Una gran viróloga alemana anticipa qué pasará tras la retirada de las mascarillas en interiores

Una gran viróloga alemana anticipa qué pasará tras la retirada de las mascarillas en interiores

Lo tiene bastante claro.

La viróloga Sandra Ciesek, el pasado mes de diciembre.GETTY

Sandra Ciesek, una de las virólogas más respetadas de Alemania, ha anticipado que, tras la eliminación de la obligatoriedad de usar mascarillas en interiores, nos encaminamos hacia “un contagio más o menos controlado de la población” porque ya apenas hay regulaciones que puedan evitarlo.

La científica ha sido cuestionada sobre este tema en una entrevista en el diario Die Zeit después de que en Alemania el cubrebocas haya dejado de ser obligatorio en lugares como tiendas. En España, este mismo miércoles se ha conocido que dejarán de tener que usarse en espacios interiores el próximo 20 de abril, fecha en la que se publicará en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Real Decreto que lo regula y que, el 19 de abril, se aprobará en el Consejo de Ministro

Ciesek ha lamentado que “los políticos ignoran en gran medida las incertidumbres con respecto a enfermedades secundarias” como la covid persistente. Además, ha recordado, todavía no hay vacuna para los niños menos de cinco años y “no se tiene en cuenta” que hay muchas personas con factores de riesgo que “no están suficientemente protegidas incluso cuando están vacunadas”.

La viróloga ha subrayado que los llamamientos a la responsabilidad individual están bien, pero ha anticipado que, con el número actual de infecciones y las nuevas reglas, “será muy difícil evitar el virus”.

“Creo que ahora está claro que todas las personas eventualmente se infectarán a menos que vivan en un aislamiento total. ¿Y quién lo hace?”, se ha preguntando antes de asegurar que ahora la pregunta ya no es si nos infectaremos o no con el coronavirus, sino cuándo lo haremos.

Ciesek ha admitido que a ella le hubiese gustado que la relajación de las normas sólo se hubiese implementado “cuando la cantidad de infecciones fuera significativamente menor”.

En España, que las mascarillas dejen de ser obligatorias es una petición que ya han realizado varias comunidades autónomas, como por ejemplo Madrid, al considerar que ya no es una medida efectiva para controlar la transmisión del coronavirus.

“En España hemos ido dando las respuestas estratégicas en cada momento en el que la situación de la pandemia lo ha requerido. Gracias a los altísimos niveles de inmunización que tiene la población, la situación epidemiológica es actualmente favorable”, ha explicado la ministra de Sanidad, Carolina Darias.

No obstante,  ha puntualizado que habrá en determinadas situaciones en las que sí serán obligatoria. En este sentido, en el último informe de ‘Posicionamiento de la Ponencia de Alertas, Planes de Preparación y Respuesta sobre el uso de mascarillas en espacios interiores’, al que ha tenido acceso Europa Press, destaca la necesidad de que el uso de la mascarilla sólo sea obligatoria para trabajadores y visitantes de centros asistenciales y personas ingresadas cuando estén en espacios compartidos fuera de su habitación o en centros sociosanitarios; y en el transporte público.

Asimismo, aconseja no utilizar la mascarilla por parte de los alumnos en el ámbito escolar y realizar un uso responsable de la misma entre la población vulnerable en cualquier situación en la que tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros; y profesores con factores de vulnerabilidad.

En el ámbito laboral, la ponencia aconseja utilizar la mascarilla siempre que el trabajo deba realizarse a distancia interpersonal de menos de 1,5 metros y no pueda garantizarse la ventilación adecuada del espacio; y en el entorno familiar, las reuniones de amigos y celebraciones privadas.

Finalmente, recomienda su uso en espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan como los comercios (centros comerciales, supermercados o pequeño comercio); espacios cerrados en los que las personas permanecen tiempo sin comer ni beber (cines, teatros, salas de conciertos y museos) y en espacios cerrados en los que las personas permanecen un tiempo comiendo y bebiendo (bares, restaurantes y locales de ocio nocturno).