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11/06/2020 10:04 CEST | Actualizado 11/06/2020 10:04 CEST

Tenemos que salir juntos de esta crisis

No todo ha sido malo en la pandemia y deberíamos aprovechar la oportunidad de reflexionar, reimaginar y reiniciar, que nos está brindando.

zubada via Getty Images
Ilustración que representa el trabajo en conjunto para aplanar la curva de contagios de la pandemia. 

España, como país, ha sido muy duramente golpeada por la pandemia. Y esta pandemia nos ha generado una crisis sanitaria de proporciones enormes. Ahora es cuando empezamos a ver la talla de la crisis económica que ya tenemos encima. Y es como uno de esos días que tenemos, al final de la primavera y principios del verano, en el que unas densas nubes oscuras, casi negras, tapan de repente la luz del sol y descargan, sobre todo, relámpagos y truenos y, a veces, mucha agua. Aunque, a veces, esas tormentas traen poca agua y solo ayudan a refrescar el ambiente caldeado de esa época del año.

Es cierto que los nubarrones los tenemos ya encima, con más de 6,5 millones de contagiados y casi 400.000 muertes en el mundo, entre los que figuran 240.000 contagiados y cerca de 30.000 muertos en España. Los relámpagos y sus sonoros truenos, son escalofriantes. Parar la pandemia con el confinamiento ha supuesto una caída media estimada del PIB mundial del 3%, con el posible cierre de 436 millones de negocios en el mundo, según la OIT, y superar con creces los 200 millones de desempleados en el mundo. 

En lo que respecta a España, las previsiones del Gobierno son una recesión del 9,2% y un aumento del paro hasta casi el 20%. Según donde estés situado, la tormenta suena diferente. Funcas estima que muchos de los ERTES se convertirán en despidos definitivos y el paro llegará al 34%. El Banco de España estima que la contracción del PIB puede llegar al 12,4%. La famosa expresión Solo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena nos recuerda que la naturaleza humana tiende muchas veces a relajarse en lugar de prevenir lo peor o estar alerta, lo primero para la crisis sanitaria y lo segundo para la económica.

Una de las lecciones más importantes de la crisis sanitaria ha sido y sigue siendo la ejemplar colaboración y complementariedad entre la sanidad pública y la privada, con unos profesionales de la sanidad que juntos se han entregado a salvar vidas. Pues empecemos por aplicar esta lección a la crisis económica que tenemos: buscar la máxima colaboración entre la acción de gobierno pública y la iniciativa privada. La sociedad civil se ha comportado de manera ejemplar durante lo peor de la crisis sanitaria y, estoy seguro, que lo seguirá haciendo durante la crisis económica. Hay datos ya esperanzadores de que así está pasando ya. Mientras el Gobierno se tendrá que endeudar al máximo de su capacidad, las familias han aumentado el ahorro un 10% a lo largo de 2019 y se estima que el ahorro en estos meses se ha multiplicado casi por cinco. Cuando el ahorro medio mensual de las familias en España es de 2.300 millones de euros, solo en marzo de este año aumentó hasta los 10.100 millones.

No todo ha sido malo en la pandemia y deberíamos aprovechar la oportunidad de reflexionar, reimaginar y reiniciar, que nos está brindando.

Hay, además, datos esperanzadores sobre el rebote de la economía y la posible salida en V de la crisis que vienen de la mano de la vuelta a la actividad económica normal en muchos sectores, de la necesidad de la gente de recuperar su vida y sus planes y de la conciencia patriótica de aumentar el consumo interno, ya sea en hostelería o en turismo. En este sentido, el indicador de actividad en los servicios ha rebotado mucho más que el de actividad industrial porque el primero había caído mucho más abajo.

Ahora que algunos usan citas de grandes políticos que nos precedieron, modificándolas a su conveniencia, me voy a dejar llevar por ese impulso, pero citando textualmente y reconociendo al autor, para traer esa conocida frase de John F. Kennedy en su toma de posesión como presidente de los EEUU, en enero de 1961:

“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”.

Para obtener un mejor resultado, el mundo debe actuar conjuntamente y con rapidez en la renovación de muchos aspectos de nuestras sociedades y economías, desde la educación hasta el uso de la Inteligencia Artificial. Y esa necesaria transformación en España ha tenido un impulso tremendo con la necesaria digitalización que se ha producido durante el confinamiento (teletrabajo, uso masivo de la nube de Internet…) y que, previsiblemente, continuará en los próximos meses. Si a este avance digital añadimos otro componente, esencial en cualquier transformación, como es la innovación, estaremos acercándonos a una salida más rápida de la crisis económica y con más futuro de cara a la competitividad con otros países.

No todo ha sido malo en la pandemia y deberíamos aprovechar la oportunidad de reflexionar, reimaginar y reiniciar, que nos está brindando, para hacer la “reconstrucción económica” del país que nos lleve a un futuro más equitativo, inclusivo y diverso; más sano, sostenible y verde; y más próspero, colaborativo y exitoso.

Acabo con dos citas, una del norteamericano Henry Ford: 

“Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito”.

Y otra del escritor japonés, Ryunosuke Satoro:

“Individualmente, somos una gota. Juntos, somos un océano”.

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