La ratonera del alquiler: el 61% de los inquilinos no puede ahorrar para comprar una vivienda
Un estudio de Oxfam Intermón alerta de los problemas para ahorrar de quienes no son propietarios, que se ven enredados en un bucle que les impide reunir una entrada para comprar su propia casa. Denuncia, además, los "desahucios invisibles".

La vivienda se está convirtiendo cada vez más en un elemento de desigualdad en Europa y, en particular, en España, incluso dentro de una misma generación. La subida de los alquileres empuja a muchos ciudadanos a un callejón sin salida, a una ratonera, a una jaula, a una trampa, en el que tienen que destinar tanto dinero a pagar el alquiler que se quedan sin opciones de ahorrar para plantearse a medio y largo plazo adquirir una vivienda. Un círculo vicioso de necesidad.
Es lo que refleja un informe publicado este miércoles por Oxfam Intermon con cifras devastadoras: el 61% de los inquilinos no tiene capacidad de ahorrar cuando ha pagado el alquiler. La subida de las rentas ha sido de tal calibre que ahora mismo ahorra más quien paga una hipoteca que quien vive de alquiler.
Aunque en la última década se han disparado tanto los precios de compra de una vivienda como también los alquileres, la situación de los inquilinos ha salido peor parada. Según Oxfam, uno de cada tres inquilinos dedica más de la mitad de sus ingresos a pagar la renta a los arrendadores. En cambio, entre los que han conseguido comprar, sólo uno de cada cinco gasta más del 50% de su sueldo a pagar la hipoteca.
Tal es la diferencia que, dice el informe de Oxfam, "una persona propietaria con ingresos sobre 1.200 euros tiene más probabilidad de ahorrar que una inquilina que gane 2.000 euros".
“En esta situación se perpetúa la ‘trampa del alquiler’: los altos precios impiden ahorrar y dificultan reunir la entrada para una hipoteca. Como resultado, muchas personas quedan atrapadas en un mercado del alquiler cada vez más asfixiante”, explica Alejandro García-Gil, autor del informe y responsable de políticas de protección social y empleo de Oxfam Intermón, en declaraciones a la Cadena SER.
No se ven, pero están
La crisis del alquiler no sólo cronifica los problemas de vivienda de toda una generación. También aumenta situaciones de inestabilidad continua. El estudio asegura que un tercio de los inquilinos ha sufrido lo que Oxfam ha bautizado como "desahucios invisibles": son inquilinos que se ven forzados a cambiar de vivienda al acabar sus contratos de alquiler o al no poder afrontar subidas inasumibles de las rentas.
Estos problemas son generales, pero se acentúan entre los menores de 35 años. La mitad de este colectivo ha tenido que regresar a casa de sus padres. También las personas extracomunitarias sufren en mayor medida estos problemas.
Tener que pagar alquileres imposibles también genera situaciones que hasta hace unos años eran residuales, como que el 13% de los inquilinos comparten pisos con personas con las que no tienen ningún vínculo familiar. Un problema que -según la citada ONG- afecta a los jóvenes, pero también a un 10% de las personas de entre 35 y 54 años.
