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La razón por la que te pueden echar de casa por culpa de tu mascota: ten cuidado con molestar a tus vecinos

La razón por la que te pueden echar de casa por culpa de tu mascota: ten cuidado con molestar a tus vecinos

Según la legislación, esta medida puede alcanzar hasta tres años.

Un perro pastor enfurecido ladra al aire libre.
Un perro pastor ladra al aire libre.Verkhovinets Taras

Tener una mascota en casa implica mucho más que alimentarla o sacarla a pasear. Supone asumir una responsabilidad constante para garantizar su bienestar y, también, para evitar problemas de convivencia con los vecinos. En una comunidad de propietarios, el comportamiento de los animales domésticos puede convertirse en un conflicto serio si genera molestias reiteradas, especialmente cuando se trata de ruidos como los ladridos continuos de un perro.

Aunque en España la tenencia de mascotas está permitida en las viviendas, ese derecho no es absoluto. Cuando el comportamiento del animal afecta de forma persistente al descanso o al bienestar de los vecinos, la situación puede llegar incluso a tener consecuencias legales graves, como la prohibición temporal de usar la vivienda.

Los ladridos ocasionales forman parte de la convivencia normal en un edificio. Sin embargo, el problema surge cuando esos ruidos se repiten constantemente, sobre todo durante las horas de descanso o de madrugada. En estos casos, los ladridos pueden considerarse una actividad molesta dentro de la comunidad.

Qué dice la Ley

La Ley de Propiedad Horizontal contempla este tipo de situaciones. En concreto, su artículo 7.2 permite actuar contra actividades molestas, insalubres o perturbadoras que se desarrollen dentro de una vivienda. Si los ladridos continuos de un perro alteran de forma real la convivencia, la comunidad de vecinos puede iniciar acciones para poner fin a esa situación.

Además, el artículo 6 de esta misma ley permite que las comunidades establezcan en sus estatutos normas específicas relacionadas con el ruido o incluso con la tenencia de animales domésticos.

Lo que puede hacer la comunidad de vecinos

Antes de llegar a los tribunales, la ley establece varios pasos que deben seguirse dentro de la propia comunidad. El primero suele ser intentar una solución amistosa. Es mejor que antes de actuar con amenazas de denuncias se dialogue con el vecino, ya que en muchas ocasiones, el propietario del perro ni siquiera es consciente de que su mascota está molestando con sus ladridos cuando se queda solo en casa. 

Si el problema es continuo, el presidente de la comunidad puede enviar un requerimiento formal al dueño del animal para que adopte medidas y ponga fin a las molestias ocasionas. Este aviso debe hacerse por escrito y es un paso obligatorio antes de iniciar cualquier proceso judicial. 

Si tras haber dialogado y avisado, la situación sigue igual y no mejora, la junta de propietarios puede optar por aprobar en una reunión el inicio de las acciones legales. En ese momento, la comunidad puede presentar una demanda judicial solicitando el cese de la actividad molesta.

Qué se necesita en un juicio

Para que una reclamación prospere en los tribunales, es fundamental demostrar que las molestias existen y que son persistentes. Entre las pruebas que suelen aportarse se encuentran:

  • Actas de reuniones de la comunidad donde constan las quejas
  • Testimonios de vecinos afectados
  • Intervenciones policiales
  • Grabaciones de los ladridos
  • Informes acústicos que acrediten niveles de ruido excesivos

Los jueces suelen valorar tanto la intensidad del ruido como su frecuencia y el impacto real que tiene en la vida diaria de los vecinos. Además de la vía judicial, los ayuntamientos también pueden intervenir a través de las ordenanzas municipales sobre contaminación acústica. Si se demuestra que el propietario no ha tomado medidas para evitar las molestias, pueden imponerse sanciones administrativas que en algunos casos rondan los 300 euros.

Prohibirte usar la vivienda

Si el conflicto llega a los tribunales y se demuestra que los ladridos son continuos y afectan al descanso de los vecinos, el juez puede ordenar el cese de la actividad molesta. Esto obliga al propietario a tomar medidas para evitar el problema, como mejorar la educación del animal o cambiar su forma de cuidado.

En los casos más graves, la ley contempla sanciones mucho más severas. Un tribunal puede llegar a privar al propietario del uso de la vivienda durante un periodo determinado. Según la legislación, esta medida puede alcanzar hasta tres años.

Además, el Código Civil español establece que el poseedor de un animal es responsable de los daños o perjuicios que este cause. Esto significa que, aunque el perro actúe por instinto, su dueño debe responder legalmente si su comportamiento genera molestias o problemas a terceros.

Por eso, educar correctamente a las mascotas y atender sus necesidades es solo una parte de las muchas responsabilidades que conlleva tener mascota. También involucra factores como la convivencia y responsabilidad legal dentro de una comunidad de vecinos.

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