Con todos ustedes, el creador de Moodle

Con todos ustedes, el creador de Moodle

Entrevista con Martin Dougiamas, padre del sistema de gestión de aprendizaje más popular del mundo.

Online education during quarantine COVID-19 coronavirus disease outbreak concept flat vector illustration isolated on whitezubada via Getty Images

La plataforma Moodle, según dicen, es el Linux de los sistemas de gestión de aprendizaje. Su creador es el informático Martin Dougiamas, que tuvo una educación bastante atípica porque vivió un tiempo en el desierto australiano. Moodle nació con la vocación de integrar el aprendizaje autónomo con el de grupo; por tanto, no es solo un programa que permite gestionar contenidos, sino una idea ambiciosa y su materialización. Con todos ustedes, el creador de Moodle:

ANDRÉS LOMEÑA: Hace años entrevisté a la actriz porno Christy Canyon y esperaba tener una conversación sexualmente desinhibida. Como usted es el creador de Moodle, me da que voy a tratar con alguien un poco empollón. ¿Es usted muy friki?

MARTIN DOUGIAMAS: Entiendo que para muchos el software pueda ser como el ocultismo. Para mí un geek es solo alguien que está muy metido en algo, no importa cuál sea su campo. Hay geeks de las palabras, de la música, de los negocios y así sucesivamente. Yo soy informático. Estoy muy metido en el mundo de los ordenadores, particularmente en las tecnologías web, y he gastado mucho tiempo escribiendo software de Internet, así que sí, hasta cierto punto soy un geek.

Sin embargo, todo ese esfuerzo obedece a una filosofía: una profunda compasión hacia los seres humanos y un fuerte sentido del deber para ayudar todo lo que pueda en la educación. Los ordenadores no son el objetivo, solo una herramienta efectiva que puede producir un gran impacto en la sociedad, y me he comprometido a ayudar para que ese impacto sea el mayor posible.

Teniendo en cuenta lo que condicionan nuestras vidas el software y el hardware, creo que sería muy beneficioso que todos comprendamos cómo funciona la tecnología, igual que tiene sentido que podamos cocinar y comer comida nutritiva sin ser un chef.

Todo el software está basado en principios muy simples: haz esto, luego haz esto otro. Enséñame algo de texto aquí y muestra un botón acá. Haz esto una y otra vez hasta que esto ocurra. Y así todo el rato. Has de analizar y descomponer las cosas que la gente quiere hacer, y luego usas la lógica básica y vas paso a paso para ayudar a que esas magníficas máquinas hagan cosas útiles para nosotros. Cuando ocurre algo inesperado, tienes un bug. Cuando lo analizamos detenidamente, y encontramos el fallo lógico, continuamos… así una y otra vez. En mi caso, he repetido ese proceso durante veinte años con un gran equipo de personas mientras escuchaba a los profesores quejarse en centenares de lenguas y voilà: ¡ya tienes Moodle!

Pero eso no es todo lo que hago. Como CEO, tengo que llevar un negocio y dirijo las relaciones comerciales con los clientes y proveedores de todo el mundo. También soy padre de dos adolescentes fantásticos, un marido enamorado (en mi tercera y mejor relación adulta seria) y tengo amigos por todo el mundo. Me gusta el trabajo físico, como cuidar de mi jardín, o hacer cosas con mis manos, como muebles, boomerangs o un pequeño puente sobre un arroyo. Creo que el budismo es una buena disciplina. Me gusta la buena filosofía. Produzco todo tipo de música y vídeos en mi estudio doméstico. La mayoría de los instrumentos los toco yo mismo, sobre todo la batería, el handpan y la voz. He jugado con gafas de realidad virtual desde 1996. Sigo la ciencia en general y me encanta la física, la astronomía, la sociología y la biología. Me encanta aprender todo tipo de cosas, en concreto me encanta estudiar cómo aprende la mente.

Ah, y me encanta destrozar malas conversaciones con juegos de palabras.

A.L.: Mucha gente no concibe que Moodle lo haya creado una sola persona.

