Documentos olvidados señalan un bello lugar de Cantabria como origen de una de las naves de Colón
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Documentos olvidados señalan un bello lugar de Cantabria como origen de una de las naves de Colón

Además cuenta con un puente diseñado por la compañía de Gustave Eiffel. 

Documentos olvidados señalan un bello lugar de Cantabria como origen de una de las naves de Colón

Además cuenta con un puente diseñado por la compañía de Gustave Eiffel. 

Documentos olvidados señalan un bello lugar de Cantabria como origen de una de las naves de Colón

Además cuenta con un puente diseñado por la compañía de Gustave Eiffel. 

Monumento a Cristóbal Colón en Barcelona.EFE / Alejandro García

Entre Santander, Bilbao y Burgos, se encuentra enclavada la villa de Colindres, en Cantabria, y durante siglos ha sido mucho más que un cruce de caminos. Su privilegiada situación, entre el mar Cantábrico y el río Asón, la convirtió en una zona estratégica para el comercio, la navegación y la historia. 

Ahora, un reciente hallazgo podría darle un nuevo protagonismo. Es el caso del descubrimiento de unos documentos sobre la construcción de una de las carabelas de Cristóbal Colón. Según apuntan registros antiguos rescatados por investigadores locales, la célebre carabela “La Pinta”, e incluso la Santa María, podrían haber sido construidas en los astilleros de Falgote, en Colindres. 

Si se confirma esta teoría, Colindres pasaría de ser un nombre secundario en los libros de historia a formar parte de uno de los episodios más trascendentales de la humanidad como es el descubrimiento de América en 1492 ya que posiblemente los marineros de Colindres participaran directamente en el descubrimiento de América.

De astilleros reales a guerras y gloria

Colindres destacó por ser una zona estratégica para el comercio pero también por construir grandes aportaciones a la navegación. Por ejemplo, en los siglos XVII y XVIII, sus astilleros construyeron más de 30 galeones reales, incluyendo la Capitana (1868), que llegó a ser el mayor buque de su época con un peso de más de 1.300 toneladas. 

Durante siglos, la villa fue un blanco constante en la geopolítica ya que fue atacada por tropas francesas durante el siglo XVII, participó en la Guerra de la Independencia, y tuvo un papel clave en las guerras carlistas y la Guerra Civil española. Su participación en estos conflictos ha dejado en la zona vestigios como búnquers y un icónico puente giratorio sobre el río Asón.

Un puente firmado por Eiffel

En el siglo XIX, Colindres entró con fuerza en la modernidad gracias a una obra de ingeniería impresionante. Se trata del puente de hierro de Treto, que fue diseñado por la compañía de Gustave Eiffel, el creador de la Torre Eiffel. Con más de 543 toneladas de materiales, este puente giratorio es uno de los monumentos más emblemáticos de Cantabria.

Naturaleza y tradición

La tradición pesquera sigue viva, al igual que la industria conservera, pilares de su economía y cultura. Y para los amantes del senderismo y la biodiversidad, el valle del río Asón ofrece rutas de gran belleza donde aún se pueden observar salmones por sus aguas.

Colindres es un destino ideal para el viajero curioso, que busca rincones con historia auténtica, belleza natural y una identidad propia. Y quizás gracias al descubrimiento de estos documentos, con nuevas investigaciones, pueda reclamar con justicia su lugar en la historia global como el punto de partida de una de las carabelas de Colón.

Entre Santander, Bilbao y Burgos, se encuentra enclavada la villa de Colindres, en Cantabria, y durante siglos ha sido mucho más que un cruce de caminos. Su privilegiada situación, entre el mar Cantábrico y el río Asón, la convirtió en una zona estratégica para el comercio, la navegación y la historia. 

Ahora, un reciente hallazgo podría darle un nuevo protagonismo. Es el caso del descubrimiento de unos documentos sobre la construcción de una de las carabelas de Cristóbal Colón. Según apuntan registros antiguos rescatados por investigadores locales, la célebre carabela “La Pinta”, e incluso la Santa María, podrían haber sido construidas en los astilleros de Falgote, en Colindres. 

Si se confirma esta teoría, Colindres pasaría de ser un nombre secundario en los libros de historia a formar parte de uno de los episodios más trascendentales de la humanidad como es el descubrimiento de América en 1492 ya que posiblemente los marineros de Colindres participaran directamente en el descubrimiento de América.

