De sufrir una mutilación genital femenina a inspirar a otras mujeres: "Lo primero que voy a hacer recuperar esa parte de mi cuerpo que me quitaron"
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De sufrir una mutilación genital femenina a inspirar a otras mujeres: "Lo primero que voy a hacer recuperar esa parte de mi cuerpo que me quitaron"

'El HuffPost' habla con Djabu Balde, que acaba de publicar su primera obra autobiográfica: Entre dos madres

Djabu BaldeImagen cedida

"A todas las mujeres que han sufrido en su cuerpo y en su memoria una herida que nunca debió existir. Sobre todo, a las niñas, para que crezcan enteras, libres y a salvo; para que nadie decida por su cuerpo, por su voz, ni por su futuro; para que el dolor no vuelva a heredarse como costumbre..." (Dedicatoria 'Entre dos madres'). 

Djabu Balde (34 años) fue víctima de una mutilación genital femenina con un cuchillo a los 5 años. Es una de las más de 230 millones de niñas y mujeres que han sufrido ablación— una práctica considerada una violación de los derechos humanos y un tipo de violencia de género—  en todo el mundo, según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Ocurrió en Guinea-Bissau, donde nació y vivió antes de partir rumbo hacia España. Allí, más de 400.000 niñas y mujeres han sido sometidas a este tipo de práctica, que aunque desde el 2011 es ilegal aún se sigue perpetrando debido a las normas sociales y tradiciones arraigadas, tal y como denuncian desde las Naciones Unidas. 

Suele practicarse antes de los cinco años —edad a la que se la hicieron a la protagonista de Entre dos madres, el libro en el que cuenta su historia Djabu Balde— y conlleva serios riesgos de salud, como el dolor crónico, la infertilidad, hemorragias graves y complicaciones durante el parto que pueden provocar la muerte de la madre o incluso del propio bebé. También deriva en graves consecuencias psicológicas, como trastornos derivados del trauma, depresión, ansiedad, o disfunciones sexuales. 

De ahí surge Entre dos madres, una obra autobiográfica acompañada de imágenes en blanco y negro, donde Djabu reconstruye la niña que fue y la mujer que ha tenido que aprender a ser, hablando de temas como la ablación, la migración, la adopción, la maternidad, la violencia de género o sus aspiraciones como actriz. 

Antes de nada enhorabuena por su nuevo libro y gracias por dar voz a un asunto tan importante como la ablación. ¿Cuándo nació la necesidad de escribir Entre dos madres?

Cuando decidí venirme a vivir a Madrid. Personalmente era un momento en el que entendía más mi historia y aceptaba un poco mejor todo lo que me había pasado. Cuando te practican eso (la mutilación genital femenina) lleva un buen tiempo de tu vida explicar por qué te ha pasado eso, así como también sanar y entender por qué no es tu culpa. 

Entonces decidí que quería hacer un documental para poder visibilizar a todas esas personas que lo estaban pasando también mal con ese asunto. Y justo pues Mabel Lozano, que es la directora que quería dirigir el documental, me dijo 'vamos a hacer un libro primero'. Ahí fue cuando empecé a trabajar en el libro con la ayuda de Media Luna. 

¿Qué quería que sintiera el lector al leer este libro?

Pues este libro recoge muchos temas, pero principalmente hay tres: que nos ayudase a poder visibilizar eso para que mucha gente deje de sufrirlo, sobre todo las niñas, pues cada 12 minutos muere una a causa de la MGF, que es una locura. 

"A veces las exigencias de la sociedad nos hace querer tener superpoderes cuando simplemente somos personas con sus procesos"

Es un libro que representa también a todas las mujeres. En un momento en el que estamos en nuestro desastre, en el momento en que nos estamos construyendo... Y sobre todo, a todas las mujeres que hemos sido valientes, que hemos tenido una vida dura. Y bueno, en general lo difícil que es ser mujer, ¿no? A veces las exigencias de la sociedad nos hace querer tener superpoderes cuando simplemente somos personas con sus procesos.  

Y en una última parte pues a cada una de las mujeres que han sufrido ablación, que sintiese que no está sola y que este libro es un refugio para que supiera que hay ayuda, que hay gente que le va a tender la mano, que pueda hablar de ello, que pueda trabajar en sí para superarlo y poder seguir con su vida y que no está sola.

