Hasta en 'The Wall Street Journal' lo tienen claro: "Los bajos impuestos pagados por los multimillonarios son un problema para la economía"
En California, estado en el que viven una quinta parte de los súper ricos de Estados Unidos, está sobre la mesa el debate de implantar un impuesto extraordinario del 5% para los residentes con más de 1.000 millones de dólares.

El debate sobre la desigualdad fiscal lleva años instalado en la política estadounidense y, por qué no decirlo, en la de casi el planeta entero, pero que llegue hasta las páginas del The Wall Street Journal dice mucho de hasta qué punto se está hablando sobre ello. Y que en algunos círculos resuene la cantinela de que los bajos impuestos pagados por los multimillonarios son "un problema para la economía" deja patente la realidad de esta cuestión.
Con el mapa de Estados Unidos delante, el foco de la cuestión se sitúa en Califorma, que es el estado con mayor concentración de multimillonarios del país: 255, una cifra que representa a una quinta parte del total del país.
Por eso es aquí donde se está planteando implantar un impuesto extraordinario del 5% sobre el patrimonio de residentes con más de 1.000 millones de dólares para, así, poder cubrir el agujero que tiene el sistema sanitario. Esta es una propuesta que viene del sindicato de la sanidad, que debe recoger las firmas necesarias y que después sería sometido a votación. Traducido: será muy difícil llevarlo a cabo, pero cuando el río suena...
Un impuesto tan difícil como polémico
En esta fase, digamos inicial, de todo el proceso hasta llevarlo a una posible votación, las críticas no se han hecho esperar porque estos impuestos presentan ciertos problemas estructurales: son complejos de administrar y, en un país con movilidad interestatal plena, los grandes patrimonios pueden cambiar, fácilmente, de residencia. Tanto es así que, como dice el refrán de que mejor prevenir que curar, hay algunos que ya lo han llevado a cabo: el cofundador de Google, Sergey Brin, ya abandonó California. El cofundador de Palantir, Peter Thiel, ha insinuado que podría hacerlo.
Fracase o tenga éxito la iniciativa, el debate no parece que vaya a desaparecer, más bien todo lo contrario.
Una economía cada vez más dependiente de los más ricos
El trasfondo va más allá del tema fiscal y apunta a aspectos macroeconómicos; el 1% más rico ha elevado su participación en la riqueza total y dentro de ese grupo, el 0,1%, es decir, la élite de la élite, ha ampliado en casi seis puntos su cuota con respecto a 1990. Los ricos son cada vez más ricos. Y la diferencia es cada vez más sangrante.
En el otro lado de la balanza, la mitad inferior de los hogares estadounidenses apenas representa el 2,5% de la riqueza nacional, frente al 3,5% de los años noventa. Y también la clase media acomodada, cada vez menos clase media, ha perdido peso relativo. Todos los indicadores apuntan hacia los de arriba.
Llevando todos estos indicadores a la calle y al día a día, se observa que el pulso del consumo estadounidense y, por ende, de su PIB, depende cada vez más de un grupo reducido cuyo gasto está estrechamente vinculado con el comportamiento del mercado de la bolsa.
¿Cuál es el riesgo de esta situación? Una posible corrección severa en Wall Street podría impactar con gran violencia a la economía real del país.
Está concentración de riqueza cada vez más hacia un sector más pequeño se observa en casi todo. Las firmas que trabajan el ultra lujo, como Cartier o Hermès, siguen con crecimiento sostenido, mientras que otras marcas que dependen de consumidores acomodados, pero no multimillonarios, muestran cierto estancamiento.
La tensión, en lugares como California, va en aumento y las grandes fortunas están atentos a estos movimientos; de hecho, el ya mencionado Peter Thiel ya ha aportado tres millones de dólares a un grupo que combata dicha iniciativa ante el miedo de que esto llegue a las urnas. El debate ya no se limita a la equidad moral, sino a la estabilidad económica: ¿puede una economía depender cada vez más del gasto y las decisiones de inversión de unos pocos miles de hogares?
Un sistema cada vez más pensionado
El impacto es tal que ha llegado a las páginas del Wall Street Journal, un indicativo de que el problema es más real que teórico. Algunas teorías apuntan a que la cuestión no es si se acabará gravando más a los millonarios o no, sino cuándo y cómo será.
Si el diagnóstico que recoge el propio Wall Street Journal se consolida, la cuestión no será si se intentará gravar más a los multimillonarios, sino cuándo y cómo. Y, mientras tanto, las empresas que orbitan alrededor de ese selecto club seguirán, previsiblemente, marcando la diferencia en los mercados. No parece sencillo que ocurra en el corto plazo, pero el sistema está cada vez más tensionado.
El debate arranca en la calle, salta a las noticias y ya ha aterrizado en el Wall Street Journal. ¿Llegará a las urnas?
