INTERNACIONAL
20/01/2021 17:52 CET | Actualizado 20/01/2021 19:14 CET

Joe Biden toma posesión como 46º presidente de Estados Unidos

Hoy se pone fin a los cuatro turbulentos años de la presidencia de Donald Trump.

En medio de una ciudad blindada por el miedo a una nueva insurrección, Joe Biden ha tomado posesión este miércoles como 46º presidente de Estados Unidos. Sin público por el coronavirus y sin el respaldo de su predecesor, Donald Trump, que se negó a asistir a la ceremonia, Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, han jurado el cargo.

No ha habido público, apenas un millar de invitados, pero sí 200.000 banderas desplegadas simbolizando a todas las personas que no han podido acudir por las restricciones de la pandemia. Más numerosos que los invitados han sido los soldados: hasta 25.000 miembros de la Guardia Nacional se han encargado de garantizar la seguridad después de que el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero pusiera en jaque al país.

“Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que haré todo lo posible para preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos”, ha pronunciado Joe Biden en las escaleras del Capitolio, con la mano sobre una Biblia centenaria que perteneció a sus antepasados, y sobre la que también juró el cargo cuando fue vicepresidente durante los ocho años del Gobierno de Barack Obama.

“La democracia ha vencido”

El tono de su discurso de investidura no ha podido ser más conciliador. Consciente de las heridas y de la división que asolan el país, Joe Biden ha recordado lo que ocurrió hace sólo dos semanas en ese mismo edificio, asaltado por una turba de extremistas pro-Trump, y ha asegurado que “jamás volverá a ocurrir”. 

“Este es el día de Estados Unidos. Este es el día de la democracia”, ha afirmado, solemne, Biden. ”Estados Unidos ha sido puesta a prueba. Hemos aprendido que la democracia es muy frágil y preciada, pero la democracia ha vencido”, ha dicho.

Biden ha garantizado que no gobernará para sus votantes, sino para el país. “Vamos a empezar a escucharnos los unos a los otros. Tenemos que acabar con esta guerra incivil”, ha pedido. ”Vamos a salir de esta juntos. Estados Unidos va a salir más fuerte”, ha señalado el flamante presidente, que también ha tenido unas palabras para los más de 400.000 ciudadanos estadounidenses que han perdido la vida por la pandemia, por quienes ha pedido un minuto de silencio. 

Los Obama han estado ahí para acompañar al ya presidente, a la primera dama, Jill Biden, y a la vicepresidenta, a quien Obama ha dedicado un “qué orgulloso estoy de ti”. Harris es la primera mujer en ser vicepresidenta del país, además de ser la primera negra y de origen asiático, un mensaje muy importante para las minorías estadounidenses.

Con mascarilla y bien abrigado, como el resto de asistentes, también ha estado presente en la ceremonia el vicepresidente saliente, Mike Pence, en representación del antiguo Gobierno, así como todos los expresidentes vivos del país, salvo Jimmy Carter, que a sus 96 años ha justificado su ausencia por la pandemia. 

REUTERS
Mike Pence, vicepresidente saliente, durante el acto de investidura de Biden.

Una de las notas más emotivas de la ceremonia ha venido de la mano de Lady Gaga, encargada de interpretar el himno nacional antes de que Biden jurara el cargo. También en este punto, la escena ha sido muy diferente a la de hace cuatro años, cuando los grandes artistas se negaron a actuar para Trump, y finalmente su equipo tuvo que recurrir a una jovencísima Jackie Evancho, de entonces 16 años, ganadora de un reality de talentos.

Hoy se pone oficialmente fin a cuatro años cargados de mentiras, ofensas, supremacismo, misoginia, racismo y negacionismo protagonizados por Donald Trump, que en sus últimos días se ha ocupado de dar indultos sin ningún pudor a sus excolaboradores. No se ha indultado a sí mismo finalmente, así que aparte de su segundo impeachment, pendiente de debate en el Senado, tendrá que enfrentarse previsiblemente a sus delitos fiscales y financieros.  

El camino de Biden hasta la Casa Blanca ha sido duro, no tanto por el resultado electoral obtuvo siete millones más de votos que contrincante, Donald Trump sino por los palos en las ruedas que le ha puesto su predecesor.

Trump no reconoció su derrota, no facilitó la transición de los equipos, no ha asistido a la investidura de Biden y alentó una insurrección que puso en peligro la vida de los congresistas y senadores que hace justo dos semanas se disponían a certificar la victoria del demócrata.

Pese a todo, Joe Biden y Kamala Harris ya son presidente y vicepresidenta del país, y no tienen tiempo que perder. Este mismo miércoles Biden firmará más de una decena de órdenes ejecutivas destinadas a aliviar la carga de la crisis sanitaria y de volver, de algún modo, a la diplomacia. Biden decretará la vuelta de Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud y al Acuerdo de París por el Clima, y pondrá fin al veto migratorio a países de mayoría musulmana.

El camino que les espera ahora a Biden y a Harris tampoco es fácil. El objetivo: deshacer los entuertos que Trump ha dejado a su paso en sus cuatro años de presidencia. Y, sobre todo, volver a unir a los Estados (des)Unidos de América.

Photo gallery Investidura de Biden See Gallery

EL HUFFPOST PARA ARIEL