Bromas, chuleta y "de chill": así se preparan los niños de San Ildefonso para la Lotería de Navidad

Bromas, chuleta y "de chill": así se preparan los niños de San Ildefonso para la Lotería de Navidad

Asistimos a uno de los ensayos de los famosos alumnos que cantarán los premios este 22 de diciembre.

“El primer año no quería cantar, me obligaron”, recuerda Luis, de 11 años. Tras la carcajada que desata su comentario, lo matiza: “Bueno, me convencieron. Tenía miedo. Lo hice y este año ya fui voluntario”. Él será uno de los conocidos como niños de San Ildefonso que, cumpliendo con la tradición —que existe desde 1892—, este 22 de diciembre cantarán los números y premios del Sorteo de la Lotería de Navidad, repartiendo alegría (y dinero) a multitud de rincones de España.

A su compañero Ilyas, de 14 años, y uno de los mayores del grupo, le pasó algo parecido: “El primer año no quería cantar ni nada, y luego... yo tengo más hermanos, me habían explicado cómo iba, al final me gustó y canté”. Lleva a sus espaldas “tres sorteos y dos anulados por covid”. Yesica, de 12 años, cuenta junto a ellos que el año pasado iba a haber asistido pero no pudo: “Una compañera dio positivo”. Este año, espera poder debutar.

Los tres intercambian risas y bromas con el resto de sus compañeros en el pequeño salón de actos del colegio, ubicado en el corazón del madrileño barrio de La Latina de Madrid, en el que suelen ensayar. Como cualquier grupo de chavales de su edad, hablan de TikTok, del día a día del colegio y se muestran tímidos ante la prensa, aunque la voz no les falla cuando la proyectan por la estrecha sala para cantar números y premios tal y como harán en el escenario del Teatro Real. Aquí no van con los uniformes con los que se les verá en televisión; van ataviados con sudaderas, vaqueros rotos y deportivas llamativas.

  Ilyas y Eli, durante uno de los ensayos.PATRICIA DONOHOE / EL HUFFPOST

“Tenemos una tabla igual que la que va a haber el día 22 en el Teatro Real y ensayamos con la misma coreografía que van a tener el día del sorteo”, explica Vicente Miguel, quien lleva 30 años como educador en el centro y unos 18 preparando a los niños para la lotería más señalada del año.

Disponen de réplicas de las bolas idénticas a las que tendrán que extraer del bombo e insertar en los alambres. La televisión engaña: son bastante pequeñas y hay que fijarse muy bien para ver los números correctamente. En una esquina reposa una pizarra, su chuleta para recordar la dotación de los premios. Sin embargo, demuestran tenerlos bien sabidos y ni necesitan mirarla. Junto a la réplica de la tabla llama la atención un pequeño tubo metálico. Es el apaño casero que tienen para volcar las bolas del alambre y que no salgan desperdigadas por el escenario.

“El único requisito es ser residente del internado y se seleccionan a mediados de octubre. Entre todos hacemos una prueba y los que vemos que son aptos y que pueden conseguir estar preparados para el día 22 son los que participan”, aclara el educador sobre cómo son elegidos.

Sí tienen que tener en cuenta dos cosas: que los niños sean lo suficientemente mayores para manejarse con números de tantas cifras y que su altura les permita alcanzar la parte alta del alambre. Procuran también componer las parejas de niños de manera que sus voces empasten y resulten armoniosas, no una muy aguda y otra muy grave, por ejemplo.

  Pizarra del salón donde se celebran los ensayos del sorteo de la Lotería de Navidad.PATRICIA DONOHOE

En los ensayos, trabajan la dicción para que los números no solo les salgan fluidos, sino que se entiendan. Además, como tienen que estar muy coordinados, “es trabajo en equipo de dos”, resalta Vicente.

De los niños, a Luis lo que más le gusta de todo este tiempo de preparación es “perder tiempo de estudios”. De nuevo, hace reír a todos sus compañeros con su salida, mientras Yesica remata con un “igual”. Ilyas va por otros derroteros: “La compañera que me ha tocado, es un poco muy tonta [más risas] de rollo de chill”. Traducido: “Que es muy graciosa, y nos lo pasamos bien”.

El día del Teatro con la gente, aunque en la pandemia no ha habido público, impone. Y les da otra energía. Aquí hay veces que cuesta motivar la expresividad, pero una vez que están allí sale sola
Vicente Miguel, educador

En cuanto a cuántas horas dedican a los ensayos, eso depende de cada una de las parejas. “Los niños que lo hacen por primera vez necesitan más tiempo. Pero aquí tenemos a Aya, por ejemplo, que ha hecho ya tres sorteos”, indica Vicente, señalando a la ya no tan pequeña niña, que ha dejado momentos para el recuerdo. “Con 15 minutos dos veces a la semana lo tiene”, dice con cierto orgullo el preparador.

