Las bolsas se disparan ante la esperanza de paz: Corea del Sur sube casi un 7% y Japón celebra el posible acuerdo entre EEUU e Irán
Los mercados asiáticos reaccionan con euforia a las declaraciones de Donald Trump sobre un inminente pacto con Teherán.

Después de días de bombardeos, amenazas, ataques cruzados y el temor a una escalada que amenazaba con afectar al comercio mundial y al suministro energético, los mercados han encontrado este viernes una palabra que llevaban semanas esperando: acuerdo.
Las bolsas asiáticas han reaccionado con fuertes subidas a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró haber alcanzado un "gran acuerdo" con Irán para poner fin a la crisis que ha mantenido en vilo a Oriente Medio y a los mercados internacionales.
Aunque Teherán ha rebajado la euforia y ha insistido en que todavía no existe una "conclusión final", los inversores parecen haber decidido adelantarse a los acontecimientos.
La reacción más espectacular se ha producido en Corea del Sur. El principal índice de la Bolsa de Seúl, el Kospi, llegó a dispararse cerca de un 7 % en la apertura, obligando incluso al operador del mercado a activar un mecanismo extraordinario para frenar temporalmente las compras automáticas debido a la intensidad de las subidas.
El movimiento refleja hasta qué punto los mercados estaban descontando un escenario mucho más negativo para la economía global si la tensión entre Washington y Teherán continuaba aumentando.
El alivio llega a los mercados
La subida del mercado surcoreano estuvo liderada por algunas de las compañías tecnológicas más importantes del mundo. Samsung Electronics llegó a avanzar más de un 9 % en los primeros compases de la sesión, mientras que SK Hynix, otro de los gigantes mundiales de los semiconductores, se anotaba ganancias cercanas al 8,5 %.
También se sumaron a la fiesta bursátil los fabricantes de automóviles. Hyundai Motor registró avances próximos al 5 % y Kia superó el 4 %.
La lectura de los inversores es sencilla: menos tensión geopolítica significa menos incertidumbre, menos riesgo para las cadenas globales de suministro y una mayor predisposición hacia activos ligados al crecimiento económico.
Tokio también se suma a la euforia
La Bolsa de Tokio no quiso quedarse atrás. El índice Nikkei abrió la sesión con una subida superior al 3 %, impulsado igualmente por las compañías tecnológicas y por el sector de los semiconductores.
Advantest, especializada en equipos de prueba para chips, avanzó más de un 8 %, mientras que empresas como Tokyo Electron o Disco llegaron a superar el 9 % de revalorización.
La fiebre tecnológica también benefició a Kioxia, fabricante de memorias electrónicas, que protagonizó uno de los movimientos más llamativos de la jornada al superar brevemente a Toyota como la compañía con mayor capitalización bursátil del mercado japonés.
Toyota también cotizó al alza, aunque con incrementos más moderados, mientras que Honda y Nissan registraron ganancias más contenidas.
SoftBank, uno de los grandes grupos tecnológicos japoneses y uno de los principales inversores mundiales en inteligencia artificial, avanzaba igualmente con fuerza.
Un acuerdo que todavía no existe
La euforia de los mercados contrasta con la prudencia que llega desde Teherán. Trump aseguró que Estados Unidos e Irán habían alcanzado un "gran acuerdo" y dejó abierta la posibilidad de que el documento pueda firmarse este mismo fin de semana en Europa.
Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, calificó las palabras del presidente estadounidense como "especulaciones" y recordó que todavía quedan aspectos pendientes por resolver.
Eso sí, reconoció que la mayor parte del texto ya está cerrada, una afirmación que los inversores han interpretado como una señal de que el entendimiento podría estar mucho más cerca de lo que parecía hace apenas unas horas.
Del miedo a la guerra al optimismo bursátil
El contraste resulta especialmente llamativo porque llega apenas unas horas después de una de las semanas más tensas que se recuerdan en la región.
Los ataques estadounidenses sobre territorio iraní, las represalias de Teherán y el temor a una posible interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz habían disparado las alarmas en los mercados internacionales.
Ahora, el simple hecho de que ambas partes hablen ya de un posible texto definitivo parece suficiente para provocar una auténtica explosión de optimismo.
Los inversores siguen sin saber cuándo llegará la firma definitiva ni qué condiciones incluirá el acuerdo, pero el mensaje que han enviado las bolsas asiáticas es claro: después de semanas descontando el peor escenario posible, los mercados vuelven a apostar por la paz.
