dejamos a otros.

Ahora podemos ir con la cabeza muy alta.

Con el orgullo de estar entre los mejores.

A pesar de la crisis.

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