España brilla con Oyarzabal 'prime' y se mete en octavos tras una exhibición de autoridad ante Austria (3-0)
Un doblete del delantero de la Real y otro tanto de Pedro Porro culminan un gran partido de equipo de la selección de De la Fuente, que llega fuerte a 'lo gordo'. Lamine se acerca a su mejor versión y dos asistencias de Cucurella. El lunes, Portugal o Croacia.

España ganó, convenció y no goleó (más) porque hoy no era el examen debido para sacar el diez. La selección española se ha metido en octavos del Mundial tras vencer con absoluta claridad y momentos de gran brillantez a Austria por 3-0.
Con Lamine Yamal rozando el sobresaliente y como timón mientras le duró el físico, con Oyarzabal en modo killer y sumando un doblete fantástico, pero con mucho más que ellos. Porque España lució una variedad de recursos en ataque y de compromiso defensivo, para dar una lección con la que acercarse un paso más al gran sueño con pleno convencimiento.
Cierto es que Austria no entraba en el bombo de favoritas, pero tampoco lo eran Paraguay o Congo y de ello pueden hablar Alemania o Inglaterra. Ahora vienen compromisos mayores: el lunes la cita será Portugal o Croacia.
Todo pasa por Yamal
Lamine por aquí, Lamine por allí, sus primeros avisos tras el pitido inicial no fueron solo de ocasiones, sino de una dinámica de juego omnipresente sobre la que España tiene la tentación de abusar. No se les puede culpar. Su duelo con Laimer, de lo mejorcito de Austria hasta aquí, cayó rápidamente de lado del catalán, que no dejó de moverse por todo el campo de ataque.
Bajo su liderazgo, España impuso un ritmo alto, abriendo el juego por bandas a semejanza del día de Arabia Saudí —casualidad o no, con el mismo once—. Los centroeuropeos se sostenían con contundencia y una indudable tendencia a quitarse el balón de encima, pero con la certeza de la calidad de nombres como el propio Laimer o Sabitzer, que metió un susto a la zaga española en un centro a Gregroritsch que de tocarla era medio gol.
El empuje inicial español iba difuminándose hasta la llegada de la siempre odiada pausa de hidratación, que esta vez nos vino bien. La campeona del mundo en 2010 hizo corrillo y optó por mirar más a la zona central. Lamine solo no podía y necesitaba de la activación de los Pedri, Olmo u Oyarzabal. En cuanto aparecieron, todo se multiplicó.
El elemento precipitador fue una acción por dentro iniciada por Lamine que Olmo elevó con una ruleta que Posch anuló con un corte providencial. El córner subsiguiente tuvo premio fugaz, porque el remate de Cucurella fue anulado por una rigurosísima falta entre Rodri y Cubarsí al meta austriaco, que simplemente perdió su posición en el área chica.
No fue gol, pero sí un empujón anímico para los de De la Fuente a la media hora. La enésima genialidad de Lamine por línea de fondo y el posterior tiro cruzado de Oyarzabal llevaron el 'uy' a las gradas, obligando a Schlager a sacar manos por todas partes.
Había de todo en el juego de España salvo el deseado tanto. Lamine dando un recital, Baena y Cucurella crecidos por la izquierda, Olmo apareciendo de la nada, Pedri y Rodri aportando brillo al medio campo. Faltaba Golyarzabal, hasta que en el 36' volvió a su cita cuasi diaria con la estadística y cruzó con habilidad el balón para hacerle justicia a un gran centro raso de Cucurella. Qué habilidad para estar donde hay que estar tiene el vasco.
El 1-0 alimentó las ganas de más, pero no solo a España; también dio un motivo a Austria a volver a animarse. Sin demasiada calidad cerca de la portería de Unai Simón, sí hubo varios acercamientos de peligro, resueltos por la dupla Cubarsí-Laporte o por un Rodri en modo multitarea. Sintomático de que el 1-0 podría no ser suficiente.
Baena pudo darle solución por la vía rápida. El andaluz mandó al travesaño una falta casi perfecta, como casi perfecta fue la acción de listo de Lamine para cazar el rechace. Pero el portero austriaco se 'vistió' de Vozinha para sacarse el enésimo paradón antes del descanso. Eran los mejores 45 minutos de España en el Mundial valorando que Austria, aunque débil, no era Arabia Saudí. Pero con 45 minutos no basta. Los centroeuropeos renovaron filas al descanso con más peso ofensivo, mientras De la Fuente insistía en no dormirse en una exigua victoria.
Ganas de más, necesidad de más
La selección regresó al campo con similar empuje. Lamine seguía buscando y rozando la jugada de apertura de todos los telediarios, Oyarzabal en un muy comprensible modo 'chupón' tuvo el 2-0, luego Rodri de rebote. Y en los balones por alto se añadían nuevos peligros. No todo era mirar a portería; la primera línea defensiva española comenzaba en campo austriaco, provocando robos y segundas acciones de mucho peligro.
Al filo de la hora de juego la sensación es que el 2-0 estaba cerca. Eran muchas las ocasiones, Lamine-Oyarzabal-Olmo-Lamine... un círculo virtuoso en el que solo faltaba el detalle final. Austria, mientras, a lo suyo, esperar y cuando tenían un balón en largo, dar algo de inquietud, provocando también cierta inestabilidad en un balón que no encontraba pausa. Se la daría el menos pensado, Pedro Porro.

El lateral derecho apareció en el centro del área para hacer mejor el buen centro de Baena para hacer el 2-0 en el 65'. Lo bueno de tener el foco constante en Lamine es que el rival abre huecos. Y Baena lo supo leer perfectamente, igual que un Porro que se estrenó con España haciendo de delantero centro.
La pausa de hidratación fue física y mental. Olmo y Baena dejaron su lugar a Merino y Ferrán, aunque el guion no cambió demasiado. España era mejor, solo que ya no necesitaba forzar la máquina. Los minutos tenían que pasar y fueron pasando. El 2-1 nunca estuvo tan cerca como el 3-0 que rozó Lamine... lo único que le faltó para rematar su gran actuación y que parece que va a llegar pletórico a octavos.
El que sí puso la firma final fue Oyarzabal, para darle más empaque a la exhibición coral y la suya propia con doblete al filo del descuento, gracias a la segunda asistencia de Cucurella. Si decíamos que Lamine va a llegar a tope a octavos, en realidad lo va a hacer toda España, que gana crédito en una ronda en la que ya ha caído Alemania y en la que Brasil o Inglaterra las han pasado canutas.
