Un hombre de 92 años acude a reparar su móvil y se topa con el vendedor sin escrúpulos: "La tentación es grande"
Acabó con cinco suscripciones de 200 euros mensuales en total.
Una visita rápida para solucionar un problema técnico terminó convirtiéndose en una pesadilla contractual para un hombre de 92 años en Berna, Suiza. El anciano acudió a una tienda de telefonía móvil para reparar su teléfono y acabó firmando suscripciones y comprando nuevos dispositivos sin comprender plenamente lo que estaba contratando.
En total fueron cinco suscripciones, adquiriendo cuatro smartphones y cinco altavoces, según ha publicado el diario 20 Minuten, ha generado indignación en el país y reabierto el debate sobre la protección de las personas mayores frente a prácticas comerciales agresivas.
Según la información publicada, el cliente acudió inicialmente por un problema técnico con su teléfono móvil. No está claro si la avería llegó a resolverse. Lo que sí se sabe es que salió del establecimiento con una larga lista de contratos firmados.
Contratos por 200 euros al mes
De esos cinco contratos de telefonía móvil, cada uno con una cuota mensual que, en conjunto, superaba los 200 euros al mes durante un periodo de 24 meses. Cuando el cliente mostró dudas al tener que firmar tantos documentos, el vendedor lo tranquilizó asegurándole que todo formaba parte de “una sola factura”. Sin embargo, la realidad era muy distinta.
Fueron los familiares quienes, al revisar la documentación, descubrieron la magnitud de lo ocurrido. Inmediatamente intentaron cancelar las compras y suscripciones, que consideraban claramente innecesarias y, como mínimo, inducidas de forma engañosa.
Por su parte, la empresa, no obstante, se mostró inflexible en un primer momento. Para anular los contratos se exigía el pago de una penalización de 4.200 francos suizos (unos 4.575 euros). Una cifra que agravaba aún más el perjuicio económico sufrido por el anciano. Además, en la misma tienda, otro cliente de 83 años con demencia habría sido convencido para contratar cinco suscripciones y adquirir cinco teléfonos móviles.
“Se podría decir que fueron estafados”
La situación llegó al Organismo Suizo de Conciliación de Telecomunicaciones, cuyo mediador, Oliver Sidler, fue contundente: “Se podría decir que fueron estafados”. Gracias a la presión ejercida, en uno de los casos se logró una compensación.
En el caso del hombre de 92 años, la repercusión mediática terminó inclinando la balanza. La empresa finalmente dio marcha atrás, anuló los contratos y anunció medidas disciplinarias contra los empleados implicados.
Para Sara Stalder, representante de la agencia suiza de protección al consumidor, este tipo de situaciones no son casuales. Señala que el sistema de remuneración basado en comisiones puede incentivar prácticas abusivas. “Esto significa que, además de su salario base, reciben una comisión por cada producto vendido. La tentación de vender lo máximo posible es grande para los vendedores”, explica.