¿Por qué los españoles están invirtiendo cada vez más en México?
Ya sea por la compra de inmuebles en México o por el aumento del turismo, cada vez más españoles invierten en Latinoamérica. Pero, ¿cuál es la razón?
Tan solo en 2025, México recibió más de 4.000 millones de dólares en inversiones españolas, siendo la banca, las telecomunicaciones y la salud algunos de los sectores que atraen más capital.
Aunque los aranceles unilaterales impuestos por el gobierno estadounidense han llevado a los empresarios de España a disminuir sus inversiones internacionales, la realidad es que el capital español ha logrado expandirse a diferentes rincones del mundo en las últimas décadas.
Latinoamérica es uno de los principales destinos de los inversionistas españoles, quienes han encontrado oportunidades atractivas no solo como respuesta al desarrollo de las economías emergentes de la región, sino también gracias a la apertura de los mercados y a las similitudes culturales con España. Sin embargo, un país sobresale por encima del resto: México.
Una relación histórica
A lo largo de la historia, España y México han mantenido relaciones activas, siendo este último el principal aliado comercial de España en Latinoamérica.
Productos como alimentos, alcohol, productos farmacéuticos y petróleo son algunos de los más comerciados entre ambas naciones, con dispositivos tecnológicos y automotrices ganando relevancia en las últimas décadas.
Si bien el turismo se promociona como uno de los sectores más explotados por los inversionistas españoles en México, la realidad es que otros ámbitos también atraen una gran parte del capital, incluyendo la banca, las telecomunicaciones y la salud.
España y México, inseparables
Esta relación se mantiene estable a pesar de la incertidumbre global, ya que, incluso ante las consecuencias de los aranceles estadounidenses, las empresas españolas siguen desarrollando estrategias para expandir su inversión en México.
Tan solo en 2025, México recibió más de 4.000 millones de dólares en inversiones españolas, y se estima que, desde 2007, la inversión española en la región se ha triplicado, con México concentrando el 28,9% del total invertido, muy por encima de países como Brasil, Argentina, Chile y Colombia.
Estas empresas no solo favorecen los sectores en los que invierten directamente, sino que también ayudan a dinamizar la economía mexicana a través de inversiones secundarias.
Desde la adquisición de inmuebles en México hasta la contratación de personal, el desarrollo de programas de formación y la creación de almacenes de distribución, el capital español se ha instalado de lleno en la economía local.
¿Por qué mejora el panorama?
A lo largo de su historia reciente, México se ha posicionado como una economía ideal para la expansión del capital español. Las relaciones históricas entre ambas naciones y el posicionamiento de grandes empresas españolas en el país norteamericano generan una gran confianza entre los nuevos inversionistas.
Además, la población mexicana (más de 130 millones de personas) ofrece un amplio abanico de oportunidades de inversión, no solo por su tamaño, sino también por su diversidad económica y social entre regiones.
La cercanía (tanto geográfica como comercial) de México con Estados Unidos y Canadá, especialmente luego de la creación del T-MEC, convierte al país en una puerta de entrada estratégica para canalizar la entrada de bienes y servicios españoles hacia otros mercados norteamericanos.
Por último, al ser México uno de los principales destinos turísticos del mundo, ya que el país registra cifras históricas de visitantes en los años posteriores a la pandemia, cada vez más operadores de servicios turísticos españoles están invirtiendo en la creación de canales directos entre ambas naciones para responder a la creciente demanda.
Residentes en el país
Aunque en menor medida, el número de ciudadanos españoles viviendo en México también está aumentando, lo que impulsa la creación de productos y servicios específicos para este grupo.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de españoles residentes en México alcanzó los 17.937 en 2024, siendo uno de los países con mayor número de españoles en el extranjero.
Este fenómeno también atrae a pequeñas marcas y nuevos emprendimientos, que encuentran oportunidades para invertir en el extranjero de forma segura.
Inversión recíproca
Aunque la inversión española en México es significativamente más alta, la realidad es que el fenómeno contrario también está ocurriendo: cada vez más mexicanos invierten su dinero en España.
En parte, se trata de una consecuencia directa del aumento en el número de mexicanos que emigran a España, con la cifra pasando de alrededor de 65.000 mexicanos a mediados de 2020 a cerca de 80.000 para finales de 2024.
De acuerdo con expertos, buena parte de estas inversiones se divide entre quienes compran vivienda y quienes deciden emprender en España, siendo los inversores latinoamericanos más activos en el país.
Se estima que algunos de los sectores donde más se invierte capital mexicano son bienes raíces, negocios minoristas, el hospedaje, los centros comerciales y los complejos industriales.
El impacto de la incertidumbre
A pesar de que la inversión en México se mantiene constante, la realidad es que las empresas españolas están disminuyendo sus inversiones internacionales. En 2025, la cifra total invertida fue de 11.073 millones de euros, la más baja registrada desde 2012, cuando alcanzó los 10.338 millones.
Los aranceles son una de las principales fuentes de incertidumbre. A esto se suman la inestabilidad global derivada de la invasión rusa a Ucrania y las tensiones recientes en Oriente Medio, factores que están llevando a muchos empresarios a actuar con mayor prudencia en sus decisiones de inversión internacional.
Se estima que estos conflictos podrían tener un impacto significativo en los precios del petróleo, lo que a su vez provocaría un aumento de los costes de producción y transporte de mercancías.
Por último, el riesgo de las posibles burbujas económicas (la inteligencia artificial y el sector inmobiliario) genera preocupación, ya que podría afectar no solo a las empresas directamente implicadas, sino también a la estabilidad de la economía global.