Y luego, pues a nosotros los del primer mundo que veamos que hay una realidad que pasa y que realmente está afectando a muchísima gente. Que el mal del vecino no es solamente del vecino, que también es nuestro y que hay muchas maneras de poder ayudar.

En el libro cuenta que al no estar su padre presente, su madre no tenía voz para decidir ¿Quién decidió su mutilación? ¿Qué papel juegan la tradición, la presión social o la familia?

El otro día lo hablaba con mi madre. Esto es cultura. Bueno, dicen que es cultura, porque a mí me parece una salvajada. Y la gente es totalmente ignorante, no sabe las consecuencias que eso provoca después en la mujer. De hecho se nota muchísimo la diferencia entre la mujer que es mutilada y una mujer que no lo es. 

La idea es que la mujer no sea tan rebelde sexualmente y que sea quien cuide de su casa, que cuide de su marido... Y al final eso lo que hace es otra consecuencia mucho más grave, como que una persona coja una infección, como me pasó a mí, que el parto se complique... 

"En África, por ejemplo, una de cada dos mujeres no sobrevive al parto. Y todo eso tiene que ver con cómo te lo practican"

En África, por ejemplo, una de cada dos mujeres no sobrevive al parto. Y todo eso tiene que ver con cómo te lo practican, como te tocan esa parte. Y después el el el trauma psicológico que te que te deja para toda la vida. Ellos piensan que es tradición y que no pasa nada y que hay que hacerlo. La persona que lo practicaba lo hacía porque es lo que le decían que es su profesión, que tenía que hacerlo. 

De hecho, le decía a mi madre que hace falta que yo haga una campaña en Guinea Bissau, o en cualquier otro país de África donde se haga, explicándole las consecuencias, porque me parece que hay mucha desinformación, igual que nosotros tampoco sabemos mucho de la ablación. 

  Djabu Balde con su libro autobiográfico 'Entre dos madres'Imagen cedida

¿Hay algo que haya perdonado con el tiempo? ¿Y algo imposible de reconciliar?

Imposible de reconciliar las imágenes que se te quedan en la cabeza. El revivir ese momento, algunas veces incluso sin pensarlo. Yo hay veces en mi día a día que de repente estoy pensando en eso que me había pasado. Y no, no es algo que pueda evitar. Simplemente el dolor lo vivo de otra manera. A veces digo 'venga, ya ha pasado, ahora voy a estar bien'... Pero es verdad que eso no se te quita. 

Lo bueno es que ya has encontrado más o menos una explicación de por qué se hace esto y ya parece que que te sana un poquito más. Pero igualmente eso lo llevas para la tumba. 

¿Qué le dio fuerzas para hablar de ello? ¿Fueron sus 'madres' (la adoptiva y biológica)?

Sí. Cada una de ellas. Las dos. Ellas me dieron también el valor de seguir adelante con este libro y con el apoyo del Media Luna. 

¿Qué ha sido lo más difícil después de vivir esto? ¿Ha necesitado apoyo médico o psicológico?

Toda mi vida casi. Hace dos años o menos que ya no estoy trabajando en mí en ese aspecto porque ya lo he conseguido superar. Pero cuando yo llegué era una niña que dormía con su mano en sus partes íntimas. Tenía pánico de que me tocaran. No me quería relacionar con los hombres, tenía muchísimo miedo. 

"Tarde muchísimo en perder la virginidad. Luego me seguía costando muchísimo relacionarme con con la gente. Y después, en el parto tenía muchísimo miedo de poder vivir esa consecuencia"

Gracias a mi madre adoptiva que me fue llevando al psicólogo y luego al ginecólogo, empecé a tocar mi cuerpo. Tarde muchísimo en perder la virginidad. Luego me seguía costando muchísimo relacionarme con con la gente. Y después, en el parto tenía muchísimo miedo de poder vivir esa consecuencia (morir) porque yo sabía que en Guinea una de cada diez mujeres morían por eso.  

Pero sí, muchísimo trabajo psicológico y dejar de estar enfadada porque yo estuve mucho tiempo enfadada. No entendía por qué me habían hecho eso. Mis compañeras y mis amigos podían tener una vida normal y yo no entendía por qué yo no. 

¿Se sentía invalidada?

Absolutamente. Porque la herida física, a unas malas, se te cura y ya está. Pero siempre vas a vivir preguntándote por qué no tienes esa parte de tu cuerpo. O qué hubiese sido tu vida si la hubieses tenido. 

