Steve y su hijo gastan aproximadamente 6.000 euros en volar a 25 ciudades diferentes: "Los recuperé a través de puntos"
Volaron a 25 ciudades con JetBlue y obtuvieron 350.000 puntos y estatus durante 25 años gracias al reto 25 por 25.

No es Desayuno con diamantes entre dos amigos, pero sí desayuno en Massachusetts entre padre e hijo. Almuerzo en Washington D. C., cena en Orlando y regreso a casa antes de medianoche. Así fue uno de los días más intensos de Steve y su hijo Jackson, de diez años, durante el reto 25 por 25 lanzado por JetBlue Airways para celebrar su 25º aniversario.
El desafío era volar a 25 ciudades distintas de la red de JetBlue entre el 25 de junio y el 31 de diciembre. La recompensa: estatus Mosaic 1 durante 25 años y 350.000 puntos por persona. Steve calcula que invirtió unos 7.000 dólares (unos 6.000 euros) para completar el reto, pero asegura que "básicamente los recuperé a través de puntos".
350.000 puntos por cabeza y estatus hasta los 35 años
Al completar el desafío, tanto Steve como su hijo recibieron 350.000 puntos cada uno, que equivalen —según sus cálculos— a al menos 3.500 dólares en valor de viaje por persona, además de los puntos acumulados en los propios vuelos.
El estatus Mosaic incluye beneficios como equipaje gratuito, bebidas sin coste adicional, mostradores exclusivos de facturación y seguridad, embarque prioritario y posibles mejoras de asiento. En el caso de Jackson, esos privilegios podrían extenderse hasta los 35 años.
Steve ya tenía estatus Mosaic antes de comenzar, pero el reto le garantizó beneficios a largo plazo y más flexibilidad para usar otras tarjetas de fidelización, como las de la cadena hotelera Hyatt.
35 vuelos en seis meses y fines de semana maratonianos
Para lograr 25 ciudades distintas, padre e hijo completaron alrededor de 35 vuelos, ya que algunos aeropuertos se solapaban como escalas. La mayoría de los trayectos los hicieron en fines de semana, llegando a encadenar hasta cinco vuelos en un solo día.
Su itinerario incluyó destinos como Los Ángeles, Portland (Maine), Fort Lauderdale, Cleveland, Detroit, Pittsburgh o Buffalo. Uno de los fines de semana más ambiciosos fue el del Día de los Veteranos en noviembre: planearon 18 vuelos y 11 nuevas ciudades. Cinco se cancelaron por el cierre del Gobierno, pero lograron reprogramar y añadir nuevos destinos.
El reto terminó el 8 de diciembre en Fort Myers, con tres semanas de margen antes del límite.
"Planificar era como jugar al Tetris"
Steve vive justo al norte de Nueva York, lo que facilitó el desafío. Aeropuertos como White Plains, LaGuardia, Newark, JFK o Islip cuentan como ciudades independientes dentro del reto.
Su estrategia incluía reservar vuelos solo de ida, elegir el primer y último vuelo del día, sentarse en primera fila para ganar minutos y revisar estadísticas de puntualidad antes de asumir conexiones ajustadas.
Uno de los trayectos más arriesgados incluía una escala de 12 minutos en el aeropuerto JFK, pero salió bien porque el vuelo anterior aterrizó con 30 minutos de adelanto.
Las tarifas rondaban los 100 dólares por trayecto y persona. Steve aprovechó su acceso a salas VIP para hacer más llevaderas las escalas largas y utilizó una herramienta no oficial, 25for25.ai, para optimizar rutas.
Comunidad y espíritu de reto
Más allá de los puntos, Steve destaca la comunidad creada en torno al desafío. Un grupo de Facebook no gestionado por la aerolínea permitió a los participantes compartir rutas y consejos. JetBlue informó a Business Insider de que más de 500 personas completaron el reto.
En varios vuelos coincidieron con otros participantes y llegaron a almorzar juntos en aeropuertos como Washington D. C. Incluso intercambiaron teléfonos para mantenerse en contacto.
Steve lleva ahora un pequeño cartel en su maleta que dice JetBlue 25 por 25. Cuando otros viajeros lo ven, saben que formó parte del reto.
¿Compensa económicamente?
La pregunta del millón. El coste total fue de unos 6.000 euros, pero Steve defiende que la inversión se recuperó con los puntos y el estatus a largo plazo. En términos estrictamente financieros, el valor potencial de los puntos y beneficios supera la cifra invertida.
Sin embargo, para él lo más importante fue la experiencia compartida con su hijo: viajes exprés, desayunos en aeropuertos remotos y la sensación de convertir cada fin de semana en una aventura aérea.