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28/12/2016 07:19 CET | Actualizado 28/12/2016 07:19 CET

En el 'nuevo' populismo hay que seguir más a Confucio y menos a Lenin

confucioErrejón no quiere asustar a la gran masa de desencantados procedentes del centro y el centro-izquierda fugado puede que transitoriamente del PSOE, mientras Iglesias cree que esas masas son de una izquierda que no lo sabe que lo es y que busca instintivamente la ortodoxia pero, a diferencia del PCE-IU ambiciona un mensaje populista, lleno de imposibles, pero repleto de utopías.

A la vista de cómo se desarrollan los acontecimientos en Podemos, vertiginosamente en las últimas semanas, mientras aflora con furor inusitado -aunque revestido de cínicos florilegios- un volcán de contradicciones y personalismos, cabe deducir que ha habido quienes tienen conocimiento del pensamiento de Confucio, y quienes no.

Entre los primeros se cuentan los que sin miedo a ser diana de los francotiradores agazapados en las redes de la agitprop y del fuego amigo han puesto en una esterilizada placa de 'Petri' el nacimiento, propagación y muerte de los abuelos podemitas, entre otros la Unión del Pueblo Canario (UPC) en la década de los 80, para hacer la oportuna comparación y sacar consecuencias. Y en el pelotón de los segundos abundan los que están como zombies en una sacristía, los que despreciaron la enseñanza milenaria del filósofo chino Confucio, que vivió entre el 551 y el 479 aC.

El pensamiento de este hombre, uno de los más citados y copiados de la historia, que siempre ha estado presente en las fuentes de la política, no se puede separar de su condición de funcionario del gobierno que vivió en una era de caos y desorden del sistema. Sus enseñanzas no se interpretarían de igual forma si hubiese trabajado en una atmósfera de optimismo, orden, desarrollo y seguridad. Los que lo han estudiado con ganas de aprender tienen más idea sobre los avatares del populismo español contemporáneo que los que no han podido despojarse de la imaginería bíblica y se creen Adanes en medio del proceso maravilloso y divino de la Creación.

Con todas las salvedades que se quieran, en el Antiguo Testamento pueden encontrarse en el Dios Yavé que inauguró la gran corriente del monoteísmo muchos de los comportamientos que en el siglo XIX y XX están en el origen de las dictaduras comunistas. El vagar eterno en busca de la Tierra Prometida, su posesión por la fuerza, arrancándosela a sus legítimos moradores, el furor de la venganza, el caudillaje tiránico, las revelaciones en el desierto...

Desde que Podemos inició el viaje hacía la entronización de Pablo Manuel Iglesias como caudillo aclamado, empezó a vislumbrarse, primero tímidamente, luego con escaramuzas cada vez más abiertas, y finalmente con el encontronazo electoral de cara a la asamblea de Vistalegre II que definirá el reparto del poder en los próximos años, las diferencias entre el primus inter pares y su segundo, Iñigo Errejón. Cuestión sólo de matices en la táctica, pero de una gran semejanza en la estrategia. En realidad, los dos se parecían como dos gotas de agua, en el bien entendido de que no hay dos gotas de agua de lluvia exactamente iguales al caer en el suelo, según un reciente estudio de la universidad de Aix Marseille publicado en Nature Physics que demuestra que es científicamente imposible que tengan el mismo tamaño. Pero una cosa es la realidad y otra la ambición, un componente que trata de amoldar la realidad a cada uno de los intereses en liza.

Diciembre de 2016 es un mes que marcará una línea continua imaginaria entre el antes y el después; es cuando los dos colíderes se enfrentaron sin tapujos en la votación que decidiría el modelo de congreso a aplicar en Vistalegre II.

Diciembre de 2016 es un mes que marcará una línea continua imaginaria entre el antes y el después; es cuando los dos colíderes se enfrentaron sin tapujos en la votación que decidiría el modelo de congreso a aplicar en Vistalegre II, con una consulta a las bases sobre las reglas del concilio: el resultado tuvo sabor de almendra amarga para quien está construyendo un caudillaje férreo, y una gota de pócima mágica del druida Panorámix, de la aldea gala de Astérix y Obélix, para el segundo. Iñigo Errejón casi empata con súper Pablo Manuel Iglesias. Fue una victoria pírrica la del líder carismático, hasta ahora indiscutible y reverenciado: 41% de los votos contra 39%. 2.411 votos de diferencia en los 88.210 emitidos vía telemática... Por cierto, en un recuento excesivamente largo para las posibilidades tecnológicas actuales, que tan bien domina la galaxia Podemos y que han sido la palanca para su prodigiosa progresión... en compañía de su dominio escénico en los platós y de la camaradería admirativa de algunas cadenas de televisión que juegan al alacrán y la rana.

