La aparición de Enrique Riquelme, que ya mueve ficha, irrumpe definitivamente en el adelanto electoral de Florentino: "En los próximos días decido"
Florentino Pérez lo situó en la carrera y el empresario ya se muestra en público. ¿Le da tiempo a organizarse? ¿Tendrá rival el actual presidente por primera vez en casi veinte años?
Durante años, la pregunta parecía imposible en el Real Madrid. Florentino Pérez gobernaba sin oposición visible, sin ruido interno reconocible y sin la sensación de que pudiera existir una alternativa real al hombre que redefinió el club con los galácticos, el nuevo Bernabéu y una maquinaria institucional prácticamente inexpugnable.
Pero algo ha cambiado en las últimas semanas. O, al menos, algo se ha agitado. Corren tiempos convulsos, por muchas razones.
El terremoto deportivo de las dos últimas temporadas -muy lejos de las expectativas generadas tras el nuevo proyecto y especialmente doloroso en Europa tras el fichaje de Mbappé- ha abierto una grieta inédita en el ecosistema blanco. No tanto porque exista una oposición organizada, sino porque por primera vez en mucho tiempo se percibe desgaste alrededor de la figura presidencial.
Por eso ha pillado por sorpresa a propios y extraños el movimiento ejecutado esta semana: convocatoria anticipada de elecciones, comparecencia incendiaria, ofensiva pública contra parte de la prensa y una frase que sobrevoló toda su intervención: aquí sigo mandando yo.
En medio de ese escenario apareció un nombre que hasta hace apenas unos días apenas existía para el gran público futbolístico, que Florentino todavía no ha nombrado, pero que ya ha levantado su voz: Enrique Riquelme.
Empresario de 37 años, presidente del grupo Cox, con negocios internacionales ligados al sector energético y especialmente implantado en Latinoamérica, Riquelme llevaba tiempo sonando en determinados círculos empresariales y madridistas como posible figura de futuro. Pero nunca había dado un paso público. Ni siquiera estaba realmente dentro de la conversación mediática.
Hasta que Florentino lo colocó ahí.
Porque una de las grandes paradojas de estas últimas 48 horas es que ha sido el propio presidente quien ha terminado convirtiendo a Riquelme en personaje político madridista antes incluso de que confirme si quiere presentarse. Y ha aprovechado la coyuntura para lanzar algún mensaje que siembras las dudas sobre si hay partido electoral o no.
El empresario respondió este miércoles desde Ciudad de México con una frase medida al milímetro: "Decidiré en los próximos días si cogemos el guante, si merece la pena y si podemos montar algo interesante".
La expresión no fue casual. Porque lo que se plantea ahora no es solo una candidatura, sino un desafío directo al hombre más poderoso de la historia reciente del club.
Y hacerlo, además, en un terreno especialmente hostil y en unas condiciones complejas, cuanto menos. Si la Junta Directiva abre el proceso electoral este jueves, apenas contará con diez días naturales para organizar su candidatura y presentar toda la documentación necesaria para poder participar de esa carrera electoral. La empresa parece difícil, pero ¿imposible?
El reloj también juega
En el Real Madrid, unas elecciones no funcionan como una campaña política convencional. Los tiempos son cortos, los requisitos económicos gigantescos y la estructura institucional favorece enormemente al presidente en ejercicio.
Ahí está precisamente una de las claves de toda esta historia.
El entorno crítico con Florentino considera que el adelanto electoral deja prácticamente sin margen a cualquier aspirante. Organizar avales, estructura, apoyos internos y exposición pública en cuestión de días convierte la operación en una carrera contrarreloj casi imposible. Casi.
Riquelme lo deslizó claramente al afirmar que aún tiene que valorar "si da tiempo a hacer algo que tenga sentido", pero por el momento ha lanzado una carta abierta para pedir "más tiempo".
Florentino, sin embargo, ya ha contestado a ese argumento en la última entrevista que ha dado a La Sexta, apenas 24 horas después de su explosiva rueda de prensa en Valdebebas. Y lo ha hecho utilizando una de las grandes leyendas fundacionales de su presidencia: su victoria en el año 2000.