M.D.: El buen software solamente lo puede crear una única persona, y de hecho con las herramientas disponibles es cada vez más fácil. Mi primer proyecto de software empezó en los años noventa y lo hice trabajando solo durante años. La mayor parte de eso (Moodle) se usaba en instituciones de todo el mundo, incluso en aquella fase de desarrollo, así que tuvo que ser un programa lo suficientemente bueno. Gran parte del software que usamos lo ha hecho una sola persona. Por ejemplo, muchos websites y aplicaciones de tu móvil.  

Sin embargo, cualquier software implica mucho trabajo y se agradece compartir la carga, sobre todo cuando quieres ir más rápido y cubrir más cosas. Que haya más opiniones y puntos de vista en el proceso ayuda a que el software tenga una interfaz y unas características útiles para un mayor número de personas. Ahora los proyectos que lidero implican miles de desarrolladores trabajando juntos y me parece genial. Esa gran comunidad está dirigida por mi empresa, que cuenta con ochenta y cinco trabajadores. Siempre estamos experimentando con nuevas estructuras y procesos.

Merece la pena librar esta batalla porque al otro lado hay grandes compañías centradas en el beneficio económico que solo buscan controlar las instituciones educativas.

Formar buenos grupos es un desafío constante. Actualmente, me dedico mucho más a unir a las personas que a hacer software, pero siempre es difícil hacerlo bien. He visto más éxitos que fallos, pero quizás solo fue suerte. Las personas me han sorprendido tantas veces que he perdido la cuenta. Al fin y al cabo, todos somos cambiantes y cada uno debe hacer su propio viaje. Las habilidades son distintas de las actitudes y de los deseos.

Cada vez tengo más claro que debo buscar a personas que tienen buenos valores y la actitud correcta para trabajar con otros. La situación ideal es encontrar a personas que ni siquiera piensen en esto como un trabajo, sino como una forma de sentirse bien con lo que hacen gracias al impacto que pueden conseguir con un equipo grande. Tienen que ver su trabajo como una cumbre sobre la base de una pirámide, como una actividad colaborativa, y no solamente como la oportunidad de hacer cosas y ascender.

A.L.: Todavía busco a la persona que me enseñe a programar.

M.D.: Pienso que aprender cualquier lenguaje de programación es fácil, siempre que tengas un proyecto claro en mente que desees resolver. Esto es lo que te da la energía para aprender. Si te devanas los sesos para que las máquinas hagan lo que quieres, descubrirás (con la ayuda de buenos buscadores de Internet) que tu cerebro te lleva de forma instintiva a aprender lo siguiente que necesitas hacer.

A.L.: Como Moodle tiene una licencia GPL, le tengo que preguntar por el software libre y el código abierto o reviento… 

M.D.: Soy un gran defensor de la cultura de código abierto en general y de la tecnología de la educación en particular.

Soy director de la Open Education Global (http://www.oeglobal.org), una organización que aspira a un mundo donde todos tengamos acceso a una educación de alta calidad; donde la educación se vea como algo esencial, compartido, un bien social colaborativo. Una gran parte de esto tiene que ver con apoyar los Open Education Resources (OER), que son contenidos educativos con licencias abiertas como Creative Commons, que han recibido un amplio apoyo por parte de la UNESCO.

También soy el fundador de la Open EdTech Association, con sede en Bruselas, que tiene la aspiración de promover el uso y la mejora de la tecnología educativa de código abierto.

¿Por qué todo esto es importante? El software comercial que hay en la nube te alquila su infraestructura. Pagas por ella y te dan acceso. Cuando dejas de pagar, pierdes el acceso. Lo mismo con el contenido: cuando dejas de pagar Netflix, pierdes el acceso. En general, esto no es un gran problema porque hay otros servicios y contenidos y ninguno se considera realmente una necesidad. Por desgracia, los modelos de negocio de ese tipo de software, sobre todo los que no cuestan nada, tienen que hacer dinero vendiendo los datos que recogen, lo que incluye información privada de sus usuarios.

Animaría a las personas a tener una imagen completa de las cosas. Mira cualquier aspecto de la realidad desde una perspectiva planetaria.

Esos servicios no nos sirven para proporcionar educación a nuestros hijos. La educación es un derecho humano. Además, la educación de calidad (en contraste con la simple formación) es un proceso complejo entre los profesores, los estudiantes y las habilidades que se necesitan. No es una situación donde el contenido y las plataformas se puedan alquilar, ya que podrían desaparecer o cambiar repentinamente. Necesitamos crear plataformas y bibliotecas online que sean sólidas y fiables para el futuro, que sean abiertas y gratuitas, y que puedan personalizarse localmente, para que así tengan apoyo y consigan un uso extendido. Y lo que quizás es aún más importante: las instituciones educativas deberían tener sus propias infraestructuras.

