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12/12/2012 08:16 CET | Actualizado 10/02/2013 11:12 CET

Tercera semana de huelga por la sanidad pública

Entramos en la tercera semana desde que comenzó el conflicto. Lejos del desánimo la sensación es que SE PUEDE. Los profesionales de todas las categorías han sentido como propio el ataque a la sanidad pública, creemos en ella como profesionales y como pacientes que somos o seremos. Estamos dispuestos a llegar al final.

Entramos en la tercera semana desde que comenzó el conflicto. Lejos del desánimo la sensación es que

SE PUEDE

Se puede conseguir. Si al principio todos dudabamos de este colectivo que jamás había dado un paso adelante unido, donde siempre surgían fisuras, intereses de unos y otros, desidias, miedos, racanería en definitiva, sin embargo en esta ocasión la voz de los profesionales es unánime, por encima de partidos y sindicatos, por encima de intereses puramente salariales. No hay izquierdas o derechas, no hay arriba o abajo, por encima incluso de lo meramente laboral surge una sensación de hartazgo, de

BASTA YA

Los profesionales de todas las categorías han sentido como propio el ataque a la sanidad pública, creemos en ella como profesionales y como pacientes que somos o seremos. El sentimiento hoy, después de dos semanas, después de 8 días de paro, es que estamos dispuestos a llegar al final. Con todo lo que hemos invertido en esto no lo vamos a tirar ahora que se ve como segura la solución.

Nuestros dirigentes están desconcertados. No se imaginaban lo que se les venía encima. Su capacidad dudosa no esperaba una contestación en esta sociedad dormida. Su intelecto mediocre les ha pillado con el pie cambiado. Intentan burdamente dividir, ofender hasta hacer el ridículo y apalancarse en el silencio a ver si pasan los días y se callan. Una táctica muy mariana: escóndete que a lo mejor pasan sin verte. Pero no, ni nos callamos ni olvidamos.

A por la tercera o la cuarta semana, cada día más ilusionados porque el solo hecho de ver la unidad ya es suficiente estímulo para seguir.

Y seguiremos los profesionales en la brecha, animados por los pacientes y ciudadanos que nos apoyan y dan sus parabienes.

Los dormidos despertarán.

Los indignados en silencio saldrán por fin a la calle.

Gentes de otras comunidades se darán cuenta de que Madrid es sólo un experimento para luego exportar y se unirán a la lucha.

Los cargos intermedios dimitirán por coherencia y decencia. Médicos que pasaron al lado oscuro volverán a ver la luz y recuperar su honor.

Medios de comunicación y tertulianos que por su afección al poder y su pura incompetencia no son capaces de darse cuenta de lo que está ocurriendo, caen también en la descalificación y la infamia gratuita que provoca risa y ridículo.

Las amenazas de la delegada del Gobierno con su policía no darán más miedo, porque ellos también podrán ser enfermos algún día, porque nuestra armadura es la razón y la paciencia.

No conocemos más armas que los fonendos y el palote de mirar la garganta.

Daos cuenta, estamos defendiendo la sanidad de todos.

La marea blanca somos todos.