Elizabeth, asesora financiera, sobre la cuesta de enero: "Una herramienta clave es reordenar la liquidez"
"El mayor problema no es que falte dinero, sino que desaparece la sensación de control", señala la experta en una entrevista con la revista 'Lecturas'.

El mes de enero— que como curiosidad debe su nombre al dios de la mitología romana Jano— es símbolo de nuevos comienzos, de propósitos de año nuevo, de reuniones familiares y de tradiciones como los esperados Reyes Magos. Sin embargo, en la otra cara de la moneda, se encuentra la temida cuesta de enero, que este año debido a la subida de los precios podría volverse un poco más complicada.
De hecho, según la OCU, la cesta navideña ha subido este año un 10% y 6 de los productos que la componen se encuentran en máximos históricos. La subida es tal que los precios son ya casi un 4% más caros de lo que lo eran el año pasado por las mismas fechas y un 59% más que hace 10 años.
Por ello, uno de los consejos más importantes para estas fechas es reordenar la liquidez, así como las prioridades (evitar, por ejemplo, los regalos innecesarios), tal y como señala la asesora financiera Elizabeth Wakefield en una entrevista para la revista 'Lecturas'.
"La Navidad es uno de los momentos del año en los que más se distorsiona nuestra relación con el dinero. Se mezclan emociones, expectativas sociales, adiciones y una narrativa constante de urgencia. En este contexto, la tarjeta de crédito se convierte en el facilitador perfecto del gasto impulsivo", afirma la experta.
En este sentido, una de las principales recomendaciones que hace Wakefield es entender qué nos motiva a realizar gastos y comprender si son necesarios o realmente no lo son. Es decir, pensar antes de comprar si estamos comprando por presión social o porque realmente nos hace falta.
"Evitar el consumismo propio de estas fiestas no pasa por prohibirse gastar, sino por entender por qué gastamos, cómo gastamos...", explica la misma, que dice que el primer paso es "recuperar la consciencia del pago".
La planificación de la cuesta de enero no empieza en enero
"Una de las decisiones más inteligentes en estas fechas es limitar el uso de la tarjeta de crédito a situaciones muy concretas y planificadas, no utilizarla como extensión automática del presupuesto", destaca la experta, que advierte que la cuesta de enero realmente no empieza en este mes, sino mucho antes.
Y es que, para Elizabeth el mayor problema no es la ausencia de dinero, sino la falta de sensación de control, pues es el momento en el que llegan todos los gastos que no se habían tenido anteriormente en cuenta y en la mayoría de los casos los ingresos no aumentan de la misma forma.
"Esa pérdida de control genera ansiedad y suele llevar a dos errores frecuentes: recurrir de nuevo al crédito o paralizar cualquier decisión financiera hasta que pase el mes. Ambos caminos perpetúan el problema", agrega la asesora financiera, que como solución propone cerrar bien el mes de diciembre, revisar gastos, reordenar la liquidez y "disponer de un pequeño fondo de emergencia", algo que según ella puede marcar la diferencia.
Otros consejos para la cuesta de enero son reducir los gastos hormiga (aquellos como las suscripciones o los cafés), aprovechar las rebajas y los descuentos, priorizar aquellos gastos que son esenciales o revisar las facturas de suministros para optimizar algunos costes.