En este sentido, la GPL es igual de relevante en la actualidad, si no más. Las licencias de código abierto garantizan la libertad de los usuarios. Ayudan a promover la igualdad y la colaboración, lo que fomenta el talento y reduce los riesgos.

Todo esto es extremadamente importante para la educación del futuro. Merece la pena librar esta batalla porque al otro lado hay grandes compañías centradas en el beneficio económico que solo buscan controlar las instituciones educativas. La OpenEd Tech Association está diseñada para educar a quienes toman las decisiones en la promoción de las tecnologías educativas abiertas.

A.L.: Se dice por todas partes que Moodle se basa en el constructivismo. Precise porque esas palabras se prestan a todo tipo de interpretaciones.

M.D.: En el constructivismo radical de autores como Vygotski, cada persona “construye” el conocimiento por encima del entendimiento que ya tenga (y puede que ese entendimiento no obedezca a ninguna realidad). Además, el conocimiento no podría transmitirse. Tengo un artículo sobre eso.

El construccionismo de Seymour Papert es la idea de que el constructivismo funciona muy bien si estás construyendo un artefacto: un objeto, un guion, etcétera. El bucle de retroalimentación que se produce te ayuda a aprender más rápido y de manera más útil.

El construccionismo social es la extensión de esto al espacio social, donde muchas personas construyen artefactos para otros de forma pública. Este es básicamente el mecanismo que se produce en los medios sociales, donde el aprendizaje de las personas se realiza públicamente (Youtube o el periodismo son buenos ejemplos).

Moodle se diseñó antes de que la mayoría de los medios sociales se hubieran inventado y se pensó como como un espacio seguro para que los estudiantes expresaran su aprendizaje en un entorno colaborativo y guiados por un buen profesor.

A.L.: Le confieso que veía la serie de televisión australiana Los rompecorazones, pero también estoy orgulloso de seguir al escritor de ciencia-ficción Greg Egan. ¿Conoce a este autor?

M.D.: Mejor no comento nada sobre el culebrón australiano, pero sí que me gustan los primeros cuentos de Greg Egan. La ciencia-ficción es mi género favorito desde que la descubrí cuando tenía diez años en un pueblo remoto llamado Warburton (en un paisaje que parece Marte), donde viví como parte de una comunidad aborigen. Yo era el único chico blanco (mis padres son de Grecia y Alemania). Mi escuela era online en los setenta porque era por ondas de radio. Nuestra comida se entregaba cada mes en un gran camión y la mujer del conductor empezó a traerme libros de ciencia-ficción. Gracias a ellos empecé a soñar con los futuros posibles y aprendí a pensar a lo grande.

Si hablamos de producciones cinematográficas, algunas de las historias que más me gustan son Brazil, V de Vendetta, Contact, Black Mirror, Rick y Morty o los Monty Python. También me gusta viajar. He estado en cerca de doscientas ciudades y creo que, por diferentes motivos, mis favoritas son Barcelona, Berlín y Buenos Aires.

A.L.: Seguiría aprendiendo con usted, pero ahora también tengo Moodle… 

M.D.: Vale. Animaría a las personas a tener una imagen completa de las cosas. Mira cualquier aspecto de la realidad desde una perspectiva planetaria. Algunas preocupaciones se desvanecerán, y aunque surgirán otras, tu vida alcanzará el máximo sentido y felicidad.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Andrés Lomeña Cantos (Málaga, 1982) es licenciado en Periodismo y en Teoría de la Literatura. Es también doctor en Sociología y forma parte de Common Action Forum. Ha publicado 'Empacho Intelectual' (2008), 'Alienación Animal' (2010), 'Crónicas del Ciberespacio' (2013), 'En los Confines de la Fantasía' (2015), 'Ficcionología' (2016), 'El Periodista de Partículas' (2017), 'Filosofía a Sorbos' (2020), 'Filosofía en rebanadas' (2022) y 'Podio' (2022).