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Marta Tamayo, perfumista, sobre el ingrediente más preciado de la perfumería: "Se coge la raíz, no la flor, se tarda años en extraerlo y el kilo puede alcanzar los 100.000 euros"

Marta Tamayo, perfumista, sobre el ingrediente más preciado de la perfumería: "Se coge la raíz, no la flor, se tarda años en extraerlo y el kilo puede alcanzar los 100.000 euros" 

“Se consigue muy poca cantidad”.

Una mujer madura oliendo un perfume en su muñeca.
Una mujer madura oliendo un perfume en su muñeca.Getty Images

El mundo de la perfumería es mucho más complejo y antiguo de lo que parece o cree la gente. Aunque con frecuencia se atribuye a la época de los egipcios, el origen del perfume se remonta aún más atrás. Concretamente a la Edad de Piedra donde los hombres quemaban maderas aromáticas y resinas que desprendían un olor agradable.

Desde entonces, detrás de cada fragancia hay miles de olores, procesos artesanales, materias primas escasas y técnicas que pueden requerir años de trabajo antes de llegar a estar dentro de un frasco. 

Así lo explica en el programa El Faro de la cadena Ser, la perfumista Marta Tamayo, fundadora de la firma Le Secret du Marais, donde además de vender fragancias nicho se organizan talleres para que el público pueda descubrir de primera mano cómo se crean los perfumes.

Un muy valioso ingrediente

Entre los muchos de ingredientes que son de un alto valor se encuentra el iris, que embellece los perfumes aportándoles un aire de nostalgia por su faceta empolvada con matices de violeta. Es considerado por muchos expertos como uno de los ingredientes más valiosos y exclusivos de la perfumería.

Según Tamayo, el iris además de destacar por su aroma elegante y delicado, también por el complejo proceso que requiere su obtención. “Es un ingrediente natural precioso y muy reconocido en perfumería”, explica. 

Pero su exclusividad tiene una razón muy concreta. Y es que el ingrediente aromático no se extrae de la flor, como es lo común y como muchas personas podrían imaginar, sino de la raíz de la planta.

Un proceso que puede tardar años

El procedimiento para obtener el aceite de iris es largo y laborioso. Primero se recolecta la raíz —conocida como rizoma—, que debe pelarse y lavarse cuidadosamente. Después comienza una fase clave: el secado. 

“Las raíces se dejan secar durante uno o incluso dos años”, señala Tamayo. Este tiempo es fundamental para que el material vegetal desarrolle los compuestos aromáticos que luego darán lugar a la esencia utilizada en perfumería.

Una vez finalizado ese periodo, las raíces se muelen hasta convertirlas en polvo. A partir de ahí comienza un nuevo proceso de extracción mediante solventes que permite obtener lo que en el sector se conoce como “concreto de iris”, una sustancia densa y cerosa parecida a una mantequilla. De ahí se obtiene finalmente el aceite aromático que se utiliza en perfumes de alta gama.

Un ingrediente que puede costar 100.000 euros el kilo

La combinación de tiempo, dificultad técnica y escasez explica su valor. “Se consigue muy poca cantidad”, explica Tamayo, lo que convierte al iris en una de las materias primas más exclusivas del sector. El precio final refleja esa complejidad. Según la perfumista, el kilo de este ingrediente puede alcanzar cifras extraordinarias. “El kilo puede llegar a costar hasta 100.000 euros”, señala.

El más valorado es el llamado iris de Florencia, cultivado en Italia y muy apreciado por su calidad olfativa. Sin embargo, el origen histórico de esta planta se encuentra en Oriente Medio, desde donde se extendió posteriormente por diferentes regiones del Mediterráneo. Su aroma, suave y elegante, suele aportar a las fragancias notas empolvadas, aterciopeladas y ligeramente dulces, muy apreciadas en la perfumería de autor.

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