Mikel Merino da el pase a cuartos a España con un gol salvador y sentencia el último 'gran baile' internacional de Cristiano Ronaldo
Un gol del navarro, talismán para De la Fuente, basta para superar a una Portugal que se guardó mucho pero que llevó peligro en sus contadas acciones de ataque. Ahora, Bélgica o la anfitriona EEUU... inmersa en el lío de la intermediación de Trump ante la FIFA.
Mikel Merino pasará a la historia del fútbol español, pero también del fútbol ibérico. Porque un tanto al filo del descuento del centrocampista reconvertido en delantero ocasional valió el pase a cuartos, pero significó también el más que previsible último baile internacional de Cristiano Ronaldo.
Nadie esperaba con sensatez algo distinto a un duelo sufrido al extremo, igualado y que no se iba a decantar fácilmente. El 0-1 es la muestra de que ocurrió exactamente eso, una lectura que supo interpretar De la Fuente, que de inicio apostó por repetir equipo de dieciseisavos, y que acabaría acertando con sus cambios, pensados en modo prórroga. El solitario gol de Merino, a pase de Ferrán, sentenció un derbi ibérico de más nervio que acierto, y metió a España en cuartos para seguir el camino del sueño. El de CR7 y Portugal acaba aquí. Honores al 'Bicho' y ahora todo el foco en Bélgica-EEUU... y en Donald Trump.
Nadie dijo que fuera fácil
El electrizante inicio mostró una vocación compartida de ir al ataque, aunque de modos diferentes. Las jugadas nacían con calma y mucha triangulación desde el área lusa y solo aceleraban una vez cruzada la línea divisoria. España, por contra, aplicaba velocidad desde atrás, a la búsqueda de espacios, sorteando una presión fuerte hombre a hombre de la que únicamente quedaba liberado Cubarsí, reconvertido en primer organizador de juego desde campo propio.
El ritmo se solapaba con errores. Dos fallos de la zaga lusa trajeron las primeras ocasiones, con Lamine y especialmente Oyarzabal, que sería protagonista poco después del modo contrario al que suele serlo. Con todo a favor y habilitado por un gran pase de Olmo, la mandó fuera por unos pocos centímetros.
Por la banda derecha portuguesa Cancelo y Ronaldo acumulaban acercamientos de peligro, obligando a Unai Simón a entrar en juego antes de lo que le tocó en citas previas con un buen blocaje a tiro potente de CR7. Nada comparado con la faena que le tocó a su colega. Diogo Costa se lució en una doble ocasión, surgida de otro pase en largo —recurso habitual hoy de España— de Rodri a Lamine. El extremo catalán se coló en el área e intentó una rosca que el meta del Oporto desvió con facilidad. El rechace fue a Baena, que desde el lado opuesto sacó un derechazo precioso respondido con una aún más preciosa estirada de Costa. Poco después, otra sacando una pierna a un centro en diagonal de Pedri que luego Olmo cabecearía mal.
Portugal solo necesita media
La pausa de hidratación trajo unos minutos más densos. España monopolizó el balón y agobió a Portugal con una presión alta que duró poco pero permitió segundas jugadas de peligro. A los de Roberto Martínez les costaba apenas combinar con balón, pero son tan buenos que a la mínima te la lían. Joao Felix llegó a un centro en largo de Cancelo para obligar a Unai Simón a la primera de su doble intervención, ya que el rechace lo aprovechó Ronaldo en un remate acrobático, aunque flojo, que permitió al meta vasco lucirse en una palomita en slow motion. Saldrán fotones del momento.
Sacar tanto con 'tan poco' dio alas a Portugal, que en la siguiente aún tuvo más cerca el gol. De un cambio de juego magnífico de Nuno Mendes surgiría un córner que él mismo remató con un zapatazo directo a la cabeza de Pedro Porro... y de ahí al larguero. Unai resopló: su récord de imbatibilidad seguía activo por un pelo.
51 minutos después del pitido inicial todo seguía igual. Y así se mantuvo a la vuelta, sin cambios de nombres. Se repitió también la sucesión de fogonazos, con más peligro que acierto. El duelo Lamine-Nuno Mendes se tornó en desafío que se resolvió pronto por la lesión del portugués, pilar del equipo. Su percance puso una indeseable pausa al choque.
Derbi de fallos
En una fase o en otra, el acierto seguía de espaldas a ambos equipos. España fue ganando peso con el balón y sumando ocasiones sin concretar: Lamine, Baena, Porro... mientras del lado luso Ronaldo optimizaba sus recursos, sabiendo moverse con habilidad —más que velocidad— cuando el balón se acercaba a su zona de acción. Roberto Martínez buscó algo distinto con la entrada de Leao tras la pausa de hidratación; Ferrán fue la primera alternativa de Luis de la Fuente.
Metidos en el último cuarto de hora, Lamine —físicamente muy a menos, anímicamente siempre ofrecido— y Olmo desperdiciaron sendas ocasiones más que claras. Ferrán se hizo notar de inmediato, surgiendo al desmarque como opción de ataque desdoblándose por bandas . Se notaba ya cierta falta de ideas y fuerzas, algo de lo que estaba sobrado Leao, por momentos el único de Portugal, pero el partido estaba volcado hacia el área portuguesa.
Faltaba concretar una de las muchas aproximaciones. Y sabiendo que hacía falta 'savia nueva' pero con algo de vista en la prórroga, De la Fuente se guardó cambios para el tramo final. Cerca del descuento 'lanzó' a otro de los suyos, Mikel Merino. Su frescura fue fundamental. Ferrán, notable alto desde su salida, le filtró un balón en profundidad para dejar solo dentro del área a Merino, que aún en fase de recuperación de su mejor versión, recuperó el olfato que tantas veces sacó con España.
Con la frialdad del '10' que disfruta haciendo de 'falso 9' con De la Fuente, Merino remató raso y ajustado para poner el 0-1 que hacía justicia. Quedaba el descuento y los lusos lo intentaron todo, pero España supo no dormirse en los laureles. Hasta aquí llegó la Portugal de Cristiano Ronaldo. Sus lágrimas de ambición incompleta a los 41 años emocionan.
No lo hace menos la fuerza de un bloque, el español, que sigue mirando cara a cara a la gloria. Ahora, Bélgica o la anfitriona EEUU... en pleno lío por la intermediación de Trump ante la FIFA. No hay rival (ni contexto) pequeño...