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04/07/2021 10:35 CEST | Actualizado 04/07/2021 10:35 CEST

No lo llamen basura, por favor

Residuo, valorización, responsabilidad ampliada del productor, impropios, material bioestabilizado y un sinfín de conceptos más que van a marcar, de forma definitiva, la manera de producir y consumir en España a través de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados que ya está debatiéndose en el Congreso de los Diputados.

EFE
Residuos.

España no ha hecho los deberes para tener una gestión sostenible de los residuos. No hay un único culpable, de una u otra forma todos hemos sido corresponsables de situarnos en el furgón de cola de la Unión Europea en esta materia. Desde la industria, que no se ha adaptado a las distintas directivas europeas y leyes estatales, pasando por la falta de determinación de las administraciones públicas y acabando por la actitud de una mayoría de ciudadanos, donde la sensibilización ha crecido pero cuesta que exista una verdadera concienciación.

Hemos consumido de forma excesivamente prolongada en el modelo de “usar y tirar” y aunque dimos pasos hacia delante cuando llego la recogida selectiva del papel, el cartón y el vidrio, seguimos teniendo la debilidad principal de nuestro sistema en la gestión de los envases, el plástico y la fracción orgánica.

Dentro de las muchas acciones que deben acometerse para adaptarnos y mitigar el cambio climático, quizás la menos visible e incomprendida es la gestión de los residuos. No hace tanto tiempo seguíamos calificando y tratándola como basura sin reparar en la máxima importancia climática que tienen; cómo se produce todo aquello que consumimos, cómo lo hacemos y qué destino tiene finalmente. Por favor, no volvamos a llamarlo nunca más basura. 

De tirar nuestros residuos en vertederos al aire libre hemos tratado de transformarnos en una sociedad del reciclaje sin obtener grandes logros, siendo nuevamente Europa quien nos vuelve a situar ante el espejo de adaptarnos definitivamente a la jerarquía de residuos; reducir, reutilizar, reciclar y valorizar. Tenemos el enorme reto de implantar una autentica economía circular, el futuro esta ahí y no hay posibilidad de involución alguna.

Este tiempo pasado lo hemos vivido sin la necesaria concienciación medioambiental de todos los agentes económicos y la implicación necesaria de las administraciones autonómicas, provinciales y locales. Esto sucede porque ambos lo vivieron como un gasto y nunca como una inversión; cuanto más barato se produjera y menos costará hacerla desaparecer, mejor para todos y todas.

Por eso nos cuesta tanto hacer pedagogía sobre la imprescindible fiscalidad verde, hace años cuando fue instaurada la tasa de basuras en miles de Ayuntamientos fue recibida por los ciudadanos como una imposición y llego acompañada del conflicto político. La primera medida sobre fiscalidad verde fue manoseada y despreciada, un error que arrastramos hasta la fecha de hoy.

Se añade que ha existido y existe una gran desigualdad territorial en la gestión de los residuos, mientras Cataluña y Euskadi presentan niveles más óptimos con respecto a la UE tenemos a la Comunidad de Madrid en niveles vergonzantes, se sigue vertiendo al aire libre como hacíamos treinta años atrás. 

El anteproyecto de ley de Residuos que aprobó el gobierno, que ya se encuentra en el Congreso de los Diputados, viene a establecer un compromiso firme e ineludible. Buscando el compromiso de todos los agentes económicos y sociales en establecer un marco común, armonizado y sostenible para que España alcance los niveles exigidos desde Europa. 

El Gobierno de Pedro Sánchez en estos tres años ha realizado un importantísimo paquete de medidas legislativas y normativas en materia de transición ecológica. Pensemos que veníamos de la carencia absoluta de preocupación por la emergencia climática en el anterior gobierno del PP, había que hacer mucho y rápido para subsanar aquel retraso. 

Esta ley de Residuos no tiene el glamour mediático que ofrece la Ley de Cambio Climático pero contiene en su interior un cambio decisivo en la manera de producir por parte de los agentes económicos, en cómo vamos a consumir los españoles a partir de ahora, y supone un avance inexorable hacia la fiscalidad verde. Conciénciense, estamos ante una de las leyes más importantes de la legislatura.

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