Un chef renuncia a la estrella Michelín de su restaurante en Soria para abrir uno en su pueblo: "La meta es hacer lo máximo felices a mis clientes"
Un proyecto personal que responde a una búsqueda de crecimiento profesional.

Tras 18 años en activo, Óscar García ha cerrado definitivamente Baluarte, el restaurante situado en la calle Caballeros que hasta ahora era el único local con estrella Michelin en la capital soriana, y anuncia su traslado a Vinuesa para abrir en febrero de 2026 un nuevo proyecto bajo el nombre de Baluarte Quintanarejo. Una apuesta marcada por el regreso a sus raíces y por el deseo de priorizar la libertad creativa y la felicidad de sus clientes.
La decisión incluye la renuncia expresa a los galardones que acompañaban al establecimiento y responde a una búsqueda de crecimiento personal y profesional. "Estos últimos 15 días han sido muy complicados", ha confesado el propio García en declaraciones recogidas por Soria Noticias, reconociendo el peso emocional de cerrar una etapa construida durante casi dos décadas y la dificultad de decir adiós a un proyecto que ha marcado su vida y la de su equipo.
El último servicio en la sede de la capital se celebró el pasado mes de noviembre en una jornada que, lejos del espectáculo, estuvo cargada de emoción. Clientes habituales, amigos y vecinos llenaron las mesas para despedir un ciclo que comenzó hace casi veinte años y que ha convertido a García en un referente de la cocina soriana. "Estaba la cosa desbordada y por ello atendimos como si fuera un servicio más", ha señalado.
“La firma no muere”
El proyecto que inicia en Quintanarejo no será una réplica del Baluarte urbano, sino que García lo define como una casa de comidas en plena sierra, más próxima al origen y al producto de la provincia. El nuevo establecimiento pretende apostar de forma casi exclusiva por materias primas sorianas como setas, carnes, trufa y otros tesoros locales; sin cerrarse a incorporar fuera algún producto excepcional cuando lo estime necesario, como pescado o marisco de calidad, por ejemplo.
El traslado supone, según el chef, recuperar “el sitio” donde nació y donde su familia trabajó en labores forestales. La renuncia al reconocimiento oficial, la estrella Michelin que lucía Baluarte y los soles Repsol que también había cosechado, forma parte del giro. “La meta es hacer lo máximo felices a mis clientes y sentirme yo lo más feliz que pueda”, ha declarado, subrayando que busca un ritmo de trabajo distinto, con más tiempo para crear y dialogar con quienes le visiten.
Sobre el futuro del local en la calle Caballeros, García ha dicho que Baluarte le pertenece y que, por ahora, no es su prioridad definir el destino del inmueble. La despedida incluyó gestos sentidos de compañeros de profesión y clientes de toda la vida y el protagonista mira ya al horizonte: abrir en febrero, en el paraje que le marcó, una casa de comidas donde pretende seguir cocinando con la misma honestidad por el producto pero con otra forma de entender el servicio y el reconocimiento. “La firma no muere”, ha resumido, invitando a acompañarle en esta nueva etapa.
