Erika, trabajadora de call center, llegó a ganar 2.500 euros al mes: "Es imposible que ahora un joven pueda volver sobre mis pasos"
"Para un joven que buscaba su primer empleo era lo máximo", ha recordado la teleoperadora.

Erika Bernardini es trabajadora de call center en Italia desde 1999. Su dilatada experiencia en la profesión le ha hecho tener la perspectiva suficiente como para poder apreciar cuáles son los cambios que ha experimentado el sector (spoiler: para mal).
En una entrevista en el medio de comunicación italiano Corriere della Sera, la teleoperadora ha asegurado que trabajar en un centro de atención telefónica en los años 90 era como formar parte de la película El lobo de Wall Street.
"Por supuesto, no se ganaba tanto dinero, pero era la época dorada y, al cabo de un año, te contrataban con un contrato indefinido por el equivalente a 2.500 euros netos al mes, sin necesidad de tener una titulación universitaria u otros títulos", ha asegurado Bernardini.
En ese sentido, la trabajadora ha destacado que "para un joven que buscaba su primer empleo era lo máximo. Estábamos todos juntos en la oficina, el mayor tenía 30 años, y cuando cerrabas un contrato empezaban los rituales y las celebraciones. Nada que ver con la realidad actual".
"La edad media ahora ronda los 42 años"
Pero el sector ha cambiado profundamente. "Es imposible que ahora un joven pueda volver sobre mis pasos", ha lamentado Bernardini, quien ha detallado que ahora "de vez en cuando llega algún chico con contrato temporal, pero solo dura unos meses, con un sueldo bajo, de unos 1.300 euros por 8 horas de trabajo al día. La edad media ahora ronda los 42 años, para que nos entendamos".
Más allá de esas condiciones laborales tan diferentes a las de finales de la década de los 90, la trabajadora de call center ha subrayado que "ya no existe ese espíritu de equipo. Antes te sentías parte de una marca, hoy cambias de cliente cada mes y además trabajas desde casa. Para una empresa, eso significa ahorrar. También hay menos profesionalidad".
