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07/06/2012 18:31 CEST | Actualizado 07/08/2012 11:12 CEST

La Euro-Mundial 2012

2012-06-12-eurocopa.jpg Se espera una España preciosista y asociativa que pueda conquistar por vez primera el 'triplete' consecutivo a base de enamorar otra vez al mundo.

Hace más de tres décadas (exactamente en 1978) que una fase final del Mundial no coloca a más de un representante americano en sus semifinales. Fue en Argentina 1978, donde más allá de la posterior albiceleste campeona, Brasil también pudo instalarse entre los cuatro mejores del planeta. Desde entonces, la dinámica ha sido tajante pues sólo la presencia de Corea en 2002 maquilló ligeramente la fortaleza y el dominio del fútbol europeo sobre el resto. Tanto que desde aquellos días, incluso en dos ocasiones los puestos más honrosos fueron propiedad completa de los gigantes europeos.

Una línea que, viendo los problemas de Argentina con la búsqueda de seleccionadores que otorguen una identidad ganadora a sus pasiones, o la regeneración lenta de Brasil en busca del reinado en 'su' sueño de 2014, puede seguir distanciando ambos continentes. Solo Uruguay dio la cara y conservó la dignidad global de América (por no resumir con Sudamérica) en Sudáfrica 2010. El resto se tiñó del mismo aroma que se puede respirar en esta Eurocopa tan sólo dos años después pues, salvo excepciones, esta fase final tendrá todos los alicientes reunidos en el césped y, de nuevo, a los protagonistas a nivel mundial centrados como nunca en el trono continental.

No sólo no hay ausencias reseñables como en anteriores citas, donde nos quedamos sin Holanda o Inglaterra, donde algunos añoraban a Rusia, donde otros recordaban a la Polonia e Irlanda de antaño o hasta se simpatizaba con Suecia o Dinamarca por sus hazañas noventeras. Cierto que es imposible hacer sonreír a todos, porque Turquía podría ser interesante para algunos o incluso haber tenido por fin a la atractiva generación de Bélgica donde se merece. Pero a nivel general, sin detalles minuciosos, están todos los que buscaban una verdadera cita continental con estrellas, iconos, mitos y jóvenes promesas porque casi todas las selecciones presentan un elenco de recién llegados que tendrán su primer gran escenario para brillar.

Se espera una España preciosista y asociativa que pueda conquistar por vez primera el 'triplete' consecutivo (pues nadie ha logrado sumar Eurocopa-Mundial-Eurocopa cerrando el círculo con éxitos) a base de enamorar otra vez al mundo. Se quiere disfrutar con la nueva generación de Alemania, tan detallista como directa, tan ambiciosa como fresca. Se buscan alternativas históricas en una mentalidad renovada en Italia, a los cambios vanguardistas de Francia, a la eternamente negada Holanda y hasta a la decadente pero siempre imprevisible Inglaterra. Sumando dos anfitriones con mucho que ganar y camadas prometedoras como para generar sorpresas (Ucrania y Polonia), así como clásicos que se han aficionado a generar expectativas por su fuerza mental (Suecia, Dinamarca, Grecia, Croacia), no hay ninguna duda que estamos, por currículum, ante la mejor fase final de la historia.

Sólo falta Messi. Sólo falta Neymar. Sólo falta la pasión y colorido de sudamericanos, africanos y asiáticos. El resto, sigue exaltando el poder de occidente en un escenario futbolístico que marca la pauta, las reglas y los registros. ¡Que empiece la fiesta del Euro-Mundial!

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