Mick Ryan, prestigioso estratega militar: "China está siguiendo de cerca la guerra de Ucrania y aprendiendo de su experiencia"
Según explica, China tiene una larga tradición de observar conflictos ajenos para perfeccionar su propia doctrina militar.

China observa, toma nota y ajusta estrategia. Esa es la idea central que defiende el estratega militar australiano Mick Ryan, quien sostiene que la guerra de Ucrania se ha convertido en un laboratorio del que potencias como el gigante asiático están extrayendo lecciones clave. Según su análisis, Pekín no solo sigue el conflicto con atención, sino que estudia activamente las innovaciones tácticas y tecnológicas desarrolladas sobre el terreno.
Ryan, exmayor general y autor de La transformación de la guerra, explicó en una entrevista concedida a medios como Espresso TV y Slawa.TV que China tiene una larga tradición de observar conflictos ajenos para perfeccionar su propia doctrina militar. En este caso, considera que la experiencia ucraniana —marcada por el uso intensivo de drones, la guerra híbrida y la adaptación constante— está influyendo directamente en la forma en que se conciben los conflictos del siglo XXI.
El analista subraya que, aunque China no participa con tropas en el conflicto, su papel no es neutral. De hecho, recuerda que la OTAN ha señalado a Pekín como un actor relevante en el sostenimiento indirecto del esfuerzo bélico ruso. Este respaldo se materializa, entre otras cosas, en el suministro de componentes de doble uso —tecnología que puede emplearse tanto en el ámbito civil como militar— que terminan integrándose en sistemas de armamento.
Además, China mantiene una relación económica estratégica con Rusia, especialmente en el ámbito energético. La compra de petróleo ruso ayuda a sostener los ingresos de Moscú en un contexto de sanciones internacionales, mientras que la cooperación industrial contribuye a mejorar la eficiencia de su sector de defensa. Ryan apunta incluso a la implicación indirecta en la producción de drones como los conocidos “shahed” o “geranio”, utilizados en ataques sobre territorio ucraniano.
Ucrania como laboratorio de guerra moderna
Para el estratega, el verdadero valor del conflicto no reside solo en su dimensión geopolítica, sino en su impacto como campo de pruebas. Ucrania ha demostrado una notable capacidad de adaptación frente a un enemigo superior en recursos, desarrollando soluciones innovadoras que ahora son observadas con lupa por otras potencias.
China, sostiene Ryan, destaca precisamente por su habilidad para analizar este tipo de escenarios. No se limita a observar, sino que busca identificar qué tácticas funcionan, cuáles fracasan y cómo pueden integrarse en su propio modelo militar. En este sentido, es probable que intente replicar o adaptar algunas de las estrategias ucranianas, especialmente aquellas relacionadas con la tecnología y la guerra asimétrica.
Este aprendizaje cobra especial relevancia en el contexto de Taiwán, un territorio cuya situación geopolítica sigue siendo uno de los principales focos de tensión internacional. Según Ryan, los líderes chinos están evaluando cuidadosamente no solo el desarrollo del conflicto en Europa del Este, sino también la respuesta de Estados Unidos y sus aliados.
En particular, menciona la figura de Donald Trump, cuya actuación en el último año ha sido observada con atención desde Pekín. La percepción de imprevisibilidad en la política exterior estadounidense, unida al elevado consumo de recursos militares —como munición— en el apoyo a Ucrania, podría influir en los cálculos estratégicos chinos.
Desde esta perspectiva, China podría considerar que el margen de maniobra de Estados Unidos en otros escenarios, como el asiático, se ha reducido. A ello se suma la posibilidad de que se debilite la cohesión de la OTAN, un factor que, según Ryan, reforzaría la confianza de Pekín en su posición global.
Mientras tanto, el tablero internacional sigue condicionado por múltiples variables. Medios como Politico han señalado recientemente que Washington no prevé avances en ciertas citas diplomáticas clave con China hasta que se resuelvan otros conflictos abiertos, como el de Irán.
En conjunto, la guerra de Ucrania no solo está redefiniendo el equilibrio en Europa, sino que también está sirviendo de referencia para futuras estrategias militares en otras regiones del mundo. Y en ese proceso de aprendizaje, China parece estar tomando apuntes con especial atención.
