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09/03/2016 07:20 CET | Actualizado 09/03/2016 07:20 CET

Premios SGE 2015: los hijos de Julio Verne

rusoExploradores de la talla de Pilar Luna, Victor Boyarsky o Bertrand Piccard, premiados este año por la Sociedad Geográfica Española, nos demuestran que en pleno siglo XXl aún es posible sentir la aventura del descubrimiento. Ser pionero en un mundo donde parece que todo está visto y cartografiado.

Un año más, la Sociedad Geográfica Española ha entregado sus premios a destacadas personalidades del mundo de los viajes, la exploración, la geografía y la investigación. Por nuestra alfombra roja del Auditorio de la Mutua Madrileña han desfilado los elegidos en las distintas categorías; hombres y mujeres a los que les une la pasión por la aventura, las culturas del mundo y los horizontes lejanos. También el compromiso por preservar nuestro planeta y dar a conocer sus secretos más ocultos. Un reconocido explorador polar, un brillante científico y divulgador de los misterios del Universo, un gran fotógrafo español colaborador del National Geographic, dos veteranos pilotos empeñados en dar la vuelta al mundo en un avión solar, una pionera de la arqueología subacuática, una pequeña editorial que lleva cuarenta años inspirando viajes y una joven antropóloga que investiga las tradiciones religiosas en el norte de Marruecos, han sido algunos de los galardonados.

Fotos del explorador polar Víctor Boyarsky, Premio SGE Internacional 2015

"No hay hombre más completo que aquel que ha viajado mucho, que ha cambiado veinte veces de forma de pensar y de vivir". La frase es de Alphonse Lamartine y me viene a la memoria mientras tengo el placer de conversar con el explorador ruso Victor Boyarsky, una leyenda viva en su país natal. Siento admiración por este hombre de poblada barba, campechano y amable, que ha visitado más de un centenar de veces el Polo Norte. Sus hazañas te dejan sin aliento. Ha dirigido una treintena de expediciones en el Ártico y en la Antártida, y protagonizado extraordinarias aventuras en una de las regiones más remotas e inhóspitas de la tierra. En 1987 atravesó Groenlandia de norte a sur con la única ayuda de sus esquís y de trineos tirados por perros. Dos años más tarde, junto a otros seis exploradores, recorrió la ruta más difícil a través del continente helado. Tras siete meses de viaje y 6.500 km a sus espaldas, alcanzaron su destino sin ningún tipo de apoyo mecánico. Boyarsky es el director del Museo Nacional Ruso del Ártico y Antártico, dedicado a la investigación y preservación de las zonas polares, las más vulnerables ante el cambio climático. Entre viaje y viaje, da conferencias por el mundo, escribe libros sobre sus expediciones, los paisajes helados y las condiciones extremas. También publicó un libro de poesía dedicado a los amigos que dejaron su vida en el hielo.

Foto de Pilar Luna, Premio SGE Investigación

"El patrimonio sumergido es un legado de la humanidad, ni se compra ni se vende". Así de rotunda se muestra Pilar Luna, que ha recibido emocionada su premio por toda una vida consagrada a la investigación del pasado oculto en los fondos marinos. Esta gran dama de la arqueología subacuática, a sus 72 años, es un "azote" para los cazatesoros y empresas tan poderosas como Odyssey, especialista en explotar los restos de los barcos hundidos.

Para Pilar, los pecios son auténticas cápsulas del tiempo que nos ayudan a reescribir la historia de la humanidad. Nacida en Tampico (México) y descendiente de emigrantes españoles, desde muy niña sintió una especial fascinación por el mar. Ha dedicado cuarenta años de su vida a explorar los mares y cenotes en diversos lugares del planeta. Gracias a su tenacidad consiguió crear el departamento de Arqueología Subacuática en el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia de México). Se las ha ingeniado para bucear en un mundo de hombres, parar los pies a los buscadores de tesoros e incluso a la clase política a la que ha convencido para que se implique y no negocie. Ha recibido sobornos y amenazas de muerte pero le quita importancia y prefiere hablar de la belleza de los galeones o barcos bizantinos sumergidos que ha tenido el privilegio de investigar. Cuando le preguntan cuál es el objeto más valioso que ha pasado por sus manos, se le iluminan los ojos y responde sin dudarlo: "una fina aguja elaborada con la espina de una manta raya y que utilizaban los pescadores para hacer sus redes hace miles de años". Su tarea pendiente encontrar a "Nuestra Señora del Juncal" el mítico galeón hundido en el Caribe en 1631 con una valiosa carga de plata, metales preciosos, sedas, semillas y tintes.

Foto del avión Solar Impulse

Los pilotos suizos Bertrand Piccard y André Borsberg han diseñado un avión para dar la vuelta al mundo sin escalas impulsado sólo con energía solar. Pretenden marcar un hito en la historia recorriendo 35.000 kilómetros sin emplear una sola gota de combustible y en una nave tripulada en solitario. Una hazaña con mensaje para concienciar sobre el uso de las energías limpias y renovables. Un ambicioso proyecto el del Solar Impulse que ha recibido el premio Viaje del Año. Una travesía de 500 horas de vuelo que comenzó en Abu Dhabi y aún no ha concluido. Un viaje temerario e incómodo en un avión ligero con una cabina muy reducida que no está presurizada por lo que el piloto depende de una máscara de oxígeno. El Solar Impulse quiere demostrar la importancia del espíritu pionero para animar a la gente a cuestionarse lo que siempre se ha dado por cierto. Bertrand Piccard pertenece a una saga familiar de grandes exploradores. Es nieto del legendario August Piccard, inventor del batiscafo, y su padre, el oceanógrafo Jacques Piccard, alcanzó la máxima profundidad marina a bordo de un mini submarino tripulado. Con semejante genética no es de extrañar que a Bertrand le atraigan los retos. En marzo de 1999 junto al piloto Brian Jones, completó la vuelta al mundo en un globo aerostático sin escalas. Tardaron veinte días, y no 80, como la novela de Julio Verne.

Foto de los aviadores Bertrand Piccard y André Borsberg

Exploradores de la talla de Pilar Luna, Victor Boyarsky o Bertrand Piccard nos demuestran que en pleno siglo XXl aún es posible sentir la aventura del descubrimiento. Ser pionero en un mundo donde parece que todo está visto y cartografiado. Y como cada año, tras los discursos y los aplausos, los premiados posaron para una fotografía de grupo junto a nuestro flamante presidente Javier Gómez-Navarro. Una ceremonia emotiva y muy concurrida donde el público pudo viajar por unas horas a mundos desconocidos e inexplorados sin moverse de su cómoda butaca. Es lo que tiene pertenecer a este club de geógrafos y trotamundos que desde su fundación anima a sus seguidores a conocer otros pueblos y culturas. En definitiva a viajar, porque ya lo decía Mark Twain, no hay mejor antídoto contra la intolerancia, los prejuicios y la estrechez de mente.

Foto de grupo de todos los premiados

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