Niina, experta en el hogar, sobre el cuidado del lavavajillas: "Si no te has acordado de hacerlo, te lo indicará un ligero olor a humedad o un mal resultado del lavado"
Aconseja revisar semanalmente la rejilla y los filtros.

El lavavajillas, al igual que frigorífico o el horno, se ha convertido en uno de los electrodomésticos imprescindibles en muchos hogares. Sin embargo, su correcto funcionamiento no depende solo de llenarlo de platos y cubertería sucia, pulsar un botón y esperar a que termine para abrirlo.
La experta en el hogar Niina Silander, advierte de que un mantenimiento básico y constante es fundamental para evitar malos olores, acumulación de cal y pérdida de eficacia en el lavado. “Si no te has acordado de hacerlo, te lo indicará un ligero olor a humedad o un mal resultado del lavado”, señala Silander, en referencia a la limpieza periódica de la máquina.
¿Es necesario prelavar los platos?
Una de las dudas más habituales es si conviene enjuagar los platos antes de introducirlos en el lavavajillas. Según explica la experta, en principio no es necesario. El electrodoméstico está diseñado para procesar pequeñas cantidades de restos de comida, siempre que los residuos sólidos más grandes se retiren previamente y se depositen en el contenedor de orgánicos.
No obstante, existen excepciones. Si el lavavajillas no se utiliza con frecuencia, puede ser recomendable aclarar los platos antes de cargarlos. “Si mantiene la puerta cerrada, los platos pueden empezar a oler mal. Pero si la deja entreabierta, la suciedad puede secarse y luego es más difícil de eliminar”, advierte.
Silander también recomienda prelavar ciertos utensilios, como platos con restos de gachas o fuentes de horno con comida muy adherida. Cuando los restos se secan completamente, el programa habitual puede no ser suficiente para eliminarlos.
La revisión semanal
La experta insiste en que el mantenimiento es la clave para prolongar la vida útil del aparato. Aunque el lavavajillas puede tolerar algunos restos de comida, la suciedad acumulada durante largos periodos puede desgastar componentes internos y reducir el rendimiento.
Por ello, aconseja revisar semanalmente la rejilla y los filtros para asegurarse de que no haya restos de comida obstruyéndolos. También recomienda limpiar regularmente las juntas de la puerta, donde suele acumularse humedad y suciedad.
Lavar el lavavajillas
También, es conveniente realizar un lavado en vacío con agua caliente y detergente habitual cada cierto tiempo. “Un intervalo adecuado puede ser cada dos meses, dependiendo de la frecuencia de uso”, explica. Si el usuario olvida esta limpieza preventiva, el propio aparato puede dar señales de aviso con un olor leve a humedad o resultados de lavado menos eficaces suelen ser los primeros indicios.
Además, si aparecen residuos blancos tanto en la máquina como en la vajilla, puede tratarse de acumulación de minerales. La acumulación de cal está relacionada con la dureza del agua, es decir, con la concentración de minerales como calcio y magnesio.
