Una pareja se muda a un pueblo de Soria tras ofrecerles trabajo y casa y acaban yéndose a los dos meses por el frío
Hacen falta mejores condiciones para que una familia se quede.

Ante el avance imparable de la despoblación en amplias zonas del medio rural, muchos ayuntamientos de la llamada España vaciada han optado en los últimos años por lanzar iniciativas para atraer nuevos vecinos: desde ofrecer vivienda asequible hasta facilitar empleo o negocios en marcha. Sin embargo, estas fórmulas no siempre logran consolidarse y a veces chocan con una realidad de difícil adaptación por diversos factores.
Esto ha sido lo que ha ocurrido en Beratón, un pequeño municipio del Moncayo, en la provincia de Soria, que cuenta con tan solo 38 habitantes. Hace unos meses su Ayuntamiento lanzó una oferta para atraer nuevos pobladores: quien asumiera la gestión del bar municipal tendría facilidades administrativas y, además, acceso a una casa arreglada para instalarse, una fórmula pensada para mantener el único punto de encuentro del pueblo.
La alcaldesa, Carmen Lapeña, defendió la medida como un incentivo para que nuevas familias probaran a vivir y trabajar en el municipio. “Se darán todo tipo de facilidades”, insistía en Cadena SER. Una joven pareja de Cuenca aceptó en verano encargarse del bar, pero abandonó la localidad a finales de diciembre cuando el invierno apretó y las temperaturas cayeron por debajo de cero.
Se intentará en marzo
La llegada de la pareja fue celebrada como un golpe de aire fresco para Beratón, que con apenas menos de cuarenta vecinos censados y la altitud más alta de la provincia, alrededor de 1.390 metros sobre el nivel del mar, depende en buena medida del turismo de día y de los veraneantes para sostener su actividad comercial. Pero tras menos de dos meses en la localidad, los nuevos gestores optaron por marcharse.
La pareja atribuye la decisión al frío extremo del invierno y a la escasa actividad en las semanas más duras. “El invierno es muy duro en Beratón”, reconoció la propia alcaldesa, quien adelanta que el Ayuntamiento no volverá a promover la llegada de nuevas familias durante enero o febrero, fechas que consideran poco compatibles con una incorporación inicial. La intención municipal es retomar la búsqueda de gestores a partir de marzo, cuando las temperaturas suavizan y la afluencia de visitantes aumenta.
El fenómeno de la España vaciada no es nuevo, sino que cada vez son más los municipios pequeños que recurren a iniciativas puntuales de repoblación. Sin embargo, la combinación de clima duro, servicios escasos, estacionalidad del turismo y el reto de poner a disposición viviendas en condiciones habitables convierte cualquier operación en un riesgo económico para quienes la emprenden.
En Beratón, el Ayuntamiento mantiene la oferta de facilitar la gestión del bar y la vivienda, pero ha ajustado el calendario, centrando las campañas de captación en primavera para que la experiencia de quienes lleguen tenga más probabilidades de éxito. Mientras tanto, el caso vuelve a poner sobre la mesa que para repoblar hacen falta condiciones sostenibles que permitan convertir la llegada de una familia en un proyecto viable a largo plazo.