"En el futuro lo primero que voy a hacer recuperar esa parte de mi cuerpo que me quitaron"

Psicológicamente tienes que estar recordando unas imágenes que son muy dolorosas. Se necesita muchísimo trabajo psicológico y yo, si me lo permiten, en el futuro lo primero que voy a hacer recuperar esa parte de mi cuerpo que me quitaron.

¿En qué momento sentió que recuperaba la propiedad de su cuerpo?

Pues ahora mismo la verdad es que siento como que me faltan muchas cosas que explorar todavía de mi cuerpo porque he estado viviendo más en el miedo que en el dejarme llevar. Lo relacionaba con el dolor, pues inconscientemente tu cuerpo relaciona tener relaciones sexuales con que te va a doler. Es una parte que te revive el trauma. No conseguía ser yo misma.

Pero sí, te podría decir que desde hace casi tres años ya voy un poco más sin miedo, aunque todavía tengo que explorarme muchísimo más sexualmente porque aún el miedo frena. 

¿Cree que lo que le pasó (sufrir una mutilación genital) ha influido en la forma de ver el amor?

Sí, muchísimo. Yo he tenido muchos problemas con la manera de relacionarme con los hombres. Al principio, como era más pequeña, pensaba que era ante todos los hombres en general, incluso los de aquí. Hasta que fui perdonando la situación y dando oportunidad a que los hombres se me puedan acercar. 

"Yo he tenido muchos problemas con la manera de relacionarme con los hombres"

Pero yo, a pesar de ser una chica, pues que he sido modelo o que he sido muy llamativa, también era muy cerrada a la hora de relacionarme. Y hoy en día sigo siendo casi igual, no que antes, pero sí que me da miedo. Me cuesta confiar. 

¿Qué parte del libro le costó mas contar?

Pues el capítulo de la ablación. Porque lo demás yo considero que hablo de la vida misma, de mujeres que nos enfrentamos a muchísimas cosas: de una madre, una hija única, una mujer que siempre intenta luchar y salir adelante. Y al final el universo nos ha hecho seres super luchadores y capaces de hacer muchísimas cosas. 

Pero en ese episodio yo pensaba que ya me encontraba mucho mejor y me di cuenta de que no. Pero me dije 'sé valiente, ya hay que escribirlo, es la única manera de ayudar y de que la gente pueda identificarse'. 

Hay tantas niñas que han pasado por esta situación... Yo fui consciente cuando estaba escribiendo el libro de cuáles eran las estadísticas reales y cuando fui a Ginebra a una conferencia de la ONU se me cayó el mundo encima. Y dije 'no puedo ser que todavía mi dolor siga siendo el dolor de mucha gente'. 

"No es fácil para ninguna persona sentarse y contar su mierda, por decirlo de una manera"

Entonces, claro, yo en ese momento cuando escribí ese capítulo estuve todo el día hecho un desastre. Lloraba muchísimo y no sabía por qué estaba llorando, incluso tenía como un ataque de ansiedad al terminar. Fue el capítulo más duro diría. No estaba para nadie porque lo pasé fatal y yo pensaba que ya estaba casi más que sanado. Y no. Lo pasé mal. Ese fue el peor. No es fácil para ninguna persona sentarse y contar su mierda, por decirlo de una manera.

Tambié menciona que fue víctima de violencia de género por parte de un exmarido. ¿Cree que la experiencia migratoria puede hacer a algunas mujeres más vulnerables al abuso? 

La verdad es que siempre he pensado que no tiene nada que ver, pero sí que es verdad que influye. La falta de información, por ejemplo. Cuando una mujer que viene de otra cultura se encuentra sola aquí y no tiene ningún recurso, le cuesta salir adelante y es mucho más fácil que te pueda pasar eso. 

Porque nosotros aquí estamos educados a poner a poner límites la mayoría de las veces, pero hay gente que no lo puede hacer porque el estar sola muchas veces en unas circunstancias de maltrato, es muy difícil. Es muy importante tener a tu entorno para ayudarte a salir ahí.

Yo en ese momento lo único que pensaba es que mi vida mía y que no iba a salir con un telefonito de protección mientras la otra persona estaba haciendo su vida tan normal y dificultando que yo pueda hacer la mía. Pero es verdad que no es nada fácil salir de ahí. Yo tuve que irme a otro pueblo con mi hijo sola con un teléfono de protección como  muchísimas mujeres que lo pasan y seguramente peor que yo. 

