Cómo llegar a ser un 'life influencer' en 7 pasos

Como no estamos para perder el tiempo, hay que elegir un tipo de influencer que sea sencillo y efectivo. Y entre todos ellos, el más fácil de lograr es el que influye sobre el todo y la nada, es decir, sobre la vida.

Hay pocas cosas que nos aterren más que sentirnos excluidos. Durante la adolescencia es algo que experimentamos a flor de piel, quizá porque luchamos a sangre y fuego por mantener nuestra individualidad. Aun así, nos plegamos como el trigo cuando el viento sopla y acabamos comprándonos esos pantalones, fotografiándonos con ese posado o persiguiendo a este o a aquél artista revelación. Cuando somos adultos, sin embargo, este mimetismo adocenado se vuelve más sutil y preferimos vestirlo de propósito propio y de autenticidad.

Dicen que en el Nueva York de los años 60 era obligatorio estar en una banda de música o en una obra de teatro. Más tarde, en los 80, el meme aspiracional con el que pecamos todos, además de con las hombreras, fue el del ejecutivo agresivo. A comienzos de siglo vino el coaching, y ahora lo que hay que ser es influencer.

Eso sí, como no estamos para perder el tiempo, hay que elegir un tipo de influencer que sea sencillo y efectivo. Y entre todos ellos, el más fácil de lograr es el que influye sobre el todo y la nada, es decir, sobre la vida. He aquí siete pasos seguros para convertirte en life influencer:

  1. Como habrás observado, tu tema es la vida. Por tanto, lo primero es postear día sí y día también frases lapidarias sobre la existencia humana. No importa demasiado si tienen sentido o no, porque siempre habrá alguien que se lo encuentre. Aquí tienes algunos ejemplos: “la vida es ese sendero por el que caminamos esperando encontrarnos”; “la vida de todos depende de todos y de cada uno”; “la vida es lo que sucede entre el amanecer y el anochecer, que son como el nacer y el morir”.
  2. Utiliza a menudo palabras que siempre caigan bien en cualquier frase. Por ejemplo “despertar”, “luz”, “volar”, “esperanza”, “ganas”, “crecer”, “brillar” y todas las que tengan resonancias buenistas similares. Cuanto más ñoño mejor.
  3. La sanación es un topic imprescindible. Hay que hablar como si todos tuviéramos una dolencia existencial crónica. Por tanto, incluye con frecuencia frases que tengan que ver con alguna forma de curación del alma herida.
  4. En la misma línea, recomienda a todas horas serenidad, calma y relajación, como si todo el mundo estuviera diagnosticado con un trastorno de ansiedad generalizada. Es muy importante que acompañes estas recomendaciones con pautas sobre cómo sentarse, respirar o beber té. Todo lo que suene a chamánico, budista o druídico suma puntos.
  5. Al menos cada dos posts debes incluir una foto de un atardecer o, en su defecto, una del horizonte. También valen los caminos que serpentean entre los árboles y, por supuesto, fotografías del mar. Da igual si todo esto lo hemos visto un millón de veces, y da igual también si tus imágenes llevan más filtros que una depuradora. Si es artificial, es bueno.
  6. Básalo todo en tus propias reflexiones y conclusiones. No hace ninguna falta que leas o estudies y menos que busques fuentes fiables. Los vídeos de YouTube son más que suficientes para armar tu línea de pensamiento, dado que la teoría de la argumentación está completamente out.
  7. No pueden faltar fotografías tuyas con expresión meditabunda, bajo las cuales debes escribir tus pensamientos firmados por ti como si fueras Nelson Mandela o Teresa de Calcuta. Y no olvides añadir el nombre de tu perfil en la propia fotografía, en un lugar que sea imposible de eliminar. Hay que evitar a toda costa que alguien copie tus destilados de sabiduría.

Todas estas pautas te recompensarán pronto con una legión de seguidores y también con chaparrones constantes de likes. La gente te enviará privados para contarte sus problemas y contagiarse de tu erudición. No tardando mucho, se empezará a hablar de ti en todas partes.

De todas formas, si esto no funciona, al menos habrás pasado otra época más de tu vida sintiéndote seguro dentro del rebaño. Aunque, en realidad, sigas sin saber quién eres.