Los líderes atlantistas impulsarán desde Turquía millones para industria militar de Ucrania, con Trump en retirada. Zeleski avisa de nuevas andanadas graves, especialmente en la capital y contra objetivos civiles.
Hay daños materiales en edificios residenciales y otras infraestructuras civiles en cinco distritos de la capital, en hasta 30 emplazamientos, confirma el Gobierno de Zelenski.
"En cuanto a los ataques contra infraestructuras críticas en general, y contra infraestructuras energéticas en particular, por supuesto que estos ataques contra nuestras instalaciones de infraestructura crean problemas", asume el ruso.
Exsecretario de Estado para la UE y embajador en Croacia o Turquía, el diplomático sevillano publica 'Europa: la otra patria', un libro "militante" a favor de lo que nos une, en tiempos de prioridades nacionales. Detecta peligros, pero también ve esperanza.
"Cuando oigo a analistas occidentales especular que el nuevo presidente podría ser el exministro de Defensa Sergei Shoigu, no puedo evitar reír", ha asegurado.
Los mandatarios de Reino Unido, Francia y Alemania arropan al ucraniano en Londres, en un acto en el que tratan de dejar claras las condiciones aliadas ante un hipotético alto el fuego y la necesidad "urgente" de reforzar las defensas de Kiev.
El presidente ruso, sin oposición real en libertad, ironiza con que Zelenski "no le tenga miedo a las urnas". Descarta un cara a cara pese al visto bueno de Trump.
"Para empezar las negociaciones no hay necesidad de cesar las acciones militares", defiende en paralelo el líder ruso, en su la entrevista anual con representantes de las principales agencias mundiales de noticias.
El líder ruso ofrece a China un suministro terrestre "fiable" ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán, mientras Pekín se afianza como el epicentro de la diplomacia mundial, tras la reciente visita de Donald Trump.
El presidente chino dice a su homólogo norteamericano que Putin "podría acabar arrepintiéndose de invadir" el país vecino, publica el 'Financial Times'. Es el mayor cuestionamiento público de Moscú hecho por Pekín hasta el momento.