Con habitación propia y séquito: la loca historia del vestido de novia de Jennifer Lawrence

Como un invitado más.

Por fin. Jennifer Lawrence se ha dado el ‘sí, quiero’ con el galerista Cooke Maroney este sábado en una boda privada en la exclusiva zona de Newport, en Rhode Island (EEUU).

La oscarizada actriz de El lado bueno de las cosas, que se comprometió con Maroney en febrero con un fiestón por todo lo alto, no ha hecho público ningún detalle ni imagen del evento, pero han sido precisamente las filtraciones las que le han robado protagonismo a la novia. Concretamente, las del vestido.

Sí, has leído bien. El vestido de novia, por sí mismo, tiene su propia historia.

El traje de Dior —firma de la que Lawrence es imagen— viajó a EEUU el día anterior directamente desde París con todo un séquito de diseñadores de la marca. “El equipo de diseñadores de Dior voló a Rhode Island el día antes y el traje tuvo una habitación de invitados propia para mantenerlo seguro en el histórico Hotel Viking, donde pasó la noche”, cuenta una fuente a la revista Page Six.

Además, hay documentación gráfica que se ha distribuido en redes sociales de cómo el vestido entró en su habitación.

Se desconoce cuánta gente conformaba el equipo de diseño de la casa francesa que se trasladó al lugar del evento pero la estancia no les salió nada barata. Según datos de Booking, la habitación doble más asequible para una noche de sábado en este hotel cuesta 412 euros. ¿Ocuparía el vestido una cama doble?

Además, al día siguiente fueron los propios diseñadores de Dior los que llevaron en coche el traje a la novia hasta el lugar del enlace.

El diseño, según se puede ver en las pocas imágenes del vestido, era blanco, de manga larga y con escote de pedrería y transparencias.

La boda, que tuvo lugar en el Castillo Belcourt, una enorme mansión de la zona de Newport (Rhode Island, EEUU), donde los estadounidenses creen que hay fantasmas, contó con 150 invitados y con grandes nombres de Hollywood. Allí estuvieron su gran amiga (y compañera de juergas) la cantante Adele, las actrices Cameron Díaz, Emma Stone, Ashley Olsen y Sienna Miller, y la matriarca del clan Kardashian, Kris Jenner.

El menú de la fiesta corrió a cargo del wedding planner favorito de Hollwyood, Mark Seed, según informa TMZ, y estuvo compuesto por unos entrantes de pasteles de batata con coles de Bruselas, yema de huevo marinada, panceta de cerdo ahumado con vinagre de manzana y beignet de bacalao.

Los principales eran pescado a las finas hierbas y mantequilla con infusión de limón hecho al horno de leña o pierna de ternera de 5 meses con salsa de frutos del bosque y, como guarnición, zanahorias asadas, patatas recién cosechadas y col estofada.

Para el postre, los invitados también pudieron elegir entre varias opciones como el budín de pan de masa madre con chocolate horneado al fuego, dulce de leche y manzana fresca o buñuelos con crema de bourbon, azúcar y canela, o sándwich casero de galleta con nubes.

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