Este restaurante de un pueblo de Huelva no tiene carta y tienes que entrar a la cocina para escoger lo que quieres comer
Una forma de pedir poco habitual, pero de lo más natural.

Frente al gesto casi automático de sentarse en un restaurante, abrir la carta y decidir qué pedir, hay lugares que rompen las normas y convierten la comida en una experiencia distinta desde el primer minuto. En Almonte, un pequeño mesón con décadas de historia ha decidido reinventar esa costumbre: aquí no existen menús ni listas de platos, y es el propio comensal quien cruza la puerta de la cocina para elegir, cara a cara, qué va a comer ese día.
Esto es posible en El Tamborilero, un mesón histórico abierto desde 1971 sobre lo que fue un antiguo lagar. Se trata de un negocio familiar que lleva décadas atrayendo a visitantes de El Rocío, Matalascañas y el Parque Nacional de Doñana, y que mantiene una estética y una oferta de cocina casera, basada en el producto diario, las recetas de siempre y un trato cercano que ha convertido al local en uno de los grandes referentes gastronómicos de Huelva.
La singular propuesta ha sido mostrada por la influencer gastronómica Como con Mimi, cuyo vídeo compartido en sus redes disparó el interés por el establecimiento. “Te dan la mesa, te sientas, pero no hay cartas. Tú pasas a la cocina y allí te dicen lo que han preparado en el día y aquí eliges”, cuenta la creadora de contenido, que define la experiencia como algo poco habitual y destaca la naturalidad con la que se mantiene una tradición que apenas ha cambiado en más de medio siglo.
Tradición y autenticidad
Por muy raro que parezca, este mesón prescinde de cartas, pizarras o códigos QR: tras tomar asiento, el cliente recibe la indicación de acercarse a la cocina, donde el personal le explica los guisos y las piezas del día para que haga su elección. El alma del establecimiento es Rosendo, el cocinero y propietario que lleva más de medio siglo al frente de los fogones. A sus 83 años continúa siendo figura decisiva en la cocina matinal, la conservación de la receta y el trato familiar que caracterizan al mesón.
Entre las elaboraciones que se sirven en el establecimiento figuran recetas tradicionales andaluzas y platos de la casa preparados diariamente: salmorejo, ajo blanco, guisos de choquitos con patatas, menestra, pisto con huevo, bacalao con tomate o atún en crema de almendras. Así como también se elaboran recetas menos frecuentes como la lubina rellena sin espinas, pimientos rellenos de lomo y jamón o berenjenas gratinadas con bechamel.
Todo ello, según quienes lo han visitado, se sirve en raciones generosas y a precios populares. En definitiva, El Tamborilero reúne varios factores: tradición, autenticidad, precio y ubicación estratégica para quienes visitan los grandes reclamos naturales y religiosos de la zona. Quienes planifiquen acudir deben tener en cuenta que se trata de un mesón con personalidad propia y ritmo tradicional, es decir, no hay un menú decidido sino que las raciones se elaboran diariamente y la oferta depende de la mañana del cocinero.
