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15/06/2018 07:30 CEST | Actualizado 15/06/2018 07:30 CEST

Bailandera, cerveceras de montaña

BAILANDERA

Bailandera es una de las pocas cerveceras del mundo constituida solo por mujeres. Su historia está ligada a Bustarviejo, un pueblo de la Sierra Norte de Madrid con 2.000 habitantes. Es en esta localidad donde han organizado una feria el 7 de julio. Además, la cervecera participa en un proyecto que estudia el lúpulo en la Comunidad de Madrid. Todo esto nos lo cuenta Ana Lázaro, una de las cofundadoras de Bailandera que, tras ser madre, dejó su trabajo para fabricar cerveza.

¿Cómo nace Cerveza Bailandera?

Nosotras éramos dos amigas que llevábamos mucho tiempo haciendo cerveza en casa, y tuvimos un parón vital. Yo tengo un niño de 4 años. Me quedé embarazada. Dejé el trabajo. Yo me dedicaba al mundo audiovisual. Y mi amiga igual. Ella estaba en el mundo de la arquitectura. Cuando llegó el momento de volver al mundo laboral, pues te replanteas un montón de cosas. Queríamos eso que denominan emprender. Queríamos un proyecto que nos apasionara. Buscamos una socia más y empezamos en 2015.

¿Qué valores impregnan vuestro trabajo?

Nosotras hacemos cerveza artesanal con ingredientes ecológicos. Luego, nuestro modelo de empresa es una cooperativa, en la cual todas somos socias trabajadoras y todas tenemos la misma carga de responsabilidad. Todas somos dueñas del proyecto. También intentamos que tenga un arraigo con el entorno en el que vivimos. Hay un problema en la Sierra Norte de Madrid con la despoblación. Entonces, queremos generar pueblo. Intentamos activar el comercio de Bustarviejo.

¿De dónde viene el nombre de Bailandera?

En la Sierra de Guadarrama está La Cuerda Larga, que son los picos que se ven desde Madrid. Hay una de las lomas que se llama Loma de Bailanderos. Entonces, nosotras al ser una cooperativa integrada totalmente por mujeres, queríamos una toponímia y se la cambiamos al femenino. Nos gusta mucho el monte.

¿Es cierto que tenéis la fábrica más pequeña del mundo?

Siempre decimos eso, aunque no es verdad. En mayo nos cambiamos de instalación. Antes teníamos una fábrica muy pequeña, y aparte es como "hazlo tú misma". Nosotras queríamos montar una fábrica de cerveza, pero no teníamos 300.000€ para montarla. Entonces es una fábrica muy artesana. Está hecha con tanques de leche reconvertidos en ollas. Ahora mismo podemos hacer 50.000 litros al año.

BAILANDERA

¿El sector de la cerveza artesanal es un mundo precario?

Hay mogollón de cerveceras muy pequeñas, muy familiares. Una pareja o un par de amigos tienen una cervecera. Son negocios muy pequeños. La falta de escalado de esos negocios hace que el nivel de beneficios no sea muy grande. Entonces, muchas cosas no las puedes externalizar. Lo tienes que hacer todo tú, quieras o no. No hay dinero para externalizar. Eso supone que las personas que trabajan ahí trabajen mil horas. Son empresas muy pequeñas, bastante nuevas todas, y muy pocas llevan más de 5 años. Se trabaja muchísimo.

¿Estáis con una feria entre manos?

Sí, el 7 de julio organizamos una feria de cerveza en Bustarviejo, que es el pueblo donde vivimos, en la Sierra Norte de Madrid. Hay autobuses para llegar. Habrá zona de acampada. Es la primera vez que la organizamos. Tiene un doble propósito la feria. Por un lado, acercar la cerveza artesanal al entorno de Bustarviejo y a toda la gente que se quiera pasar. Por otro lado, dar a conocer el pueblo de Bustarviejo y su zona, que es preciosa y ahora está increíble de bonita. El valle y las montañas son impresionantes. Somos 9 cerveceras. Vienen Cervezas Speranto (Toledo), Veer (Segovia), Cerveza sin Freno (Madrid), Cervezas Yakka (Murcia), Colapso (Murcia), CCVK (Madrid), Gabarrera (Mataelpino, Madrid) y Eterna (Madrid).

¿También trabajáis en una iniciativa para conseguir lúpulo ecológico?

Con este afán que tenemos de que los ingredientes sean ecológicos y lo más cercanos posibles, pues nos hemos metido en un proyecto con otros agentes para promover el cultivo de lúpulo en la Comunidad de Madrid. Tiene dos caminos diferentes. Por un lado, queremos promover el cultivo de variedades comerciales en la Comunidad de Madrid. Por otro lado, pretendemos estudiar los lúpulos silvestres de nuestro entorno. Hemos identificado plantas. Las hemos recolectado, y las hemos llevado a analizar. Entonces, queremos ver si estos lúpulos pueden tener algún interés para hacer cerveza.

¿Cuáles son vuestros planes futuros?

Nuestro principal objetivo es mejorar la calidad de las cervezas, seguir aprendiendo y conseguir un crecimiento económico que nos sirva para subsistir con un poco de tranquilidad. Solo queremos llegar a un punto de equilibrio, en el cual podamos vivir de esto con una producción estable.

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