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10/09/2020 10:28 CEST | Actualizado 10/09/2020 10:30 CEST

Covid-19: la gran oportunidad para Inteligencia Artificial

Las posibilidades que ofrece la IA en esta lucha van mucho más allá del diagnóstico y la prevención

EFE
Inteligencia artificial.

La pandemia desencadenada por el Covid-19 ha puesto en jaque aspectos esenciales de nuestra sociedad. Desde el sistema sanitario, la educación, la economía o incluso la forma en la que nos relacionamos con nuestro entorno personal y familiar, todo se ha visto enormemente afectado. Con más de 20 millones de contagios confirmados en todo el mundo y 750.000 fallecidos, podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que nos encontramos ante un auténtico reto civilizatorio.

En las primeras semanas los gobiernos adoptaron medidas que, con mayor o menor éxito, buscaban desesperadamente aplanar la curva de contagios. Decisiones adoptadas a menudo con un alto nivel de desconocimiento sobre las características concretas del virus, descubriendo sobre la marcha sus efectos en los diferentes grupos de población e incluso identificando progresivamente las patologías que de forma secundaria podían desarrollarse. Hoy, probablemente, somos más conscientes de los contornos de la amenaza que enfrentamos y por eso es un momento adecuado para preguntarnos cuáles son las herramientas de las que disponemos como sociedad para superar la pandemia con el menor impacto posible sobre la vida de las personas. La respuesta a esta pregunta pasa, inevitablemente, por el nuevo paradigma tecnológico de la Inteligencia Artificial (IA).

La IA aplicada a la medicina puede ofrecer un servicio más útil a la sociedad en estos momentos

Si bien es cierto que la IA lleva décadas existiendo, los últimos avances en hardware han logrado impulsarla definitivamente, permitiendo el desarrollo de aplicaciones que hasta la fecha eran inimaginables: coches autónomos, procesamiento de imágenes, mejoras en campos tan diversos como la robótica industrial, el análisis de datos y, cómo no, la medicina.

El Govern de la Generalitat Valenciana ha sido uno de los primeros en lanzarse a explorar las posibilidades que ofrece la IA para el diagnóstico, pronóstico y triaje de casos. La detección temprana de los síntomas del virus supone una ventaja significativa, crucial en muchos casos, a la hora de evitar las consecuencias más graves de la enfermedad y es precisamente en este campo, el del análisis masivo de datos de pacientes para obtener diagnósticos rápidos y fiables que permitan tomar las mejores decisiones, en el que la IA aplicada a la medicina puede ofrecer un servicio más útil a la sociedad en estos momentos.

Como es lógico, la implementación de la IA en la lucha contra el virus también ha venido de la mano de algunas empresas. Así ha sucedido, por ejemplo, con la vasca Sherpa.ai que, en colaboración con el Gobierno, ha desarrollado una aplicación para prevenir situaciones de colapso como las que se vivieron en las primeras semanas en los hospitales de las ciudades más afectadas. En concreto la aplicación permite predecir las camas UCI que van a ser necesarias para que los hospitales cuenten con un tiempo mayor de reacción frente a llegadas masivas de pacientes que requieran ingreso.

La nueva normalidad ha requerido incorporar a la vida social multitud de procesos que implican tratamiento masivo de datos personales

Las universidades y los institutos de investigación tampoco han querido quedarse al margen. Recientemente el Hospital Clínico San Cecilio junto con investigadores de la Universidad de Granada, pusieron en marcha un proyecto basado en técnicas de deep learning, quizás el subcampo de investigación más prometedor dentro de la IA. Utilizando radiografías de tórax de pacientes infectados por Covid-19, han entrenado un modelo que es capaz de identificar y discriminar, ante una nueva muestra, casos positivos y negativos; todo ello en un tiempo inferior al que se tarda en obtener los resultados de una PCR, agilizando en gran medida los diagnósticos y evitando posibles saturaciones del sistema sanitario en esta fase.

Las posibilidades que ofrece la IA en la lucha contra el Covid-19 van mucho más allá del diagnóstico y la prevención. La búsqueda de la vacuna en la que están participando países como EE.UU, China, Reino Unido o España, también se está beneficiando de las nuevas técnicas. El proyecto Alpha Fold de DeepMind ya utiliza redes neuronales para predecir la estructura 3D de proteínas asociadas con el Covid-19, un enfoque novedoso y que está arrojando muy buenos resultados en fases esenciales de la investigación para el desarrollo de fármacos y vacunas.

La nueva normalidad ha requerido incorporar a la vida social multitud de procesos que implican tratamiento masivo de datos personales; desde el sistema puesto en marcha por la Agencia Portuguesa de Ambiente para calcular la ocupación de sus playas, la toma y procesamiento de datos de temperatura corporal de alumnos para una vuelta al cole más segura o la aplicación Radar Covid puesta en marcha por el Gobierno de España a partir del API de rastreo de contactos desarrollada por Google y Apple. Situaciones que en determinados casos pueden generar problemas de naturaleza ética en torno a valores como la privacidad o la libertad individual. Incluso ha habido quienes han valorado ir un paso más allá y traspasar, con carácter experimental, los límites legales y constitucionales. Tal fue el caso de la “cartilla covid” que el gobierno de la Comunidad de Madrid anunció y que horas después tuvo que matizar ante el aluvión de críticas recibidas desde el mundo jurídico y sanitario.

El papel que el sector público debe desempeñar en esta misión es incuestionable (...) pero también debemos esperar grandes cosas de nuestras empresas

La utilización de las nuevas tecnologías y de la IA en la lucha contra el Covid-19 es una necesidad de nuestro tiempo. Obviarla sería tan irresponsable como negar las posibilidades del vehículo eléctrico para la descarbonización de la economía, de la impresión 3D para el diseño industrial o del Big Data en la toma de decisiones estratégicas en las organizaciones. Sin embargo, la tentación de convertir la IA en un simple eslogan publicitario para el posicionamiento de marcas o instituciones, es un riesgo real que privaría a la ciudadanía de las ventajas más importantes que puede reportar una apuesta decidida por la investigación y la innovación en este campo. Y es que, a pesar de las mejoras de los últimos años (recordemos que entre 2009 y 2012 se recortó un 33% la partida dedicada al I+D en los PGE), España sigue lejos del grupo de países europeos que más porcentaje de su PIB destinan en i+D+I. 

El papel que el sector público debe desempeñar en esta misión es incuestionable: conservando y atrayendo el talento, destinando recursos y desarrollando un marco regulatorio que ofrezca garantías y seguridad jurídica tanto a las personas como a quienes decidan poner en marcha nuevas aplicaciones. Pero también debemos esperar grandes cosas de nuestras empresas, capaces de diseñar formas de colaboración que permitan conciliar la generación de riqueza, empleo de calidad y responsabilidad social.

La pandemia desencadenada por el Covid-19 abre un escenario civilizatorio nuevo, con nuevos problemas, con nuevas necesidades y con un nuevo orden de prioridades. Un contexto tan adverso como propicio para el despegue definitivo de la IA en España. Una oportunidad única para demostrar que se trata de una tecnología capaz de contribuir a la resolución los grandes problemas que nos ocupan en el presente sin renunciar a ser  uno de los grandes motores para impulsar el progreso en las próximas décadas en España y en el mundo.

 

Este artículo ha sido escrito por Pablo Gómez Perpinyà y Juan Diego Lozano.

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