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31/07/2015 07:01 CEST | Actualizado 30/07/2016 11:12 CEST

¿Por qué las tías sin hijos son tan geniales?

Mis hijos tienen una tía increíble, de las que se une a nuestros viajes, se queda con mis hijos los fines de semana y les compra regalos que les encantan. Mis hijos adoran a su tía Katy, y mi marido y yo la necesitamos. Tías del mundo, por esto sois tan especiales para los padres de niños pequeños.

Mis hijos, como otros muchos niños afortunados, tienen una tía increíble. Es el tipo de tía que se une a nuestros viajes, se queda con mis hijos los fines de semana, les compra regalos que les encantan y organiza fiestas de baile en el salón cuando está libre. Mis hijos adoran a su tía Katy, y mi marido (su hermano) y yo la necesitamos.

Cuando leo detenidamente los comentarios de mi Facebook e Instagram, me doy cuenta de que el mundo está lleno de tías Katy. He pensado mucho sobre esto y he llegado a la conclusión de que hay muchas razones por las que las tías adultas sin hijos del mundo son especialmente maravillosas. (Obviamente, me estoy refiriendo a un tipo específico de tía, pero por favor, no os sintáis excluidos si vosotros o alguien que conocéis es igual de amable y afectuoso, pero es diferente en otros aspectos. Esto podría describir a un buen amigo, a una tía abuela, a alguien con hijos un poco más mayores, o, por supuesto a un maravilloso tío).

Así que, tías del mundo, estas son las razones por las que sois tan especiales para los padres de niños pequeños:

Primero de todo, porque eres competente. Eres adulta. Tienes un trabajo, una casa, una vida. Si hay cualquier emergencia mientras estás al cargo, eres igual de capaz que yo de resolverla. Puedo confiarte a mis hijos durante más de unas horas, durante más de una tarde, incluso si quieres durante todo un fin de semana, y no necesito dejar una larga lista de instrucciones. Y ambas sabemos que es más fácil para ti mantener "la diversión" y el control porque después te vas a casa. A tu casa, que (supongo) es más silenciosa, y no hay ni juguetes ni Doras.

En segundo lugar, por tu tiempo y energía. Mientras los padres estamos constantemente adaptándonos a los horarios de nuestros hijos, tú controlas tu agenda. Obviamente, tienes trabajo y relaciones, y una vida, pero probablemente también tengas tiempo libre que solo tú controlas. Así que, si quieres a mis hijos, cosa que haces, puedes elegir pasar tiempo con ellos.

Y jugar al escondite mientras estás con ellos, enseñarles a hacer la voltereta en el patio trasero, o empujar al bebé cuando se monta en su carretilla. Has hecho tiempo para ver a los niños, ¡y quieres jugar con ellos! Todos contentos, especialmente yo y mi café recién hecho.

También por los regalos. Oh, los regalos. Como adulta que eres, puedes gastarte dinero en lo que quieras, y por supuesto no tienes por qué gastarte dinero en tus sobrinos y sobrinas; tu mera presencia en sus vidas es suficiente. Pero si decides comprar el juego de mesa más divertido del mundo o un enorme kit con material artístico de princesas y cubierto de purpurina, ¡lo aceptaremos encantados!

Por último, y más importante, por tu cariño. Quieres a mis hijos sincera y totalmente. Estás completamente entregada a ellos. Te interesan sus vidas. Crees que son adorables y maravillosos y divertidísimos, y estás encantada si te llaman y dejan un mensaje gracioso en tu buzón de voz o si te envían un trozo de cartulina garabateada por correo.

Estos niños son tu familia y los quieres; es tan simple como eso. No creo que eso cambie; en la mayoría de los casos, cuando una tía tiene sus propios hijos, quiere a sus maravillosos sobrinos y sobrinas tanto como siempre. ¿Pero este amor? Es la mejor parte.

Supongo que, como toda madre, estoy inmensamente agradecida de tener a alguien, a quien sea, que llegue a mi casa e inmediatamente se arrodille para abrazar a los niños, besarles, hacerles cosquillas o apretujarles. Alguien que mande un mensaje preguntando: "¿Estáis por ahí para hablar por Skype?", pero que sólo quiere que diga que sí si los niños están despiertos.

Alguien que se acuerde de las edades y cumpleaños de mis hijos, y de lo que dijeron que querían para navidades. Alguien que escuche con evidente amor y entusiasmo la larga, confusa, dispersa y sin sentido historia de un niño de cuatro años.

Tías sin hijos, los padres os queremos mucho, y realmente queremos que seáis todo lo felices que merecéis ser, así que os deseamos de todo corazón que algún día seáis madres, si eso es lo que os haría felices. Hemos comprobado de primera mano lo bien que se os da. Pero, secreta y egoístamente, esperamos que no lo seáis por un tiempo.

Por último, quería añadir una pequeña disculpa. Nosotras, las madres, algunas veces herimos vuestros sentimientos. Somos famosas por decir o, sin querer, dar a entender, "tú no lo entiendes, no eres madre". Sé que esto puede ser muy desconsiderado y desagradecido.

Pero esta es la cuestión: ser la madre de niños pequeños puede ser tan absorbente que a veces sentimos que es todo lo que somos. Y os vemos a vosotras, con vuestras carreras y tiempo libre, vuestras impolutas ropas y vuestros turgentes pechos, vuestros viajes a Europa y vuestras molonas aventuras de senderismo; y algunas veces estamos un poquito celosas.

Necesitamos sentirnos mejor que vosotras en la crianza de nuestros hijos porque algunas veces es lo único que tenemos. Por favor, concedednos esto, queridas tías; perdonad nuestra insensibilidad y seguid viniendo a cuidar de nuestros hijos. Aunque sea, venid por los niños. Ellos os quieren tanto como vosotras a ellos.

Jacqueline cree que la risa y la honestidad hacen que la crianza de los niños sea más fácil para todos, lo cual es el objetivo de su blog, Two Fun Moms.

Este blog se publicó originalmente en la sección de Padres de la edición canadiense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por María Ulzurrun.

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