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01/05/2019 10:12 CEST | Actualizado 01/05/2019 10:12 CEST

Primero de Mayo: un clamor popular para exigir políticas sociales

Jon Nazca / Reuters

Animo a todos los trabajadores y trabajadoras a participar activamente este Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, en las más de 70 movilizaciones convocadas en toda España, para ratificar en la calle lo que se ha expresado en las urnas: la exigencia de políticas que prioricen las necesidades sociales y favorezcan el reparto de la riqueza que se genera en este país. Esto quiere decir derogar las leyes que han incidido en el recorte de derechos y libertades en todos los ámbitos y avanzar hacia un modelo de crecimiento económico más sólido, y justo, en el que el empleo de calidad sea la norma.

Es preciso un Plan de Choque para reducir el elevadísimo desempleo que todavía afecta a 3,5 millones de personas; acabar con la injustificada precariedad y temporalidad laboral (que sufren especialmente jóvenes y mujeres) y subir salarios, especialmente los más bajos. Esto implica el riguroso cumplimiento del IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), suscrito por los interlocutores sociales, para establecer 1.000 euros de salario mínimo en todos los convenios. Y también seguir aumentado el Salario Mínimo Interprofesional hasta alcanzar el 60% del salario medio, tal y como suscribió España en la Carta Social Europea. 

Sobran motivos para manifestarnos, para decir alto y claro que “primero van las personas”.

Pero también es tiempo de mejorar y reforzar la protección social. Hay que alcanzar un gran pacto político y social que blinde nuestro sistema público de pensiones y el poder adquisitivo de nuestros mayores; impulsar la sanidad y la educación pública, el sistema de dependencia, los servicios sociales y hacer realidad el establecimiento de una prestación de ingresos mínimos, en línea con la Iniciativa Legislativa Popular que promovimos UGT y CCOO.

Asimismo, hay que promover un nuevo modelo productivo más eficaz y sostenible, en el que haya más industria, más I+D+i, más formación y cualificación de los trabajadores y afrontar los retos de la nueva era digital. Todo ello sin dejar a nadie atrás.

Y, por último, hay que favorecer la convivencia, la democracia y las libertades. Lo que implica la derogación de la Ley Mordaza o el artículo 315.3 del Código Penal, que criminaliza el derecho a huelga. Sobran motivos para manifestarnos, para decir alto y claro que “primero van las personas”.

 

Pepe Álvarez es secretario general de UGT.

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