Con 684 metros de ancho y 120.000 toneladas de peso, esta superarma china es el primer portaaviones espacial de la historia, alberga 88 cazas hipersónicos y planea atacar desde fuera de la atmósfera
El proyecto parece más de ciencia ficción que de la realidad. El objetivo para Pekín es marcar un antes y un después con su utilización.

China quiere dar un salto que hasta ahora solo había existido en la ciencia ficción: llevar el concepto de portaaviones al espacio. No se trata de una metáfora ni de un proyecto menor, sino de una gigantesca plataforma militar orbital capaz de operar fuera de la atmósfera terrestre, lanzar armas hipersónicas y cambiar por completo las reglas del juego en la defensa global.
El proyecto se llama Nantianmen -"Puerta Sur del Cielo- y, según ha confirmado la televisión estatal china CCTV, ya no es solo un plan teórico. Su construcción está en marcha y tiene un horizonte claro: 2040. Si llega a completarse según lo previsto, China se convertiría en la primera potencia en desplegar un sistema de ataque orbital plenamente operativo.
Un portaaviones… pero fuera del planeta
La pieza central del proyecto Nantianmen es una nave nodriza bautizada como Luaniao, un coloso que rompe cualquier referencia conocida en la ingeniería aeroespacial. Sus dimensiones lo colocan muy por encima de cualquier aeronave o nave militar actual.
Estas son algunas de sus cifras clave:
- 684 metros de ancho
- 242 metros de largo
- 120.000 toneladas de peso
- Capacidad para 88 vehículos de combate hipersónicos
- Operación prevista en órbita o en el límite del espacio
A diferencia de los portaaviones tradicionales, el Luaniao no navega océanos, sino que funcionaría como una plataforma orbital desde la que lanzar y recuperar vehículos de ataque a velocidades extremas.
Cazas hipersónicos y ataque desde el espacio
El Luaniao está diseñado para albergar hasta 88 cazas espaciales conocidos como "Emperador Blanco" (tipo Xuan Nü). Aunque a menudo se les denomina cazas, su función se acerca más a la de misiles hipersónicos reutilizables, capaces de moverse a velocidades superiores a Mach 5 y de operar tanto dentro como fuera de la atmósfera.
La gran ventaja estratégica de este sistema es clara: atacar desde fuera del alcance de los radares tradicionales. Según analistas militares citados por medios asiáticos, estos vehículos podrían evitar los sistemas de defensa actuales, diseñados para amenazas aéreas o balísticas convencionales.
En términos prácticos, eso significa:
- Menor tiempo de reacción para el enemigo
- Dificultad extrema para la interceptación
- Capacidad de ataque casi global
- Operaciones desde posiciones impredecibles
- Un proyecto confirmado, aunque aún rodeado de incógnitas
Aunque durante años Nantianmen fue considerado poco más que un rumor o una exageración propagandística, la situación ha cambiado. La Corporación de la Industria de Aviación de China (AVIC), de propiedad estatal, presentó el concepto por primera vez en 2017. Ahora, la confirmación oficial de CCTV despeja dudas sobre su existencia.
En redes sociales ya circula un vídeo de casi cinco minutos que muestra cómo sería el portaaviones espacial. Las imágenes son recreaciones por ordenador, pero ofrecen una idea clara de la ambición del proyecto: un gigantesco artefacto desplegado en el espacio, liberando vehículos hipersónicos como si fueran cazas desde una cubierta naval.
¿Revolución militar o carrera armamentística?
Expertos militares de la región coinciden en que, si China logra completar Nantianmen, el impacto será profundo. Wang Mingzhi, analista citado por el diario singapurense Lianhe Zaobao, lo resume con claridad: no se trata de si esta tecnología llegará a existir, sino de cuándo.
Desde el punto de vista estratégico, un sistema así marcaría el inicio de una nueva fase de la militarización del espacio, algo que hasta ahora las grandes potencias habían evitado formalmente, aunque no en la práctica.
Las implicaciones son enormes:
- Redefinición de los tratados internacionales sobre el espacio
- Aceleración de proyectos similares en EE.UU. y otras potencias
- Aumento de la tensión en la carrera tecnológica militar
- Difuminación definitiva entre espacio civil y espacio militar
El horizonte de 2040
China no oculta su ambición. Si los plazos se cumplen, el Luaniao estaría operativo en torno a 2040, convirtiéndose en el primer portaaviones espacial de la historia. Un arma diseñada no para dominar los mares, sino la órbita terrestre.
Lo que hoy parece futurista podría ser, en apenas dos décadas, una nueva normalidad estratégica. Y el mensaje de Pekín es claro: el próximo gran campo de batalla ya no está en tierra, mar o aire, sino más allá del cielo.