¿Qué obstáculos se encontró cuando intentastó pedir ayuda?

Principalmente la distancia. Hasta hoy en día en el libro no he contado ni la mitad del infierno porque tengo un hijo y el día de mañana lo va a leer. Entonces al final es muy difícil encontrar el equilibrio. Otro sería el tiempo. Mi procedimiento ha tardado entre siete y ocho años. 

En el libro habla de algunas figuras que son referentes para usted, como Aitana Sánchez-Gijón, Penélope Cruz, Zoe Saldaña o Viola Davis. ¿Qué otros ejemplos le han inspirado profesionalmente?

Para mí las mujeres de la etapa de María Jiménez o Carmen Sevilla me parece que realmente se reivindicaban cuando nadie lo hacían. Para mí tienen un peso súper grande. Gente como Lola Flores son referentes para mí, me encantan. 

"Mujeres de la etapa de María Jiménez o Carmen Sevilla me parece que realmente se reivindicaban cuando nadie lo hacían"

Y luego en el mundo del cine pues me parece que hay mucha gente. En realidad cuando escribes un libro no puedes nombrar a todo el mundo porque no acabas, pero sí que es verdad que tengo bastantes referentes en cuanto al cine. Por ejemplo, Fernando Cayo me parece también un tío súper luchador en su carrera y para mí es un auténtico referente y mi amigo. También Candela Fernández me parece que es muy graciosa. Son mujeres con un espíritu y una vitalidad bastante fuerte.

¿Si pudiera hablar con la niña que fue, ¿Qué le diría?

Pues mira, es muy buena pregunta. Si yo pudiera volver atrás en el tiempo y estar con esa niña en el momento que le pasó eso, me sentaría con ella y le intentaría explicar que no ha sido su culpa, que no hay justificación para lo que le había pasado, que iba a estar bien y que iba a conseguir muchas cosas en mi vida, que soy una mujer fuerte y que soy capaz de hacer lo que quiera, porque realmente eso te deja la autoestima también el el suelo. 

"Si yo pudiera volver atrás en el tiempo y estar con esa niña en el momento que le pasó eso, me sentaría con ella y le intentaría explicar que no ha sido su culpa, que no hay justificación para lo que le había pasado"

Yo siempre he tenido muchas inseguridades al respecto y eso no es casualidad. También porque creo que la infancia es el único lugar que no debe ser vulnerado nunca y por eso trabajo con niños. Intento mejorar la vida de otros niños porque la mía no ha sido tan ordenada como se busca. Me diría a mí misma esas cosas.

En el libro dice que "muchas marcas hablan de inclusión" pero que a veces siente "que esa diversidad responde más a una cuestión estética o estratégica que a una convicción real". ¿Le ha ocurrido?

Sí. Si te fijas, por ejemplo, en el cine no hay historias que nos representan a todos. Yo lo noto y creo que no soy la única que lo piensa. Tú vas a otros países, como Francia, y  hay una gran diversidad cultural en lo que son las historias. En nuestro cine aún estamos evolucionando.

Tenemos el primer ejemplo de la primera persona negra que ha hecho en un papel protagonista y estamos avanzando en pequeñas cosillas y tal, pero los papeles para las personas de racializadas siguen siendo vagabundos y prostitutas. Nos exigen condiciones que no son reales. 

Y por último, ahora que comienza en el mundo de la escritura... ¿Se plantea ir a por una segunda publicación?

Pues ahora mismo estoy centrada en la asociación que quiero hacer en relación a la ablación para que la gente pueda realmente aportar su granito de arena y ayudar comprando el libro. Me quiero centrar en que este mensaje llegue bien a la gente, que la gente mire dentro lo buena que es su parte humana y pueda ayudar a otras personas. Porque una mujer que tiene a su alrededor apoyo, puede hacer su vida normal. Si no, será un infierno siempre. Si la gente está informada, ya sabe cómo ayudar.

En total, hay 92 países donde aún se practica algún tipo de mutilación, que normalmente se suele realizar entre el nacimiento y los 15 años de edad. En España hay al menos 70.000 mujeres que han conseguido sobrevivir a la mutilación genital femenina, mientras que en Europa son más de 600.000. 

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Redactora de fin de semana de El HuffPost. Licenciada en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada (Madrid). Trabajó en el diario AS y en El HuffPost como redactora.


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