España tira de resistencia y supera a Uruguay y sus patadas para certificar el primer puesto del grupo
Un solitario tanto de Álex Baena sirve para asegurar el camino de los dieciseisavos lejos de Argentina. Ahora el rival saldrá del Austria-Argelia. Cabo Verde se clasifica, la Uruguay de Bielsa, a casa

En un Mundial no basta con tener dos caras. España sacó ante Uruguay una tercera para certificar el primer puesto del Grupo H con una victoria escasa por 0-1 en un partido aún más escaso de juego y brillo.
Esa tercera cara española no fue ni tan mala como la de Cabo Verde, ni tan ilusionante como la de los primeros 30 minutos contra Arabia Saudí. Fue la de una selección que sabe apretarse los machos, competir, contenerse cuando le cosen a patadas y finalmente ganar... que es de lo que se trata en este juego. Tres partidos, tres registros... y cero goles encajados, otro pilar sobre el que construir un proyecto de campeón.
El afortunado gol de Álex Baena fue suficiente para evitar a Argentina en dieciseisavos —el rival será Austria o Argelia—, condenar a Uruguay a una deshonrosa eliminación en favor de Cabo Verde y llevar a España por el lado del horario 'agradable' para la afición patria. Se acabaron los trasnochones.
De guay, poco
Se esperaba el clásico 'Lamine y 10 más', pero De la Fuente no se limitó a repetir el equipo de la goleada a Arabia. El seleccionador sorprendió y dio entrada a Mikel Merino en la media punta y recuperó a Llorente en la banda derecha, dibujando el once tipo más cercano a la realidad mientras Nico siga entre algodones.
España tuvo la primera, tras un despiste morrocotudo de Cáceres en la circulación en su campo. Pero le costó emplazarse y se vio tanto en ataque como en defensa. Fallón Unai Simón en una salida por alto, que en tiempos de Forlán, Cavani o Suárez hubiera acabado de modo muy diferente. También Baena, con una inocente pérdida en la media luna que otro día hubiera acabado en drama
Lamine Yamal era, en campo rival, la referencia constante de España, aunque también lo era para la zaga 'local', que le esperaba con dos, tres y hasta cuatro hombres. Poco le importaba a Bielsa generar unos espacios que su rival nunca supo aprovechar.
Cuando mejor parecía moverse España al ritmo del extremo culé llegó una pausa de hidratación que le vino francamente mal a los de De la Fuente. En la reanudación, Valverde estuvo más vivo que Rodri y cuerpeando como bien sabe hacer, el charrúa se inventó una ocasión donde no había nada. Si Darwin Núñez opta por rematar en lugar de continuarla de tacón podríamos hablar del 1-0.
El 'uy' animó a una selección necesitada de 'algo' para animarse. Crecida y en los mejores minutos de su decepcionante torneo, la anfitriona del primer Mundial fue acumulando ocasiones.. Un poco de alma, otro poco de fútbol, una parte grande de físico para imponerse en los choques y sobre todo un mayor IQ para interpretar mejor que España el laissez faire de un árbitro —el estadounidense Ismail Elfath— poco dado a tirar de silbato.
España no salía del gris. Sin ideas, se recurría en exceso a la triangulación horizontal. Con Lamine hipervigilado, solo quedaba tocar y tocar buscando generar ventajas. En esa batalla lo que llegó fue la suerte en el 41'. Primero, en una carambola de rebotes que dejó a Llorente con ventaja por la banda derecha. El atlético centró al punto de penalti y allí apareció su compañero Álex Baena. El almeriense se sacó un disparo cruzado que, con su bote delante de Muslera, dejó vendido al meta uruguayo, quien ciertamente tampoco estuvo fino.
El gol fue lo mejor (lo único bueno, en realidad) de un primer tiempo que llegó hasta el 53' con nuevas intentonas de Uruguay, virtualmente eliminada a esas alturas. El 'loco' Bielsa preparaba su venganza a modo de revulsivo contra Muslera, que ya no saltaría al campo.
Tortilla de patadas
La segunda parte comenzó con un plus en la presión de Uruguay, primero hacia la portería de Unai y más continuadamente contra las espinilleras, gemelos y diversas partes de la anatomía de los jugadores españoles. Total, les salía casi gratis ante la inacción del colegiado...
España sufría, no tanto por las patadas sino por la imposibilidad de crear fútbol. Del caos comenzó a salir con los cambios de Luis de la Fuente, con Olmo como inmediato protagonista. Eléctrico, el comodín blaugrana en la primera rozó el penalti y en la segunda, el gol, a pase de un Yamal que seguía buscando lo imposible ante el constante marcaje.
Corría el minuto 67' y ahora sí, a España le vino bien la pausa. Lo de menos era beber agua. Lamine Yamal apuró sus fuerzas con la última cabalgada imposible casi convertida en otro tras una larga combinación con Fabián, otro de los incorporados, como Yeremi Pino en banda, aunque la mala suerte le haría caer lesionado minutos después. Nico en el 75' dio el relevo a un exhausto Yamal, que quiso más que pudo, y Ferrán a un gris hoy Oyarzabal.
No fue más lucido el tramo del delantero barcelonista, desesperado en su lucha con el gol en este Mundial. Tuvo la sentencia en el 86' en una preciosa pared con Fabián, pero su disparo se le fue al larguero. Vida extra para la Uruguay de un Marcelo Bielsa ya del todo desquiciado en su rincón. Solo un gol podía salvarle del oprobio de caer eliminado en un grupo donde no pudo ganar ni a Arabia ni a Cabo Verde.

Desquiciado no solo el seleccionador, los uruguayos acabaron por liarse a patadas para castigar al rival. Sin Fede Valverde, señalado por Bielsa, el juego ya fue el antifútbol. Una tras otra, las agresiones escaparon sin sanción mayor hasta el descuento, con una entrada criminal de Canobbio que terminó de valerle la roja. Inteligentísimamente, España escapó de ese juego para evitarse tarjetas innecesarias y tánganas aún menos deseables.
El trabajo estaba hecho. España, a dieciseisavos por la vía correcta, por la vía guay.
