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El país europeo que vuelve a los brazos de Rusia después de discutir con Ucrania

El país europeo que vuelve a los brazos de Rusia después de discutir con Ucrania

El giro energético de una empresa estatal reaviva la tensión política y las protestas.

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin.EFE/EPA/GAVRIIL GRIGOROV/SPUTNIK/KREMLIN / POOL

Se cumple mes y medio desde que Ucrania, una vez cumplido el convenio de cinco años que permitía el flujo de gas ruso a través de su territorio, cerrase la llave de paso y dejase sin suministro a la UE. Una decisión que ponía fin a un acuerdo con Rusia de tres décadas y un nuevo escenario para el que, según Bruselas, ya se habían preparado todos los países miembros. Sin embargo, el paso del gobierno ucraniano derivó en una crisis internacional con el gobierno de Robert Fico, en Eslovaquia.

El Ejecutivo de Zelenski interrumpió el tránsito de gas ruso el pasado 1 de enero. Más allá del final del convenio, Kiev amparaba su decisión en que Moscú estaba enriqueciéndose con la exportación de gas líquido, financiando así la participación en la guerra de Ucrania. La medida no fue del agrado de Eslovaquia, uno de los países del centro de Europa que tiene más dependencia del suministro. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, acusó al presidente ucraniano de "sabotear" tanto la economía europea como la de su país, pues con el tránsito del gas al resto del continente se generaban casi 500 millones de euros.

Pues bien, un mes y medio después de ese enfrentamiento, la empresa estatal eslovaca de suministro energético, SPP, anunciaba la semana pasada que hasta Eslovaquia seguiría llegando gas ruso, pero en lugar de hacerlo a través de Ucrania, a partir de ahora llegaría a través del gasoducto TurkStream, que conecta la ciudad rusa de Anapa con Kiyiköy, en el noroeste de Turquía. Desde allí, las tuberías subterráneas transportan el gas hacia varios países europeos, incluida la Hungría de Viktor Orbán, que a su vez lo reenvía a Eslovaquia.

SPP, según el jefe de la compañía, Vojtech Ferencz, tiene la intención de hacer cumplir su contrato con la rusa Gazprom, que termina en 2034, a pesar de la situación política de la región. "La guerra terminará algún día", señalaba Ferencz al diario Tageschau. La compañía insiste en que esta vía es más rentable que comprar gas o depender de Azerbaiyán.

No obstante, SPP ha explicado que el TurkStream, que también suministra gas a otros países europeos, no es suficiente para compensar el anterior suministro de gas ruso que llegaba a través de Ucrania. Por ello, Ferencz ha adelantado que continuarán buscando alternativas adicionales, si bien garantiza la demanda para 2025 y los próximos años.

Eslovaquia, uno de los miembros de la UE más dependientes del gas ruso, protestó con vehemencia contra el cierre del tránsito en suelo ucraniano. Bratislava apeló al Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Ucrania, que establece que los envíos de gas ruso hacia los países comunitarios deben continuar a pesar de la guerra.

Para garantizar el abastecimiento, la ministra de Economía eslovaca, Denisa Sakova, viajó dos veces a San Petersburgo en 2024 para negociar con Gazprom. Mientras tanto, el primer ministro Robert Fico se reunió con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara y con el líder ruso, Vladímir Putin, en Moscú. Su visita a Rusia provocó una oleada de protestas en Eslovaquia y este viernes se esperan nuevas manifestaciones contra él.