El fiasco de Casado: hace más fuertes a Vox y a Ayuso

El líder del Partido Popular no logra sus objetivos con el plan de adelantar las elecciones en Castilla y León.
Abascal y García-Gallardo
Abascal y García-Gallardo
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En Génova 13 se diseñó un plan a finales del año pasado: intentar acelerar un cambio de ciclo político en España. Para eso se señalaron dos lugares clave: Castilla y León y Andalucía. La idea pasaba por adelantar las dos elecciones y conseguir resultados a la madrileña al borde de la mayoría absoluta, quitando del mapa a los socios de Ciudadanos.

Las encuestas pintaban muy bien. Pablo Casado y Teodoro García Egea pensaban que esto serviría en dos planos: ir labrando hacia las elecciones generales del año que viene y acallar las críticas internas exhibiendo victorias electorales bajo la marca del Partido Popular a través de barones moderados frente al modelo de Isabel Díaz Ayuso.

Pues las urnas ya han hablado en Castilla y León y deja un sabor muy (pero que muy) agridulce en la calle Génova. El Partido Popular ha ganado las elecciones pero sin los resultados arrolladores de Madrid y queda directamente en manos de Vox, que ha pasado de tener un procurador a trece.

Y esto ha hecho que haya dos ganadores en la derecha: Vox e Isabel Díaz Ayuso. ¿Por qué? El adelanto electoral ha provocado que Vox se convierta en la tercera fuerza y en el único posible aliado del Partido Popular. El mapa de la derecha ha cambiado totalmente y Cs ya es un partido a punto de la desaparición.

Casado
Casado
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Los de Santiago Abascal ya tiran a lo más alto: han exigido la Vicepresidencia y quieren entrar a formar parte del Gobierno. De esta manera, Castilla y León podría convertirse en la primera autonomía en la que entra la extrema derecha. Se trata de una línea roja que todavía no se ha traspasado en España y que sería impensable en países del entorno como Alemania y Francia.

¿Qué hará el PP? En esta noche tanto Mañueco como García Egea han hecho referencias a un “Gobierno del PP” y a una ronda de diálogo con todos, pero no han descartado tajantemente ese Ejecutivo con la ultraderecha. Supondría poner como vicepresidente a un candidato, Juan García-Gallardo, del que se han conocido mensajes homófobos y xenófobos.

Pablo Casado tiene una extraña y ciclotímica relación con la ultraderecha, a veces se acerca y otras se aleja, como pasó en la moción de censura. Pero ese “hasta aquí hemos llegado” cambia tajantemente desde hoy, pues sólo puede llegar al poder gracias a los votos de los de Santiago Abascal. Durante la campaña el líder del PP tenía tintes incluso de Vox en sus discursos, pero no ha logrado absorber a esos votantes. Al revés, ha abonado el campo para la ultraderecha.

Ese pacto con la extrema derecha ha sido defendido precisamente por Isabel Díaz Ayuso durante la campaña. El PP ha tenido en este tema un tabú público porque nunca ha pasado y porque sabe que esto puede movilizar a la izquierda de cara a las siguientes elecciones.

De hecho, los resultados no son buenos para las intenciones del presidente andaluz, Juanma Moreno, de adelantar sus elecciones. Se ha comprobado especialmente la fuerza que está cogiendo Vox en todos los territorios y, además, en el sur podía ir como candidata Macarena Olona, que tiene un papel destacado en el partido y que sólo bajaría si hay posibilidades de pisar la Junta.

Y es que lo que pasa en estas comunidades es un laboratorio de cara a las elecciones generales del año que viene. A Casado sólo le queda una oportunidad (serán las terceras generales a las que concurra) y su política de pactos será determinante para los votantes.

Feijóo, Casado, Mañueco y Ayuso
Feijóo, Casado, Mañueco y Ayuso
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Esta noche también en Génova 13 han presenciado algo que ya muchos intuían: el resultado de Madrid no será lo habitual y tiene más que ver con Díaz Ayuso que con la marca del partido. Durante la campaña, además, se ha visto como ella sí llenaba los actos y tenía tirón frente a los miembros de la dirección nacional.

Mañueco no es Ayuso y ni le ha servido copiar sus eslóganes y formas de hacer política en campaña. Se acaba la tregua entre Casado y Ayuso, que ahora se verá con más fuerza para reclamar la presidencia del PP en Madrid. En el partido tendrá más fuerza todavía porque se ha demostrado que ella lleva a los votantes, teniendo un mejor resultado que el cosechado en Castilla y León, tierra conservadora y madre patria del propio Casado.

Por tanto, se ven reforzadas las teorías de los críticos del PP de que Casado es un candidato flojo mientras que Díaz Ayuso sería una apuesta con más posibilidades de llegar a La Moncloa. El presidente del PP ha facilitado la munición que necesitaban sus adversarios y anteriores amigos, principalmente en los círculos de José María Aznar y Esperanza Aguirre.

Casado celebra esta victoria del 13-F, pero los que han ganado realmente han sido sus dos principales rivales para sobrevivir en el PP: Vox y Díaz Ayuso.