España empieza a respirar, pero el verano más cruel sigue ardiendo: 83.500 hectáreas calcinadas y más de 100.000 personas afectadas por los grandes incendios
Los fuegos de Ávila, Madrid y Toledo muestran una leve mejoría tras varios días de máxima tensión, mientras el de Castellón sigue preocupando.

Después de varios días en los que las llamas parecían avanzar sin freno, España comienza a ver un tímido rayo de esperanza. Los grandes incendios que desde mediados de semana mantienen en vilo al centro del país han mejorado ligeramente durante las últimas horas, aunque las autoridades insisten en que el peligro sigue siendo extremo y que cualquier cambio de viento podría volver a complicar una situación que ya ha dejado una huella histórica.
Entre los incendios de Ávila, Madrid y Toledo se han calcinado ya 77.000 hectáreas, una superficie equivalente a más de 100.000 campos de fútbol, mientras que el fuego de Castellón suma otras 6.500 hectáreas arrasadas. En total, cerca de 83.500 hectáreas han sido devoradas por las llamas en apenas unos días.
Pero el drama va mucho más allá del paisaje. Más de 90.000 personas han tenido que ser evacuadas o confinadas en el centro peninsular y otras 16.000 permanecen fuera de sus casas en Castellón.
Los incendios más agresivos que recuerda España
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no dudó este domingo en definir los fuegos como "los más importantes y agresivos de la historia de España".
Aunque confirmó que durante la jornada se ha producido una evolución positiva tanto en Ávila como en Madrid, insistió en que el avance es "muy despacio" y gracias al enorme despliegue de medios, ya que la meteorología sigue jugando en contra.
La preocupación continúa centrada en evitar que los incendios del sur de Ávila y la sierra oeste madrileña lleguen a unirse, un escenario que los equipos de extinción llevan días tratando de impedir.
Además, los especialistas siguen muy pendientes de las posibles reproducciones, uno de los mayores riesgos en este tipo de grandes incendios incluso cuando el frente principal parece estabilizarse.
Una movilización sin precedentes
El dispositivo desplegado tampoco tiene comparación reciente.
En las labores participan efectivos procedentes de Grecia, Italia, Portugal y Turquía, además de medios enviados por once comunidades autónomas y distintos ayuntamientos y administraciones locales.
Los incendios declarados en Ávila y Madrid, que terminaron extendiéndose también a Toledo, han obligado a evacuar 39 municipios -16 en Ávila, 12 en Madrid y 11 en Toledo-, mientras otras siete localidades permanecen confinadas.
Incluso este domingo fue necesario volver a desalojar una urbanización después de que algunos vecinos hubieran regresado antes de tiempo.
Castellón sigue preocupando
Mientras el centro peninsular comienza a respirar con cautela, el foco de mayor inquietud se mantiene en la provincia de Castellón.
El incendio continúa activo tras arrasar unas 6.500 hectáreas y generar un perímetro de 48 kilómetros, aunque los responsables del operativo creen que, por primera vez desde que comenzó la emergencia, existe una posibilidad real de estabilizarlo en los próximos días.
Más de 400 efectivos, apoyados por 25 medios aéreos, continúan trabajando sobre el terreno.
Las previsiones meteorológicas ofrecen un pequeño respiro. Si el martes finalmente se confirma un aumento de la humedad cercano al 80 %, los responsables de la extinción creen que podría abrirse una ventana decisiva para contener definitivamente el fuego.
Mientras tanto, 16.000 personas seguirán desalojadas, al menos, hasta la medianoche del lunes.
Guadalajara comienza a recuperar la normalidad
La nota más positiva llega desde Castilla-La Mancha.
El incendio de La Mierla (Guadalajara) continúa evolucionando favorablemente y las autoridades ya han autorizado el regreso de los últimos vecinos que permanecían evacuados o confinados.
Aunque los trabajos de extinción continuarán durante los próximos días, la emergencia entra ya en una fase distinta.
El verano más duro en muchos años
Las imágenes de carreteras envueltas en humo, pueblos desalojados, urbanizaciones amenazadas por las llamas y miles de personas pasando varias noches fuera de sus casas han convertido esta última semana en una de las más dramáticas que recuerda España en materia de incendios forestales.
Los reyes Felipe VI y Letizia visitaron este domingo el puesto de mando instalado en Navalcarnero para mostrar su apoyo a los damnificados y agradecer la coordinación entre los distintos servicios de emergencia, mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destacó la evolución favorable de algunos frentes, aunque advirtió de que las próximas horas seguirán siendo "muy complejas".
En Castilla y León, la Junta ya ha anunciado que solicitará la declaración de zona catastrófica para las áreas afectadas por el incendio de Ávila y que se personará en la investigación judicial para esclarecer el origen del fuego.
España afronta ahora una nueva noche decisiva. Después de varios días en los que las llamas parecían imparables, los equipos de extinción creen haber comenzado a doblegar algunos de los incendios. Pero nadie da todavía la batalla por ganada. En un verano que ya ha quedado marcado por el fuego, la prioridad sigue siendo la misma: evitar que las llamas vuelvan a encontrar una oportunidad para reavivarse.
