Errores psicológicos: ¿existe el silencio mental?

Errores psicológicos: ¿existe el silencio mental?

El silencio mental existe. Es un estado que mucha gente persigue. Es posible y muy beneficioso, pero ese estado es diferente a la concentración, no es distracción, ni dejar la mente en blanco.

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El silencio mental existe. Es un estado que mucha gente persigue. Es posible y muy beneficioso, pero ese estado es diferente a la concentración, no es distracción, ni dejar la mente en blanco.

Hemos leído hace unos días un artículo en el diario El País, en el que se abordaba este tema de forma multidisciplinar (psiquiatría, psicología clínica, meditación y yoga), y en él se aseguran cosas como que "el único modo de no pensar es no estar vivo", o que "lo único que se puede hacer es concentrar la atención". Esto es absolutamente erróneo.

DEJAR LA MENTE EN BLANCO O PARADA ES UNA FORMA DE BLOQUEO MENTAL

Parar la mente es, obviamente, un estado de bloqueo en el que no se puede pensar libremente. En este estado, la persona percibe en su mente, literalmente, un fondo blanco. También puede ser negro o indefinido

Aunque se ha convertido en el objetivo de muchas corrientes y técnicas, la mente en blanco no es un estado que produzca serenidad. Si se logra, se consigue evitar la escalada de agitación mental y emocional, pero no es la mejor opción. Es como la anestesia para un dolor, alivia pero no es la solución. Y desde luego, dejar la mente en blanco no es lo mismo que la muerte cerebral, como apuntan en dicho artículo.

LA CONCENTRACIÓN TAMPOCO ES LA MEJOR OPCIÓN

La conciencia humana tiene diferentes capacidades. Entre otras están las de pensar, concentrarse y prestar atención. Todas estas capacidades se interrelacionan, pero no son la misma.

La concentración es un estado mental forzado por el pensamiento hacia un objeto. Puede ser en algo externo, como estudiar cuando hay pereza. Puede ser sobre el cuerpo, por ejemplo, concentrarse en la respiración como en la técnica de anapana, utilizada también en mindfulness. O bien en una creación interna como una imagen mental (habitual en la meditación budista), o la repetición de una palabra (los mantras hinduistas, por ejemplo).

La atención es una capacidad de la conciencia que no equivale a pensar, por tanto se puede estar vivo sin pensar y sin bloquearse. El objetivo de la atención es descubrir, captar, comprender..., por lo que también puede estar dirigida hacia un objeto o circunstancia.

La diferencia entre la atención y la concentración es que en la concentración hay esfuerzo, pues se hace tratando de excluir partes de la realidad en favor de otras. En la atención no hay esfuerzo, y no está necesariamente limitada a un objeto, es más flexible.

EL EFECTO LIMITADO DE LAS DIFERENTES TÉCNICAS

Aunque hay muchas técnicas para tratar de calmar la mente, lo cierto es que la mayoría de ellas lo que logran, en el mejor de los casos, es distraerla, concentrarla o bloquearla. Estas técnicas pueden conseguir que la mente deje de pensar, pero será un efecto muy limitado y temporal. Acallar la mente no es calmarla. La mente, por lo general, rara vez está en silencio (distinto de estar bloqueada). Suele estar en un constante movimiento, que se agita aún más ante los problemas o dificultades de la vida.

EL SILENCIO MENTAL

El silencio mental, del que surge la serenidad y la paz interior, no se puede lograr acallando la mente. La verdadera forma de lograr que la mente permanezca en silencio es resolviendo lo que la agita. Y lo que la agita son los conflictos psicológicos no resueltos.

Es resolviendo los conflictos pendientes, especialmente los temores psicológicos, como la mente se va a ir serenando y puede quedar en silencio. Este silencio mental, que surge de la ausencia de conflictos, es una experiencia muy agradable y reparadora. Y va ocurriendo con más frecuencia cuánto más se aprende a afrontar correctamente las emociones, y a entender los conflictos.

Es en este estado de silencio mental donde las emociones y el pensamiento están quietos, y la mente descansa. Es un estado de verdadera atención, sin movimiento mental, de verdadera serenidad y bienestar.