Para que el día 22 no les imponga tanto, el 21 hacen ensayos en el gran escenario del Teatro Real, con pruebas de micrófono. “El día del Teatro con la gente, aunque en la pandemia no ha habido público, impone. Y les da otra energía. Aquí hay veces que cuesta motivar la expresividad, pero una vez que están allí sale sola”, asegura el educador.

Según Ilyas, no siente nervios ante la posibilidad de cantar el Gordo. Para él, es “como si fuese un premio normal, pero con más alegría”. Lo de que ese día darán muy buenas noticias a muchas personas se lo dicen “mucho”, cuenta Luis, ante lo que ellos sienten “felicidad también”.

Y, a veces, también se llevan alguna alegría en carne propia. “Un año, salí a la calle, estaba con mi madre, con una amiga de mi madre y con mi hermana. Había una chico y estaba preguntando a la salida, porque le había tocado un premio, si habíamos sido alguno de nosotros”, relata Ilyas. “Yo pensaba que lo había cantado yo. Me invitó a una tienda de chucherías, me compró muchísimas cosas. Y luego, cuando llegué a casa, me di cuenta de que habían hecho un reportaje y todo y de que no había sido yo”, dice con una sonrisa.

  Vicente Miguel, educador del colegio de San Ildefonso.PATRICIA DONOHOE / EL HUFFPOST

Durante las semanas previas al sorteo, se prepara a los niños para todo tipo de imprevistos que puedan surgir. Como recuerda Luis, son habituales, y le viene a la cabeza un compañero al que “se le caían todo el rato las bolas y se confundía un montón”.

Si eso pasa y hay una equivocación con una bola, Ilyas tiene claros los siguientes pasos: “Pedir perdón y volver a cantarla”.

“De vez en cuando ensayamos números de una cifra, como el uno o el cero, que pueden salir también. Si se cae una bola ya saben qué tienen que hacer. Y a veces nos ponemos a hacer ruido porque cuando cantan un premio especial va a haber mucho ruido allí, pero ellos tienen que seguir a lo suyo”, resume el educador. Quien se haya quedado pensando ‘¿y qué tienen que hacer si una bola sale rodando?’, aquí tiene su respuesta: “Si se cae premio, el chico que canta premio es el que tiene que ir a recogerla. Y el chico que canta número espera ahí a que el otro la encuentre”.

De vez en cuando ensayamos números de una cifra, como el uno o el cero, que pueden salir también
Vicente Miguel, educador

Otro contratiempo puede ser que alguno se ponga malo. Si eso ocurre, se le sustituye por otro. “Con la pandemia ha ocurrido. El año pasado cayeron cuatro o cinco por lo menos, porque dieron positivo. Y fue una pena, después de estar preparándose dos meses. Pero salió bien porque hay recambios y pueden repetir tablas”, recuerda el educador.

“Este año llevamos creo que son 10 parejas. Imagínate que sale mal, hay otra pandemia y nos quedan cuatro parejas. Pues pueden repetir”, pone como ejemplo.

  Luis, durante un ensayo.PATRICIA DONOHOE / EL HUFFPOST

El coronavirus obligó a ciertos cambios para celebrar el sorteo en los dos últimos cumpliendo con las medidas sanitarias. Este año volverá a haber público y se quitarán las mamparas. “Sí vamos a mantener el que no se junten en el alambre a la hora de cantar. El ‘número’ canta y se va a recoger la siguiente bola y mientras el ‘premio’ canta”, detalla Vicente.

Al haber sido testigo en primera línea de tantos sorteos, recuerda por ejemplo a una chica a la que tuvieron que sustituir en pleno sorteo porque “le dio demasiada emoción”, pero el mayor bajón fue “un año que salió el Gordo en las primeras bolas. “Debió ser hace 16 o 17 años [pasó en 2004, en el primer cuarto de hora]. Es el sorteo más triste que he vivido, y llevo ya muchos. Hay mucha emoción hasta que sale el Gordo, pero si sale en las 20 primeras bolas, ¡ostras!”, lamenta.

Vivió además el cambio de las pesetas a euros: “Al principio sonaba extraño pero nos hemos acostumbrado”. Admite, eso sí, que “es verdad que ‘pesetas’ tiene como más sonoridad”.

  Réplicas de las bolas del sorteo.PATRICIA DONOHOE / EL HUFFPOST

“Antes era más largo, porque la pedrea eran ’25.000 peseeeetas’, y ahora se ha acortado mucho, ’miiil euros”, menciona sobre el famoso soniquete con el que cantan los niños, del que desconoce su origen. “A mí me lo dieron hecho. Supongo que acordarían los que lo hicieron como sonara mejor”, piensa.

Ante la pregunta casi obligada a los niños de si les gustaría ser ellos quien canten el Gordo, todos corean un ”¡Síí!”. Este jueves, quizá pase por sus manos el destino de esos “cuatro milloneeeeeeeees deeee eeeeeeeeeeurooooooooos”.

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