"Yo tampoco pedí más tiempo", vino a decir el dirigente blanco, recordando cómo derrotó entonces a Lorenzo Sanz contra pronóstico, cuando el Real Madrid venía de ganar la Copa de Europa.
La diferencia es enorme. En aquel momento Florentino era el outsider. El empresario que llegaba desde fuera para cambiar el club. Ahora es exactamente lo contrario: la institución, el aparato y el poder consolidado.
La otra batalla: prensa, relato y enemigos
Pero las elecciones son solo una parte de lo que está ocurriendo.
Porque la sensación en el entorno madridista es que Florentino ha decidido entrar en modo combate total. Y no únicamente contra posibles rivales.
La comparecencia del presidente tuvo momentos de enorme dureza contra periodistas y medios de comunicación a los que acusa de alimentar una "corriente antimadridista" y de ser los culpables de casi todos los males que sacuden a un Real Madrid que atraviesa una de sus peores crisis deportivas de lo que va de siglo, con un vestuario roto, sin títulos recientes en sus vitrinas y enemistado con la mayoría de instituciones que rodean al planeta fútbol.
Se trata de un discurso que conecta con parte del madridismo más movilizado y que recuerda a la estrategia comunicativa que el club ha ido endureciendo durante los últimos años.
El mensaje de fondo parece claro: el problema no es únicamente deportivo; el Real Madrid está siendo atacado desde fuera, sin embargo, mientras un sector de la afición se preocupa por lo que pasa en el césped, Pérez no parece preocupado por ello, lo que ha dividido en dos bloques a los madridistas.
Y es en ese contexto en el que la figura de Enrique Riquelme encaja casi como un elemento inesperado dentro del relato. Porque su aparición rompe una dinámica que parecía cerrada: la ausencia total de alternativa visible, ya que el actual mandatario lleva desde 2009 sin un rival que le haga frente en una campaña electoral.
Eso explica, quizá, por qué Florentino decidió mencionarlo y colocarlo bajo los focos incluso antes de que anunciara candidatura.
Un empresario desconocido para el gran público
Hasta hace apenas unos días, el nombre de Enrique Riquelme decía poco fuera de determinados círculos empresariales.
Su grupo, Cox, tiene presencia internacional en sectores ligados a energía e infraestructuras y recientemente protagonizó una operación de enorme impacto: la compra de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares.
En una carta abierta publicada este miércoles, firmada como socio número 43.858 del Real Madrid, el empresario reivindicó además contar con la "capacidad económica y experiencia financiera" necesarias para dirigir una entidad como el club blanco.
No es un detalle menor.
Porque presentarse a la presidencia del Real Madrid exige no solo estructura política o popularidad, sino también una enorme capacidad financiera para responder a las exigencias de los avales. Hay que ser un ciudadano español, mayor de edad, llevar 20 años, al menos, como socio del Real Madrid y presentar un patrimonio personal que represente el 15% del presupuesto del club.
Aun así, alrededor de Riquelme sigue existiendo una enorme incógnita: cuánto hay realmente de candidatura y cuánto de simple exploración.
El Madrid entra en terreno desconocido
Durante mucho tiempo, hablar de elecciones en el Real Madrid era casi un trámite administrativo. Ahora, aunque Florentino siga siendo clarísimo favorito, la conversación parece que ha cambiado.
Hay crisis deportiva. Hay desgaste institucional. Hay tensión mediática. Hay un presidente en pie de guerra contra parte de la prensa. Y, por primera vez en mucho tiempo, hay un nombre alternativo circulando de verdad.
Por eso la pregunta empieza a repetirse alrededor del club.
¿Hay partido?
Porque quizá la gran victoria de Enrique Riquelme no sería ganar unas elecciones casi imposibles. Quizá ya es simplemente haber conseguido que, por primera vez en muchos años, alguien vuelva a formular esa pregunta en el Real Madrid.