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30/09/2015 06:57 CEST | Actualizado 29/09/2016 11:12 CEST

Plensa en Venecia

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Fotografía facilitada por el Museo de Arte Moderno de Céret (Francia) del escultor Jaume Plensa quien muestra desde hoy en este museo una selección representativa de su creación. EFE

De vuelta de un debate europeo en Trieste, puerta al mar de la Mitteleuropa, aprovechamos el fin de semana en Venecia, con la doble oferta de la Bienal y el festival de cine. Lo más interesante fue lo inesperado y poco publicitado: la muestra espiritual y estética Together, del gran escultor Jaume Plensa, que mi mujer, la pintora Sofía Gandarias, me recomendó vivamente.

La exposición está hasta el 22 de noviembre en la isla de San Giorgio Maggiore. El impresionante conjunto de Palladio, justo enfrente del embarcadero de la Plaza de San Marco, es un lugar tan visto como poco visitado por la cotidiana y masiva invasión de turistas que pululan apretujados en la Riva dei Schiavoni, entre la Biblioteca Marziana y el Puente de los Suspiros.

Basta con tomar el vaporetto y atravesar el bacino, la cuenca central, en menos de cinco minutos, para llegar a San Giorgio Maggiore. Un ambiente de silencio y tranquilidad que contrasta vivamente con el hormiguero de la ribera de enfrente, además de proporcionar una vista insuperable de la misma.

La entrada en la basílica de San Giorgio Maggiore muestra el dominio de Plensa, que sabe comunicar entre la escultura y un espacio tan armónico. Concebida como una respuesta a la invitación de los monjes benedictinos de la Abadía y la Benedicti Claustra Onlus, la obra consta de dos esculturas: una gigantesca cabeza de una niña china nacida en Barcelona moldeada en una malla de acero inoxidable etérea y sólida a la vez que llena la nave bajo una mano que bendice suspendida bajo la cúpula en el crucero de la iglesia con letras incrustadas de 8 alfabetos. Un mensaje de bienvenida y encuentro en buena compañía con Tintoretto.

La exposición se completa con otra instalación detrás de la basílica en la Oficina del Arte espiritual. Tres dibujos resplandecientes y una espectacular presentación en la llamada Manica lunga (Manga larga) de cinco cabezas de alabastro de bellas adolescentes sobre un fondo oscuro que destacan en la perspectiva favorecidas por el efecto túnel que genera este fondo. Un conjunto que reúne la perspectiva renacentista y la pureza de un Andrea della Robbia con una majestuosidad entre faraónica y oriental en un espacio de silencio y recogimiento.

Una exposición única en su concepción y su belleza. Como es habitual, no está anunciada prácticamente en ningún sitio en Venecia, mientras que las propuestas y guías oficiales de la Bienal compiten en una inacabable carrera hacia la irrelevancia.

Grande Plensa.

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