Con este resultado, tan ajustado, es obvio que las amenazas nada sibilinas de Echenique o de Monedero, y del palo y tentetieso de las purgas preventivas contra los críticos, no han disuadido a los errejonistas. Porque ya hay pablistas y errejonistas, hasta que aparezca una tercera vía. Tiempo al tiempo, porque ese cocido necesita nuevos ingredientes. En el actual panorama, Pablo Manuel Iglesias sería el comunista avant la lettre, a pesar de su camaleonismo: una asombrosa capacidad de decir una cosa y su contraria al mismo tiempo. Y las tesis de Íñigo Errejón le asemejan a todos los posibilistas que en principio sin cambiar de ideología sí han sustituido el dogmatismo y la ortodoxia por la plastilina discursiva y el talante amable.

Errejón no quiere asustar a la gran masa de desencantados procedentes del centro y el centro-izquierda fugado puede que transitoriamente del PSOE, mientras Iglesias cree que esas masas son de una izquierda que no lo sabe que lo es y que busca instintivamente la ortodoxia pero, a diferencia del PCE-IU ambiciona un mensaje populista, lleno de imposibles, pero repleto de utopías, en línea con el invento de los grandes almacenes para multiplicar el consumismo, pero lo que vale para el consumismo, vale para el mercado del comunismo: la elegancia social del regalo.

Hay dos consejos del sabio chino, insisto que funcionario aplicado del gobierno en una era incierta, que vienen a esta coyuntura temporal. Uno: "lo más difícil de todo es encontrar un gato negro en una habitación oscura, sobre todo si no hay gato". Podemos nació de la indignación generalizada entre la clase trabajadora y la antigua clase media (menos de una década ya separa lo moderno de lo antiguo, o tempora o mores) por la dureza y crueldad de los recortes impuestos por una crisis desatada por el poder financiero y que han tenido que soportar los ciudadanos. Robin Hood al revés: robar a los pobres para dárselo a los ricos.

Pero como en el resto de Europa, eso es todo, que no es poco. Pero no existe una maldad del actual sistema democrático, ni del proyecto europeísta, sino la responsabilidad ciudadana en votar reiteradamente, y se ha visto que con efecto boomerang a los que han tenido como objetivo desmontar el 'Estado de bienestar' y prostituir las reglas del juego democrático. Y no conviene olvidar, como dicen los mensajes de AENA en los aeropuertos, por nuestra propia seguridad, los mandatos de la Constitución. Si los gobernantes la hubieran respetado y defendido, como estaban obligados por su juramento o promesa, el artículo primero ya hubiera disuadido a los tramposos y dinamiteros: "España se constituye como un Estado social y democrático de derecho". La gran clave es 'estado social', minuciosamente agrietado por los contradictores y demoledores de la ambición de democracia, igualdad, fraternidad y libertad que ha movido a la humanidad desde sus orígenes, y que nunca ha sucumbido del todo ante las fuerzas del lado oscuro.

El otro consejo -que parece como si Confucio, al modo de Nostradamus, estuviera pensando en el geniecillo maléfico surgido del lodo de la incertidumbre y el malestar en España, que ha querido convertir la justa indignación en indigno odio- sería: "Antes de embarcar en un viaje de venganza, cava dos tumbas".

Esperaba la cabeza de Errejón en bandeja de plata, como Salomé, instigada por su despechada madre Herodías, le pidió a Herodes la de Juan el Bautista, preso ya, y a quien el rey mandó degollar; pero ha recibido un empate técnico que de hecho ha resquebrajado la imagen, el contexto y el pretexto del súper-liderazgo.

Bien: la historia nos dice qué pasó cuando Marx y Engels anunciaron que un nuevo fantasma recorría Europa, cómo Lenin instauró la dictadura y cómo Stalin terminó liquidando a los que su delirio esquizofrénico le decían que eran enemigos futuros. Los gulag no estuvieron, ni están, solamente en Siberia; y ni siquiera en Rusia.