El sobreconsumo como epidemia: el 60% de los españoles compra productos que no necesita
Un estudio reciente realizado por Wallapop revela que la mayoría de los españoles compra productos "sin una necesidad concreta".

Un estudio reciente realizado por Wallapop, la plataforma líder en consumo consciente, revela que el “56% de los españoles admite comprar productos sin una necesidad concreta”. Los hábitos de consumo están ligados al contexto social y económico de los compradores, de manera que el "70% de los españoles" recurren a la compra "como forma de autopremio" debido al estrés o la frustración.
El aumento del coste de vida y la incertidumbre financiera son solo algunas razones que nos llevan a la sobrecompra. "El 55% de los españoles reconoce que su salario no le permite cubrir todos sus gastos ni ahorrar. Por la otra, con los valores de los consumidores: el 70% siguen considerando la sostenibilidad un factor decisivo a la hora de comprar, pese a adquirir productos que no necesitan o que no van a tener ningún uso", declara este estudio.
Esta contradicción se fundamenta en el hecho de que vivimos en un "ecosistema que fomenta las compras rápidas y poco reflexivas y, a menudo, responde a impulsos de carácter emocional”, afirma la plataforma. Como consecuencia, según revela el estudio, "siete de cada diez españoles confiesan haber realizado alguna compra tras momentos de estrés o frustración como forma de autopremio; y el 53% reconoce que también compra en momentos de aburrimiento".
Sin embargo, la recompensa que los consumidores esperan obtener de estas compras nunca llega: “El 60% de los consumidores no experimenta ninguna sensación especial; mientras que un 16% reconoce sentir angustia y sólo un 23% afirma sentirse satisfecho”.
Los productos de segunda mano pueden ser una solución que ya está muy normalizada. Según Pol Fàbrega, responsable de sostenibilidad en Wallapop, los productos de segunda mano son “una alternativa real para el mercado español, que ya es una realidad cotidiana en España. De hecho, el 87% de las personas cree que mantendrá o aumentará su consumo de productos reutilizados en los próximos años. Por tanto, no es solo una alternativa económica, sino una forma distinta de entender el consumo y, cada vez más, la respuesta lógica a un modelo que exige más de lo que ofrece”.