De astilleros reales a guerras y gloria

Colindres destacó por ser una zona estratégica para el comercio pero también por construir grandes aportaciones a la navegación. Por ejemplo, en los siglos XVII y XVIII, sus astilleros construyeron más de 30 galeones reales, incluyendo la Capitana (1868), que llegó a ser el mayor buque de su época con un peso de más de 1.300 toneladas. 

Durante siglos, la villa fue un blanco constante en la geopolítica ya que fue atacada por tropas francesas durante el siglo XVII, participó en la Guerra de la Independencia, y tuvo un papel clave en las guerras carlistas y la Guerra Civil española. Su participación en estos conflictos ha dejado en la zona vestigios como búnquers y un icónico puente giratorio sobre el río Asón.

Un puente firmado por Eiffel

En el siglo XIX, Colindres entró con fuerza en la modernidad gracias a una obra de ingeniería impresionante. Se trata del puente de hierro de Treto, que fue diseñado por la compañía de Gustave Eiffel, el creador de la Torre Eiffel. Con más de 543 toneladas de materiales, este puente giratorio es uno de los monumentos más emblemáticos de Cantabria.

Naturaleza y tradición

La tradición pesquera sigue viva, al igual que la industria conservera, pilares de su economía y cultura. Y para los amantes del senderismo y la biodiversidad, el valle del río Asón ofrece rutas de gran belleza donde aún se pueden observar salmones por sus aguas.

Colindres es un destino ideal para el viajero curioso, que busca rincones con historia auténtica, belleza natural y una identidad propia. Y quizás gracias al descubrimiento de estos documentos, con nuevas investigaciones, pueda reclamar con justicia su lugar en la historia global como el punto de partida de una de las carabelas de Colón.

Entre Santander, Bilbao y Burgos, se encuentra enclavada la villa de Colindres, en Cantabria, y durante siglos ha sido mucho más que un cruce de caminos. Su privilegiada situación, entre el mar Cantábrico y el río Asón, la convirtió en una zona estratégica para el comercio, la navegación y la historia. 

Ahora, un reciente hallazgo podría darle un nuevo protagonismo. Es el caso del descubrimiento de unos documentos sobre la construcción de una de las carabelas de Cristóbal Colón. Según apuntan registros antiguos rescatados por investigadores locales, la célebre carabela “La Pinta”, e incluso la Santa María, podrían haber sido construidas en los astilleros de Falgote, en Colindres. 

Si se confirma esta teoría, Colindres pasaría de ser un nombre secundario en los libros de historia a formar parte de uno de los episodios más trascendentales de la humanidad como es el descubrimiento de América en 1492 ya que posiblemente los marineros de Colindres participaran directamente en el descubrimiento de América.

De astilleros reales a guerras y gloria

Colindres destacó por ser una zona estratégica para el comercio pero también por construir grandes aportaciones a la navegación. Por ejemplo, en los siglos XVII y XVIII, sus astilleros construyeron más de 30 galeones reales, incluyendo la Capitana (1868), que llegó a ser el mayor buque de su época con un peso de más de 1.300 toneladas. 

Durante siglos, la villa fue un blanco constante en la geopolítica ya que fue atacada por tropas francesas durante el siglo XVII, participó en la Guerra de la Independencia, y tuvo un papel clave en las guerras carlistas y la Guerra Civil española. Su participación en estos conflictos ha dejado en la zona vestigios como búnquers y un icónico puente giratorio sobre el río Asón.

Un puente firmado por Eiffel

En el siglo XIX, Colindres entró con fuerza en la modernidad gracias a una obra de ingeniería impresionante. Se trata del puente de hierro de Treto, que fue diseñado por la compañía de Gustave Eiffel, el creador de la Torre Eiffel. Con más de 543 toneladas de materiales, este puente giratorio es uno de los monumentos más emblemáticos de Cantabria.

Naturaleza y tradición

La tradición pesquera sigue viva, al igual que la industria conservera, pilares de su economía y cultura. Y para los amantes del senderismo y la biodiversidad, el valle del río Asón ofrece rutas de gran belleza donde aún se pueden observar salmones por sus aguas.

Colindres es un destino ideal para el viajero curioso, que busca rincones con historia auténtica, belleza natural y una identidad propia. Y quizás gracias al descubrimiento de estos documentos, con nuevas investigaciones, pueda reclamar con justicia su lugar en la historia global como el punto de partida de una de las carabelas de Colón.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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