La "desdiabolización" de Marine Le Pen: así ha maquillado su imagen para ganar votos

La candidata de ultraderecha ha intentado presentarse como una figura más amable ocultando aspectos de su programa.
Marine Le Pen juega con un gato en su visita a un refugio para animales maltratados en 2020.
CHRISTOPHE ARCHAMBAULT via AFP via Getty Images
Marine Le Pen juega con un gato en su visita a un refugio para animales maltratados en 2020.

Las encuestas no se equivocaban y Emmanuel Macron y Marine Le Pen se disputarán la presidencia de Francia en la segunda vuelta de las elecciones este domingo. La líder de extrema derecha, cercana a Putin, ha pasado de ser una apestada o provocar pánico a ser una candidata más en la carrera hacia el Elíseo.

A pesar de que su programa sigue siendo el mismo, con propuestas para poner patas arriba la Unión Europea y plagado de islamofobia, Le Pen ha conseguido suavizar su imagen. Un proceso que inició cuando se presentó a las elecciones legislativas en 2007 para después asumir la presidencia del Frente Nacional, el partido fundado por su padre, en 2011.

“Desde que ella toma el control del partido, más bien coge el relevo de su padre, inicia un proceso de desdiabolización de la extrema derecha que básicamente se trata de romper estereotipos que se asocian con la extrema derecha para llegar a más votantes de una manera más amable”, explica Alex Comes, analista de comunicación y director de LaBase.

Yann Charpentier, profesor francés residente en España y Máster en Estudios Europeos, ve obvio el giro de Le Pen a la hora de dirigirse a los franceses para ganar electorado. “Cuando su padre se fue y ella se presentó y vio que no llegaba a la final, entonces tuvo que decir que lo que había dicho su padre en el pasado no tenía ningún sentido, que era ofensivo para los judíos sobre todo y para la gente del Magreb”, cuenta sobre esta forma de suavizar su figura. “También intentó seducir a un electorado más joven, se posicionó en favor de las pequeñas empresas, de los obreros, se acercó a una categoría social más humilde y menos instruida y creo que le funciona”, añade el francés.

Le Pen se hace selfies después de votar en la primera vuelta de las elecciones.
Sylvain Lefevre via Getty Images
Le Pen se hace selfies después de votar en la primera vuelta de las elecciones.

A Marine Le Pen le ha salido bien su estrategia y ha conseguido colarse dos veces seguidas en la segunda vuelta, dejando de dar miedo. “Es una cosa que hablábamos mucho hace diez años pero ahora ya ni hablamos de miedo. Lo consiguió. Lo ha conseguido con el tiempo, hablando más de problemas sociales que de lo que le importa realmente a ella, que es la inmigración. Esconde este tema debajo de otros problemas y ya no parece tan categórica. Antes era ‘La inmigración es el peligro’ y ahora es ’La sociedad va mal por la inmigración”, señala Charpentier.

Para el francés, los medios de comunicación han tenido que ver en esa imagen más suavizada de Le Pen. “Ahora dan la palabra a todos los candidatos, antes no pasaba esto. O si daban la palabra había como un boicot a la extrema derecha y ya no es el caso. También creo que lo hacen porque es una mujer y en Francia ahora es un tema muy importante, el dar la palabra a la mujer”, revela.

Por su parte Comes cree que la candidata se aprovecha de su condición de mujer, refiriéndose continuamente a que Francia está preparada para tener una presidenta en el Elíseo. “Ella se aprovecha del feminismo y juega a contraponer los derechos de las mujeres con el islamismo. Dice que la llegada de la invasión musulmana va a relegar a la mujer y a quitarle sus derechos”, señala el analista.

Los gatos, una de sus armas para amabilizar su figura

Le Pen se ha servido de los medios y de sus redes sociales para intentar erigirse como una candidata más amable. “Ella aprovechó para enseñar su lado más íntimo, que la gente no conocía hasta ahora, como sus gatos o su huerto”, cuenta Charpentier. La líder de extrema derecha es fiel amante de los felinos. De hecho, tiene un perfil de Instagram privado dedicado a ellos y ha llegado a participar en revistas especializadas para hablar de su amor por los gatos. También es habitual que visite refugios que cuidan de animales maltratados o abandonados.

La candidata también ha tirado de familia “hablando mucho de su infancia”. “Esto es estudiar el lado afectivo para que la gente tenga empatía con ella. Ahora parece más simpática”, reflexiona el francés.

Por su partes Comes, señala las redes sociales de Le Pen como vehículo para “amabilizar su figura”. “Si te fijas son todo fotos de viajes a las colonias, siempre con una sonrisa, amable, dando abrazos. Su imagen no es como por ejemplo, la de Abascal, que es más agresivo, serio, desafiante, incluso con rostro de enfado”, apunta el experto. “Evidentemente hay un trabajo de humanización de su persona”, añade.

Cambio de tono en su discurso

Además de su imagen, Le Pen también ha suavizado el tono de su discurso. “El tono se ha moderado ligeramente. Se puede ver si lo comparamos con su spot de campaña de 2017, que fue muy significativo. Tanto el tono, como el léxico, como los mensajes, son muy representativos de su programa de gobierno, es más contundente, menos amable”, explica Comes.

Para él una de las diferencias fundamentales es que en 2017 su principal competidor a la derecha era Fillon, de la derecha conservadora de Los Republicanos, y este año era Zemmour, más extremista. “Entonces ella ha visto que esa ligera moderación de su discurso es una oportunidad electoral de coger a las derechas que votaron por Macron hace cinco años y que no están contentas”, añade el analista. Según Comes, “Zemmour le ha venido bien porque él está aún más al extremo que ella, la ayuda a centrar”.

Charpentier, al contrario, piensa que sin Zemmour la candidata de Agrupación Nacional habría ganado la primera vuelta. “A lo mejor Zemmour parece más categórico y ella a su lado más moderada, es verdad, pero en el fondo tienen las mismas ideas. Si leemos el programa... son iguales en muchos aspectos, pero Zemmour es otro tipo de ultraderecha, habla como reparar el lado histórico, habla de lo que no se habló hasta ahora según el, de que la historia se había construido según los partidos que estaban en el poder”, explica el francés.

Independientemente de lo que pase este domingo, Le Pen ya ha conseguido ‘normalizar’ que un candidato de extrema derecha llegue a la segunda vuelta sin que la mayoría de la sociedad se escandalice. “Ha leído bien dónde está la oportunidad para poder posicionarse, también porque a nivel europeo, las elecciones las suelen ganar las opciones más centradas”, concluye Comes.

Marine Le Pen