La UE advierte a la FIFA de que no ha dado garantías de seguridad a los aficionados europeos del Mundial: "Uno de los países anfitriones está en guerra, es legítimo exigir respuestas"
El organismo comunitario considera que la máxima autoridad del fútbol mundial debería tomar partido

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, está en el punto de mira de Bruselas. El comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, ha lanzado una crítica directa al máximo responsable del fútbol mundial, reclamándole mayor implicación, especialmente en un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica y la proximidad del Mundial de 2026.
Durante una entrevista en la capital comunitaria, Micallef dejó claro que sus preocupaciones no son menores. La seguridad de los aficionados europeos que viajarán a Norteamérica este verano centra buena parte de sus dudas, en un momento en el que Estados Unidos —uno de los países anfitriones— está implicado en un conflicto con Irán.
El comisario explicó que ya trasladó estas inquietudes personalmente a Infantino en una reunión celebrada en Bruselas el mes pasado. Sin embargo, lamenta que desde entonces no haya habido avances ni respuestas claras por parte del organismo.
"Fue mi primer y único contacto formal con el presidente de la FIFA", señaló. "Solicité garantías sobre la seguridad de los desplazamientos al Mundial, pero no ha habido seguimiento".
Preocupación por el Mundial
La inquietud en Bruselas ha ido en aumento con el paso de los días. La escalada de tensiones en Oriente Medio ha llevado a la Comisión Europea a insistir en la necesidad de contar con medidas concretas que protejan a los aficionados.
Micallef subraya que no se trata de una cuestión menor: el torneo, que arrancará el 11 de junio en Ciudad de México, reunirá a selecciones de todo el mundo, incluidas 16 europeas. La magnitud del evento exige, en su opinión, un compromiso claro tanto de la FIFA como de los países organizadores —Estados Unidos, Canadá y México—.
A los riesgos derivados del conflicto internacional se suman además otras preocupaciones internas. En Estados Unidos, la posible participación de agentes del Servicio de Inmigración (ICE) en los dispositivos de seguridad ha generado inquietud, especialmente tras incidentes recientes durante operaciones migratorias. En México, por su parte, la violencia vinculada al crimen organizado también plantea interrogantes, con ciudades como Guadalajara —sede de varios partidos— afectadas por episodios recientes.
Desde la FIFA, sin embargo, el mensaje es de tranquilidad. Un portavoz aseguró que la seguridad es la máxima prioridad y expresó su confianza en que los gobiernos implicados garantizarán un entorno seguro. Pero en Bruselas esa respuesta se percibe como insuficiente. "Hay margen para más claridad", zanjó Micallef.
Críticas a la diplomacia de la FIFA
Más allá de la seguridad, el comisario europeo también cuestiona el papel político que está adoptando la FIFA. En particular, mostró su incomodidad con la implicación del organismo en iniciativas impulsadas desde Washington, como la denominada Junta de Paz para Gaza, respaldada por el presidente Donald Trump.
La participación de Infantino en este tipo de foros, así como el anuncio de inversiones millonarias en infraestructuras futbolísticas en Gaza, han despertado recelos en Europa. Micallef considera que estas acciones deberían canalizarse a través de organismos multilaterales reconocidos.
"Prefiero colaborar con entidades que respetan el orden internacional basado en normas, como UNESCO o UNICEF", apuntó, dejando entrever su desacuerdo con la estrategia actual de la FIFA. El organismo futbolístico rechaza las críticas y defiende que estas iniciativas encajan con su misión de promover el desarrollo global del fútbol y su impacto social.
El modelo deportivo europeo, en juego
Las preocupaciones de Micallef no se limitan al fútbol. El comisario también puso el foco en otros movimientos que afectan al ecosistema deportivo europeo, como los planes de la NBA para lanzar una nueva liga en el continente.
El proyecto ha generado debate por su posible estructura, que incluiría equipos con plazas permanentes, algo que choca con el modelo europeo tradicional basado en ascensos y descensos. Para Micallef, este tipo de competiciones cerradas no encajan con los valores del deporte en Europa. "Si ya es problemático tener una liga semicerrada, peor sería tener dos", advirtió.
Aunque no rechaza completamente la iniciativa, sí insiste en que cualquier reforma debería respetar los principios de meritocracia y apertura. A su juicio, el deporte europeo debe seguir basándose en la igualdad de oportunidades y la competencia deportiva real.
